Inteligencia artificial, el futuro del hombre. La singularidad tecnológica

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Vernor Vinge, matemático y escritor de ciencia ficción

“¿Estamos tomando la inteligencia artificial suficientemente en serio?”
Stephen Hawking

La idea de un mundo fuera de control donde surge una inteligencia superior a los humanos e independiente de los intereses humanos al estilo de Kurzweil y Moravec, sin dudas, es demasiado peligrosa (por no decir descabellada). Ahora dado el desarrollo acelerado de las tecnologías, estas nos van a superar en muchos aspectos (conscientes o no) por lo que algunos ven como única solución una fusión entre humanos y tecnologías (Cyborg). Y es que todo indica que la aceleración de las tecnologías y su propio progreso, nos llevara a una simbiosis entre humanos y tecnologías.

¿Estamos preparados para el surgimiento de una inteligncia artificial superior a la humana?

Han pasado 25 años desde que Vinge anunció el surgimiento de una singularidad tecnológica y las superinteligencias, acontecimiento que debería surgir antes del 2030. La pregunta es: ¿Estamos preparados para el surgimiento de una inteligencia superior a la humana. Para dar comienzo a este tema, comenzaremos por publicar las idea sobre la singularidad tecnológica expuestas en el libro: “IA el futuro del hombre”.

Singularidad tecnológica

Antecedentes para una singularidad tecnológica

En los últimos tiempos se ha puesto de moda el retorno al hardware. La IA que al principio se basó en la idea del software; el cual, para muchos, avanzaba demasiado lento y se desarrollaba sobre un “mundo de juguetes”, fue perdiendo partidarios por otra idea más ambiciosa: construir máquinas cada vez más potentes que lleguen a alcanzar las capacidades del cerebro; en velocidad, memoria, poder de representación. Así, hasta que la computadora llegue a ser más inteligente que el hombre.

La superación de la mente gracias a la rapidez de la máquina, su hardware, está dando lugar a una transformación del término inteligencia:
Pueden surgir máquinas inteligentes que no sean una copia del cerebro.
La inteligencia de la máquina estará dada por su velocidad de procesamiento.

El problema consiste en si creemos que las tecnologías siempre serán una infraestructura controlada por los humano o aceptamos que dado su crecimiento acelerado, su cada vez mayor autonomía y de su creciente inteligencia (a lo cual no se le ve limites), se puede aceptar que se convertirán en una superestructura capaz de compartir las decisiones con los humanos.

Durante los primeros años la Inteligencia Artificial (IA) se ha fundamentado en el desarrollo de programas que fuesen capaces de realizar actividades propias de la mente humana, tales como demostrar teoremas, jugar a las damas, al ajedrez, darle soluciones a problemas poco estructurados basados en la heurística o en campos donde se requería de conocimientos, los sistemas expertos. Con el tiempo, se demostró, que esta vía para lograr una inteligencia no humana, era demasiado lenta y no cumplía con las expectativas –ya se había predicho el surgimiento de una inteligencia no humana a principio de la década de los 80; por lo que, a finales de esa década y principio de los 90, muchos investigadores comenzaron a desesperarse, y no fueron pocos los que abandonaron sus laboratorios por líneas de trabajo más prometedoras.

Sentimiento de fracaso que invadió tanto a la IA débil como a la IA fuerte. Para la débil cuyo objetivo era crear sistemas informáticos que realizasen actividades que requerían de inteligencia tales como los sistemas expertos, en los cuales se cifraron grandes esperanzas tanto investigativas como comerciales, se esperaba que el mercado estuviera abarrotado de sistemas expertos, incluso los metódicos japoneses, para no ser menos, se lanzaron en su famoso proyecto de 5ta. Generación, que también quedó como otro intento más. Por su parte la IA fuerte, cuyo propósito es reproducir en la máquina la extensa variedad, sutileza y profundidad de la inteligencia humana, no logró cumplir con sus metas, de en menos de 20 años haber reproducido la mente humana, y estaban atascados en modelos muy elementales de la inteligencia, como el mundo de bloques y en sistemas cerrados que eran incapaces de mostrar iniciativa o fallaban estrepitosamente ante cualquier problema que requiriera de sentido común.

Entonces… ¿Qué está sucediendo ahora? Porque la IA y sobre todo las maquinas inteligentes están ocupando las mentes de muchos científicos y filósofos. ¿Cuál es el nuevo enfoque?

Si partimos del hecho que las máquinas son cada vez más veloces, piensen en las primeras computadoras que no alcanzaban los 10 Mega hertzios (Mhz) a las actuales que ya sobrepasan los 3 Giga hertzios y no se vislumbra ningún límite para que esta velocidad no siga aumentando. Estas máquinas superveloces, podrán efectuar un billón de operaciones por segundos, por lo que –según Moravec– estarán en condiciones de alcanzar el nivel de la inteligencia humana. Aun más, teniendo en cuenta que el cerebro humano trabaja a una frecuencia de 100 hertzios o ciclos por segundo y que no se vislumbra una cota que limite la velocidad de procesamiento de la computadora basada en un hardware cada vez más sofisticado, con mayor capacidad de memoria, varios procesadores centrales (la materia gris de la máquina), mayor velocidad de acceso a los periféricos; parece posible, incluso, que la máquina pueda superar al hombre.

Idea que se sustenta sobre la ley de Moore que dice que la capacidad de los microchips de un circuito integrado se duplicara cada dos años, lo cual traerá un crecimiento exponencial de la potencia del hardware de las computadoras y de mantenerse este crecimiento acelerado lo cual conducirá inevitablemente a que las máquinas le den alcance y luego superen la capacidad del cerebro para procesar la información y según un gráfico elaborado por Hans Moravec la paridad entre el hardware y el cerebro se alcanzara alrededor del 2020 lo cual dará lugar a las máquinas superinteligentes

También se asume que con respecto al software la máquina, también, ha mejorado mucho; en la IA débil ya las maquinas pueden diagnosticar células sanguíneas, guiar misiles de crucero y, por fin, pueden vencer a cualquier jugador de ajedrez. Con respecto al hardware se están investigando tecnologías de circuito que serán un millón de veces más potente que el cerebro humano, aunque para muchos el proyecto más interesante es el de la ingeniería inversa del cerebro humano: escanear el cerebro desde su interior gracias a billones de minúsculos escáner de alta resolución o nanobots que pasarán a través de los capilares.

Los defensores de las máquinas inteligentes van mucho más lejos y sugieren que las propias máquinas construirán computadoras cada vez más inteligentes, ellos parten de la base de un hardware cada vez más potente, aceptan que mientras más capacidad de procesamiento tenga, será más “inteligente”, y quién niega que una máquina inteligente no sea capaz de aumentar las capacidades de las próximas generaciones construyendo máquinas cada vez mejores y así infinitamente, sin que el hombre participe en este proceso. ¿No sería esto el fin de la humanidad?

Hasta hoy se pensaba que la evolución de los seres humanos continuaría siendo un largo proceso evolutivo, que a través de mutaciones nos llevaría a individuos mejores –o peores–. Para otros, este proceso se había detenido y los humanos continuarían siendo los mismos por los siglos de los siglos. Lo interesante es que la discusión no termina ahí, nuevas ideas están surgiendo alrededor del futuro de la humanidad, una de estas teorías es la sustitución del hombre por alguna entidad superinteligente; media máquina, medio humano, capaz de continuar con el ritmo acelerado de desarrollo industrial, para el cual esa “cosa” llamada humano ha quedado obsoleta. Estas ideas no resultarían tan interesantes de no ser por el hecho de que sus defensores afirman que estamos en la antesala de una nueva era poshumana.

Muchos de estos autores ven a las máquinas como inteligencias fragmentadas, que pueden estar conectadas a una red como sistema cooperativo, y que esta conexión las lleve a una forma de organización altamente eficiente, que le permita un “despertar” como una gran inteligencia (sistemas emergentes). Parten del concepto, que en la formación del mundo, como sistema evolutivo, ha tenido gran influencia la noción de “emergencia”, esto es que la integración de elementos que están en un nivel inferior producirá la transformación a un nivel superior, que poseerá nuevas propiedades. El concepto de emergencia plantea cierta indeterminación en el papel de las ciencias relacionadas con el hombre como las psicológicas, sociales y cognoscitivas. En nuestros días se ha puesto nuevamente de moda el concepto de inteligencia “emergente” donde las máquinas producto de su velocidad de procesamiento llegaran a ser capaces de manipular tal cantidad de información con lo cual alcanzarán un nivel creciente de “conocimientos” hasta llegar a despertar como una entidad inteligente.

Conclusión que extraen de la comparación de la evolución de las máquinas con la de los animales: ya que los humanos fueron el producto de una larga evolución desde los organismos unicelulares pasando por los mamíferos hasta llegar al homo sapiens. ¿A partir de qué momento surgió la inteligencia? ¿Por qué no aceptar que las máquinas también son organismos en evolución que puedan llegar a “pensar”? Si aceptamos a la conciencia como la forma de la materia altamente organizada, ¿quién puede negar que las máquinas sean una nueva forma de la materia altamente organizada y que en su proceso evolutivo alcancen niveles de inteligencia incluso superiores a los del hombre?

Presupuestos para una singularidad tecnológica

Vinge define una máquina superinteligente como una máquina capaz de superar en mucho todas las actividades intelectuales de cualquier humano independientemente de la inteligencia de este y está convencido que esa inteligencia superior será la que impulsará el progreso y este será mucho más rápido e incluso superará a la actual evolución natural, por lo que aparecerán problemas miles de veces más deprisa que la selección natural y afirma que estaremos entrando a un régimen radicalmente diferente de nuestro pasado humano, y a es, a este evento, al que le da el nombre de singularidad.

En futurología, la Singularidad Tecnológica (algunas veces llamada simplemente Singularidad) es un posible acontecimiento futuro en el que, según se predice, el progreso tecnológico y el cambio social se acelerarán con el desarrollo de una inteligencia sobrehumana de tal manera que ningún ser humano anterior a dicho acontecimiento podría comprenderlo o predecirlo.

En general los teóricos del la singularidad definen la superinteligencia: como cualquier forma de inteligencia artificial basada en la capacidad del sistema de autoaprendizaje. Estas redes neuronales artificiales serían capaces de superar a los mejores cerebros humanos en prácticamente cualquier disciplina, incluyendo creatividad científica; sentido común, y habilidades sociales. Muchos científicos han presentado el argumento de que tanto el hardware necesario como el software requerido para la superinteligencia serán desarrollados en las primeras décadas del siglo XXI.

A diferencia de los investigadores de la Inteligencia Artificial, que pensaban que la mente podía ser representada por medio de algoritmos y que esta podía ser programada totalmente en una computadora. Cree que las maquinas dado el progreso acelerado de la potencia de su hardware despertarán en algún momento como una inteligencia, esto nos lleva al concepto de emergencia basado en que las máquinas serán cada vez más veloces, tendrán más memoria y que esto emergerá en una nueva inteligencia. El mismo concepto aplica para Internet, donde las conexiones entre humanos y maquinas que se comportaran como neuronas dentro de una gran red, por lo que en cualquier momento de ellas emergerá una inteligencia (cerebro global).

Vemos que esta idea sigue la tendencia de priorizar el hard sobre el soft y se apoya sobre los siguientes conceptos:
La evolución de las máquinas es más rápida que la de los humanos, mientras las máquinas sufren un crecimiento acelerado, la evolución natural de los humanos está prácticamente detenida.
La aceleración de las tecnologías se seguirá incrementando hasta llegar a un punto que escapa a las capacidades de los humanos (singularidad tecnológica).
Las máquinas se irán auto construyéndose a sí misma, cada vez más perfeccionadas, más veloces, con más memorias, dotadas de mejores algoritmos; podrán llegar a convertirse en máquinas superinteligentes que superen a los humanos.
La inteligencia de las máquinas dada la complejidad que irán adquiriendo y las conexiones internas (circuitos) o externas (redes) podrá despertar como una entidad auto consciente.

Postulados para el surgimiento de una superinteligencia artificial
Nos acercamos a una singularidad tecnológica donde las tecnologías se convertirán en una superestructura y participarán de las decisiones del planeta como una inteligencia más, independientemente de si las personas se conectan físicamente a la tecnología o no (Ecured), por supuesto, que esto no tiene porque suceder. Están los que piensan que la solución es ir cuanto antes a una singularidad tecnológica y los que piensan todo lo contrario y proponen la prohibición de la mayoría de las tecnologías emergentes, también, están los que creen que la singularidad tecnológica no pasa de ser una tecno-utopía y nunca sucederá.

La idea central para que surja una singularidad tecnológica es el surgimiento de una inteligencia suprahumana. Vinge, utiliza el término de máquina ultra inteligente y la define como una máquina capaz de superar en mucho todas las actividades intelectuales de cualquier humano independientemente de la inteligencia de éste y está convencido de que esa inteligencia superior será la que impulsará el progreso, el cual será mucho más rápido e incluso superará a la actual evolución natural. Destaco esto último, que superara la evolución natural, por lo que estamos asumiendo que el futuro (después de la singularidad) surgirá una evolución superior a la actual.

Sabemos, que en la actualidad, la humanidad no se rige totalmente por la evolución natural sino por una evolución socio-cultural, por suerte ya no se cumple la ley de la supervivencia al pie de la letra como en época del hombre de las cavernas y parece como si la ley del mercado hubiese sustituido a la ley de la selva, y la lucha pasó de los territorios a los mercados. Tampoco se utilizan los mismos métodos, las agresiones militares se han ido transformando en agresiones económicas (sin abandonar las acciones militares). En fin, la lucha por el poder, con otros métodos, sigue siendo la misma.

Volviendo al tema, estamos hablando de una superinteligencia capaz de superar a la inteligencia humana en todos los aspectos, yo no estaría tan seguro de que podría superar a los humanos en todos los aspectos, y que esta inteligencia artificial sería a su vez capaz de autoprogramarse y desarrollar programas cada vez más inteligentes y surgiría así una explosión de inteligencia. Esta es la idea de una singularidad tecnológica basada en el surgimiento de una superinteligencia artifical. No olviden que los defensores de una singularidad parten de la idea de que el cerebro humano no tiene ningún cambio significativo durante milenios (a diferencia de las máquinas que se asume que pueden autoconstruirse en versiones cada vez más potentes).

La singularidad se sustenta sobre la idea que las maquinas son cada vez más veloces y que esta velocidad crece de forma exponencial y parten que esa velocidad de cálculo superará a la del cerebro.
Un primer postulado es que se puede lograr una inteligencia artificial por fuerza bruta, o sea que dada la velocidad de la maquina pueda analizar exhaustivamente todas las posibles soluciones. Este es el caso del ajedrez, la inteligencia de la maquina se basa en su velocidad para calcular las variantes, lo cual le permite prever los que puede suceder en el tablero.
Un segundo postulado, es la emergencia, la cual asume, que debido a la velocidad en el procesamiento de la información de la máquina, llegará un momento, que podrá manipular una gran cantidad de información y dada su complejidad podría, también, despertar como una inteligencia.
Un tercer postulado es que las maquinas al alcanzar cierta inteligencia serán capaces de construirse a si misma cada vez mejores hasta llegar a una superinteligencia.

Caminos hacia la singularidad

Cuando se habla de singularidad tecnológica se piensa solo en el surgimiento de una super inteligencia artificial y se subestiman el resto de las tendencias y peor aún existe gran confusión sobre que es la singularidad tecnológica y que es el transhumanismo, y más aun, existen diferentes posiciones dentro de los defensores de una singularidad tecnológica, porque no es lo mismo la singularidad que defiende Moravec, que la singularidad que defiende Kurzweil.

Hace algunos años propuse una clasificación de la singularidad tecnológica siguiendo la idea de Vinge, quien, en mi opinión tiene la concepción más clara y abarcadora de la singularidad, tanto la de Kurzweil como la de Moravec, resultan un poco confusas. En cambio Vinge separa las singularidades (vías para alcanzarlas) en cuatro tendencias de acuerdo al tipo de superinteligencia que podía surgir, a las que yo llamé: superinteligencia artificial, superinteligencia hibrida, superinteligencia colectiva y superinteligencia biológica.

También, siguiendo a Vinge, trate de ampliar la idea de una singularidad tecnológica como el momento en que las tecnologías se convertían en una superestructura capaz de compartir las decisiones del planeta con los humanos. Pero siempre me quedaba algo confusa la relación entre las diferentes superinteligencias y si estas podían coexistir entre sí (eso no le queda claro a nadie), y lo más lógico dado nuestra actitud ante los problemas actuales que todo lo queremos resolver por medio de amenazas y sanciones, actitud que nos está arrastrando a un enfrentamiento mundial de consecuencias impredecibles. Por eso no sería nada extraño que las superinteligencias también se enfrentaran aludiendo nuevas causas y justificando el predominio del más fuerte.
La característica central de este siglo ha sido la aceleración del progreso tecnológico. Estamos al borde de un cambio comparable a la aparición de la vida humana sobre la Tierra. Existen diferentes interpretaciones de la Singularidad de Vinge (la de Kurzweil es una de ellas), así como las vías para alcanzarla, algunas más próximas y evidentes, y otras más lejanas y complejas.

Para Vernor Vinge, la causa exacta de este cambio es la creación inminente de entidades de inteligencia mayor que la humana. Y afirma que la ciencia puede lograr esta revolución de diferentes modos, y esta es otra razón para tener confianza en que el evento va a ocurrir. Según su criterio debería ocurrir entre el 2005 y el 2030.

  • Superinteligencia artificial: Pueden desarrollarse computadoras “conscientes” con una inteligencia equivalente a la humana o superior. (Hoy existe mucha controversia sobre si podremos crear el equivalente a un humano en una máquina, pero si la respuesta es “sí”, entonces quedan pocas dudas de que en seguida podremos construir entidades aún más inteligentes.).
  • Superinteligencia colectiva (o global): Las grandes redes de computadoras con sus usuarios asociados, pueden despertar como entidades superinteligentes.
  • Superinteligencia hibrida: Las interconexiones entre humanos y computadoras pueden llegar a tal nivel de profundidad que los que la usen actúen como superinteligencias.
  • Superinteligencia biologica: La ciencia biológica puede lograr métodos que mejore el intelecto humano natural.

Las tres primeras dependen de mejoras en el soporte físico (hardware) de las computadoras, el cual ha seguido una curva de crecimiento increíble en las últimas décadas. Por lo que le da más importancia al hardware de la computadora que a sus programas y se concentra en la creación de máquinas inteligentes independientes de si emulan la mente humana (IA débil). Es más, lo dice rotundamente, cuando afirma que existen otros caminos diferentes a la IA para llegar a la superhumanidad y a esta otra aproximación él le llama amplificación de la inteligencia, la cual se está sucediendo de una forma natural, cada vez que se mejora nuestra capacidad para acceder a la información y para comunicarnos. Esto nos lleva a la conclusión de una inteligencia “emergente” que podrá surgir de un momento a otro. Por lo que se desprende que para Vingen la inteligencia en las computadoras va a surgir de forma espontánea y que estará basada principalmente en la velocidad de las computadoras, idea ya antes formulada por Moravec.

Las máquinas inteligentes (concebidas dentro de la IA débil) permiten una serie de conclusiones que serían imposibles dentro de las concepciones de la IA fuerte. Una de las ideas más importantes es la emergencia, las maquinas pueden seguir su propio esquema evolutivo de entidades cada vez más inteligentes hasta llegar a superar la inteligencia humana, sin necesidad de copiar a la mente humana. Si tratáramos de copiar a la mente humana como propone la IA fuerte, esta estaría limitada por la propia inteligencia del hombre, jamás podría ser más inteligente que el “original” en todo caso igualarlo.

La idea de la singularidad como se sustenta sobre la base del hardware, asume que las máquinas superaran al hombre por su rapidez a la hora de pensar, pero no se tiene en cuenta la flexibilidad del cerebro. La idea es muy sencilla, siempre todas las expectativas se han basado en alguna interpretación parcial de algún logro y ahora está en la palestra la posibilidad de que las máquinas de jugar ajedrez superan al hombre, y esto no es porque la máquina pueda ser más “creativa”, no, esto se basa en la velocidad de la computadora (hard) para analizar las posibles variantes y de encontrar la mejor respuesta (claro que esto es heurística pura) y hace rato que la inteligencia artificial desechó la heurística como único método de lograr máquinas inteligentes (Vinge le llama superinteligencia débil a la que se basa únicamente en la rapidez de pensamiento).

Por otra parte, Vingen, considera que el poder y la influencia de Internet están siendo muy poco considerados: “La total anarquía de la red mundial es una evidencia de su potencial. A medida que crecen la conectividad, el ancho de banda, el tamaño de la capacidad de archivo y la velocidad de proceso (su habilidad para comunicarse en anchos de banda variables, incluyendo algunos mucho más elevados que la voz o los mensajes escritos). ¿Qué pasará cuando partes de un ego pueden ser copiadas y unidas a otras, cuando la autoconsciencia puede aumentar o disminuir para aproximarse a la naturaleza del problema bajo consideración? Es algo parecido a una biosfera recapitulada como un procesador de datos, pero un millón de veces más rápida y con millones de humanos como agentes inteligentes (nosotros mismos)”.

Vingen también propone una inteligencia superhumana fuerte, la cual podría parecerse a una Sociedad de la Mente (idea de Minsky) con varios componentes muy calificados, donde algunos de esos “equivalentes humanos” podrían ser usados nada más que para procesamiento digital de señales. Y agrega: “para aquellos que no hayan cambiado (los que decidan seguir siendo humanos) el logro será un trato benigno, quizás dándoles la apariencia de ser los dueños de unos semidioses esclavos (las máquinas superinteligentes)”.

La singularidad tecnológica fue propuesta por Vernor Vinge en 1993, desde entonces ha llovido bastante, y se hace necesario revisar algunos conceptos sobre la singularidad tecnológica y su clasificación como posibles superinteligencias.

La primera vía. El surgimiento de una superinteligencia basada en la idea de que las máquinas dado el crecimiento veloz que tiene el hardware (ley de Moore) tendrán cada vez más capacidad de memoria y más velocidad de procesamiento de la información y llegará un momento en que igualará y luego superará la velocidad del cerebro, este es el principio básico del que partió Vinge, para el surgimiento de una singularidad tecnológica; donde se maneja el concepto de una inteligencia que emerge de forma espontánea y adquiere consciencia de sí misma. Estamos hablando de que los humanos sean capaces de construir una inteligencia artificial que los iguale y que después, esta inteligencia no humana, sea capaz de superarse a si misma a la que yo denomino como superinteligencia artificial.

La segunda proviene de la idea del Ciborg donde se fusiona el organismo humano con los mecanismos cibernéticos. Y es que, la idea de crear una inteligencia artificial partiendo de cero, para muchos resulta una tarea casi imposible, en cambio, parece más lógico aprovechar la creación de la naturaleza y trabajar sobre ella. Resulta obvio. ¿Por qué no aprovechar el camino recorrido por la inteligencia humana en lugar de crear una nueva? Son muchos los que piensan así y prefieren trabajar en aras de una inteligencia híbrida donde se combine lo mejor de los humanos con lo mejor de las máquinas y con ello trascender la condición humana y superar sus límites biológicos y con ello el surgimiento de una nueva inteligencia poshumana, a la que nombro como superinteligencia hibrida.

En tercer lugar la que más se aplica actualmente, y la menos divulgada como posible superinteligencia y surge de las redes cada vez más complejas que se irán conformando debido a la relación entre humanos, y entre humanos y maquinas, en la que Internet está jugando un papel importante dada las aplicaciones en el contexto de la Web 2.0 y de la naciente Web 3.0. No se puede ignorar el impacto que está teniendo la Web social y la gran cantidad de conocimiento que se está compartiendo en las Wikis, redes sociales y blogs, que se podrían ir auto organizando por medio de la Web semántica, conduciéndonos a una superestructura tecnológica de la cual emergerá una superinteligencia, como consecuencia de las complejas conexiones lógicas (y no física), que será producto de la cooperación entre humanos y máquinas. Muchos la conocen como cerebro global, siguiendo las ideas de Pierre Levy, prefiero llamarla superinteligencia colectiva.

Mientras las tres anteriores están relacionadas con las tecnologías conexas, aquellas que no se fundamentan en las ciencias de la vida, pero que tienen una incidencia importante sobre esta (Nanotecnología, Robótica, Inteligencia Artificial, etc.); en cambio, esta última, surge producto del desarrollo de la biología, ya que cifra sus esperanzas en la ingeniería genética. Aquí se manejan conceptos, muy debatidos en la actualidad, como el de eugenesia negativa o positiva o el de la clonación. En general se aspira al humano mejorado (humano+) por medio de la bioingeniería, la misma, irá conduciendo a la humanidad a una fusión progresiva y menos radical que la hibrida, aquí respetando a Vinge, la defino como superinteligencia biológica.

Últimamente prefiero hablar de una simbiosis entre humanos y tecnologías, lo cual me aclara muchos de los conceptos que hasta ahora me parecían algo confusos, antes de seguir hablando de la simbiosis, prefiero aclarar algunos conceptos y confusiones entre singularidad tecnológica y transhumanismo. Son muchos los que hablan de transhumanismo, humano mejorado y singularidad tecnológica como si fuera lo mismo. En realidad hay intenciones muy diferentes entre uno y otro, y también aspiraciones y consecuencias diferentes.

Para los transhumanista la esencia de sus postulados radican en alcanzar la superhumanidad, ellos buscan, por medio de las tecnologías, superar sus límites humanos y lograr ser más inteligentes, más fuertes, más bellos, saludables, etc. La singularidad tecnológica se sostiene sobre la idea de que las máquinas sean cada vez más inteligentes hasta igualar a los humanos y luego superarlos. Según Moravec, esto es un proceso inevitable, ya que la evolución de las máquinas (progreso tecnológico) es superior a la evolución humana y ve a las máquinas como las herederas naturales del planeta. En cambio, Kurzweil, ve las ventajas que esto reportará para los humanos, ya que esa superinteligencia artificial, muy superior a la humana, será capaz de resolver los grandes problemas que los humanos no han podido resolver, y está convencido de que la inmortalidad será posible.

Critica a la singularidad

Según sus defensores la singularidad debe acontecer antes del 2030. El tiempo que resta antes de que se llegue a ese fenómeno se acelera con la utilización de máquinas para apoyar tareas de diseño o mejoras de diseño de nuevos inventos. Una vez llegado al punto en que se cree una inteligencia superior a la humana, se entraría en una etapa poshumana que probablemente conduzca a la extinción de la humanidad o a su subordinación a esos nuevos entes inteligentes. Aunque, para muchos, resulta ingenuo, creer que los aciertos de la IA surjan de métodos tan simples como búsqueda por fuerza bruta, y que la contribución más importante para el avance de la IA haya sido la Ley de Moore y los aumentos implacables en la velocidad de la computadora.

¿Hay alguna razón que nos pueda llevar a pensar que será así? Hoy la máquina supera al campeón del mundo en ajedrez, no sería esto razón suficiente. Sin embargo la máquina no utiliza la misma forma de pensar que el humano, su fuerza se basa en su velocidad de cálculo que le permite explorar de forma casi exhaustiva todas las variantes además, por supuesto, de contar con valoraciones estratégicas, pero lo que la hace invencible es su velocidad para calcular las variantes, lo que se llama algoritmo de fuerza bruta. Pero, esto apoya la tesis que según las máquinas mejoren su hardware obtendrán resultados mejores así, hasta superar a los humanos en todas sus facetas.

Comencemos por la artificial. ¿Estará el hombre dispuesto a construir una inteligencia no humana que lo supere? “Si no trabajamos en las tecnologías inteligentes alguien lo hará”. O sea que las necesidades del mercado y la competencia que esta genera, nos llevará inevitablemente a el desarrollo de inteligencias artificiales (IA) superior a la humana. Y no hemos mencionado la carrera armamentista, que tampoco se detendrá.

La única preocupación, radica, en que estas ideas no se lleven a cabo, con la prontitud requerida, debido a las acciones que puedan desplegar los llamados “luditas” o “bioluditas”. Que son aquellos que proponen la prohibición de aquellas tecnologías que puedan significar un riesgo para la humanidad. Sin dudas una IA superior a la humana es un peligro para los humanos, si aceptamos que vivimos en una sociedad basada en la competencia y en la lucha por el poder. Otros afirman que las ventajas son tantas que vale la pena correr los riesgos, pero algunos piensan que nos adentraremos en una aventura cuyas consecuencias son impredecibles.

Entre las críticas al surgimiento de una inteligencia artificial, está la de Roger Penrose quien establece diferencias entre el funcionamiento de un ordenador, que es capaz solamente de un razonamiento algorítmico basado en secuencias lógicas, y el funcionamiento del cerebro humano, que es capaz de estar abierto a la imp Los investigadores de IA, siguen creyendo que, aunque pueda tomar décadas para aclarar todos los detalles, no hay nada adicional subyacente en el pensamiento: es solo tratamiento de la información. Y siguen aferrados a la metáfora de que el cerebro es equivalente al hardware de una computadora, por lo que es totalmente factible transferir la mente de un soporte (el cerebro) a otro (la máquina).

En cambio, los expertos en computación tradicional no pueden creer que las computadoras relativamente simples, en las que se ejecutan sus programas, se almacenen sus bases de datos, sus gráficos; que requiere de un sistema operativo y opera sobre algoritmos numéricos; puedan ser también el sustrato donde se puedan ejecutar los complejos procesos de la mente humana.

La idea de la fusión responde al sueño de los transhumanistas de lograr un humano mejorado. El transhumanismo es un movimiento tecnológico, que, según Nick Bostrom, afirma la posibilidad y el deseo de mejorar, en modo fundamental, la condición humana a través de la razón aplicada, especialmente por medio del desarrollo y la puesta a disposición de tecnologías para eliminar el envejecimiento y potenciar grandemente las capacidades humanas, intelectuales, físicas y psicológicas.

La definición de una superinteligencia colectiva nos lleva a tomar la posición de los que creen que podrá surgir una supeinteligencia no humana y, de alguna forma, a estar de acuerdo con los presupuestos transhumanistas. Y surge de la idea del cerebro global, que además de tener como soporte la metáfora del cerebro, también parte la creencia de una inteligencia colectiva. Tal como la define Pierre Levy, una forma de inteligencia universalmente distribuida, constantemente realizada, coordinada en tiempo real, y resultando en la movilización efectiva de habilidades que de forma cooperada pueden conformar una inteligencia; como sucede con las sociedades de las hormigas.

Pienso que el surgimiento de una superinteligencia superior al humano, fíjense que digo superior al humano y no a la humanidad, será un proceso inevitable, el problema radica en tomar las decisiones correcta y en aprender a manejarnos con una inteligencia; capaz de integrarse y colaborar con los humanos, en lugar de ser una amenaza que inevitablemente nos irá desplazando.

Otra de las proyecciones del transhumanismo es la carga de la mente, la transferencia de la conciencia humana o de la personalidad en otro sustrato, por ejemplo; a una supercomputadora. Idea que parece extraída de la ciencia ficción y que hoy en día parece irrealizable. Para los defensores de la singularidad tecnológica esta es una de sus predicciones futuras favoritas, ellos parten de una visión mecanicista del hombre, según la cual el cerebro y sus funciones se pueden reducir a un sistema de procesamiento de información y han formulado la hipótesis de una existencia post-biológica y aspiran realizar un escaneo de la matriz sináptica de un individuo y reproducirla dentro de una computadora, lo que permitiría emigrar cuerpo biológico a un substrato puramente digital y con ello obtener varias copias de la matriz sináptica del cerebro, y así, alcanzar periodos de vida ilimitado. Para su realización afirman que se requiere del uso de una Nanotecnología ya madura, aunque, hay, también, otras formas menos extremas de fusionar la mente humana con la computadora y hoy día se están desarrollando interfaces del tipo neuro/chip. Esta tecnología está en sus pasos iníciales y sueñan en un futuro poder conectarse en forma directa al ciberespacio.

Son muy pocos los que analizan la posibilidad de sociedades en las cuales hombres y máquinas vivan de forma cooperativa y que dadas sus diferencias, que son evidentes, puedan complementarse y realizar las tareas para la cual cada uno está mejor capacitado. Por otra parte, se ignoran las posibilidades de desarrollo del cerebro, el que, al igual que la máquina no se utiliza en toda su potencia y esta capacidades podrían ser estimuladas y ampliadas. En cambio son muchos los que creen que las máquinas vendrán a sustituir a una humanidad decadente y sin futuro, y piensan que solo las máquinas estarán a la altura del mundo posmoderno o posindustrial que se avecina.

Inteligencia artificial, el futuro del hombre

IA - futuro del hombre

“¿Será posible llegar a una era poshumana? ¿Qué tendrá que suceder o que está sucediendo ya? El hombre construye máquinas –cada vez más potentes– a una velocidad nunca antes imaginada; y mientras el desarrollo de las máquinas parece no tener límites, la especie humana da la impresión que haber detenido su proceso evolutivo. Tiene sentido pensar que las máquinas le darán alcance e incluso lo rebasarán. ¿Y qué sucederá entonces? ¿Tendrá el hombre que someterse al dominio de las máquinas o surgirá alguna forma de fusión entre hombres y máquinas, en la que el hombre pierda su identidad humana y se dé inicio a la era poshumana?”

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También puede ver la Selección de libros de Ray Kurzweil (espñol/ingles)

Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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