¿Está cerca el fin de la especie humana?

La singularidad tecnológica o el fin de la especie humana

Antes de llegar a una singularidad tecnológica hay que ver si antes no se extingue la humanidad. La pregunta es: ¿Quién está más cerca la singularidad tecnológica o el fin de la especie humana? No sé ustedes, pero tengo la ligera impresión, que nos estamos acercando al fin de la especie humana.

Los riesgos existenciales

Hoy se ha puesto de moda el término: riesgos existenciales los cuales se refieren al surgimiento de una situación amenazante de carácter terminal y alcance global que pone en peligro la existencia humana y su característica más peligrosa es que la humanidad no cuenta con mecanismos efectivos para su control. Según el filósofo sueco Nick Bostrom, lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad

Los riesgos existenciales son las amenazas que están surgiendo desde el presente y que en el futuro podrían llevar a la extinción de la especie humana. Para muchos vamos a ciegas al futuro guiados por la ley del mercado y no por intereses verdaderamente humanos. Si el mayor peligro para el fin de la humanidad a mediados y finales del siglo XXI, era el de una guerra nuclear, hoy a comienzos del siglo XXI, aparecen otros problemas que se presentan como más posibles y catastróficos.

Afirmación que parece confirmar el equipo de científicos que trabajan en el Instituto del Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, quienes están investigando cuál es el mayor peligro para la supervivencia del Hombre como especie. Los mismos han llegado a la conclusión que la supervivencia de la humanidad está en riesgo, por la amenaza de una pandemia, un bombardeo nuclear, meteorito u otro tipo de catástrofe; pero el mayor riesgo proviene de nosotros mismo. El director del instituto, el Nick Bostrom, en el documento Riesgo existencial como prioridad global, argumenta que los dirigentes internacionales tienen que prestarle mucha atención a una serie de amenazas y advierte: “lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad”. A lo que insiste Son amenazas sobre las que no tenemos historial de supervivencia”.

Vamos a ver los algunos de los riesgos existenciales debido al mal uso que el ser humano le ha dado a la ciencia y la tecnología lo cual puede llevar a la destrucción de la vida producto de la negligencia o del ansia de poder.

El mal uso de la tecnología, con fines hegemónicos, el consumismo y el militarismo entre otros factores, ha traído como consecuencia, la contaminación, la degradación de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos. En el mal uso de las tecnologías, también se consideran los errores humanos y los escenarios que tienen que ver con la acción humana, por eso no se tienen en cuenta otros como los supervolcanes, tsunami, choque con un meteorito, etc. En el caso de las pandemias estas pueden ser productos de la propagación de un nuevo virus, de la mala manipulación humana de los virus y de experimentos no seguros.

Riesgos existenciales

  • Guerras nucleares: La carrera armamentista con armas cada vez más destructivas y autónomas. El peligro de una guerra mundial
  • Control del estado: Un estado que lo controla y lo sabe todo
  • Pandemias: La propagación de un nuevo virus, la mala manipulación humana de los virus y escape de un virus del laboratorio
  • La venta ilegal de armas cada vez con más poder destructivo y el incremento del terrorismo
  • Inteligencia artificial mal programada
  • Mal uso de la nanotecnología.
  • Mala utilización de la biotecnología.
  • Tecnologías autónomas que se escapan de las manos (maquinas que se auto construyen a sí mismas)

El problema radica, en ¿cómo van a incorporarse las tecnologías al progreso humano? ¿Sabemos hacia dónde vamos? Podemos creer ciegamente en un futuro luminoso, si ni siquiera tenemos el control de nuestras vidas. Hoy sabemos que nuestra actitud hacia el planeta era errónea, que vivimos en un planeta finito que se deteriora rápidamente por la acción humana, que vivimos en red y que las crisis se propagan cada vez con más rapidez y que el mundo cada vez se hace más amenazado e inseguro, y lo peor que la amenaza proviene del propio ser humano. Amenazas tan reales que ya se están sintiendo sus efectos en todas partes del mundo y si no se toman medidas sus efectos sobre el planeta, las especies y la propia raza humana podrían ser irreversibles y destruir todo lo vivo.

Los peligros de la extinción humana pueden provenir por fuerzas externas, por accidentes humanos o por autoextinción

1.- Extinción por fuerzas externas. Ej., choque con un meteorito, explosiones solares. Son los acontecimientos no creados por el ser humano.

2.- Extinción por accidentes humanos o por la acción indirecta de los humanos. Ej., mal uso de las tecnologías, guerra nuclear, contaminación del planeta, pandemias

3.-Autoextinción. Destrucción consciente de la especie humana, producto de la naturaleza destructiva del ser humano o con fines de crear una especie “superior”. La autoextinción es casi imposible de detener si no se cambia la mentalidad del ser humano.

¿Cuáles son las mayores amenazas?

Según el Centro para el Estudio de Riesgo existencial de la Universidad de Cambridge las “cuatro grandes amenazas” a la especie humana son: la inteligencia artificial, el cambio climático, la guerra nuclear y la biotecnología.

La inteligencia artificial

Dentro del mal uso de la tecnologías tenemos, una inteligencia artificial (IA) que  por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control y es que la relación entre humanos y tecnologías, cada vez, se hace más compleja, ya que las tecnologías van dejando de ser un medio para convertirse un fin en sí mismas. Según nos vayamos acercando a la construcción de una superestructura social donde humanos y tecnologías comparten las decisiones.

La manera en la que la inteligencia artificial (IA) interactuará con el mundo exterior es otro de los temores. Esa “inteligencia” informática puede ser una herramienta poderosa para la industria, medicina, agricultura o el manejo de la economía. Pero también es completamente indiferente a cualquier perjuicio fortuito. Se puede producir una IA que por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que, aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control. Y en este contexto no se puede descartar que la criatura se virara contra su creador. Para evitar los posibles riesgos se trabaja en la construcción de una IA avanzada (superinteligencia) alineada con los intereses humanos. La pregunta es: ¿Cuáles son los intereses humanos? Programas actuales para el desarrollo de la IA: Satanford, 100 años para la IA, MIRI, Opend IA (Musk), Google, IBM, Microsoft, etc., todos, de alguna forma, buscan construir cuanto antes una IA que responda a sus intereses, buenos o malos, pero intereses al fin.

Daniel Dewey, quien se enfoca en superinteligencia artificial, habla de una “explosión de inteligencia” en la que el poder acelerado de las computadoras se vuelve menos predecible y controlable. “La inteligencia artificial es una de las tecnologías que pone más y más poder en paquetes más y más pequeños”, dice, quien antes trabajó en Google. “Así como con la biotecnología y la nanotecnología, se pueden hacer cosas que resultan en reacciones en cadena, y con muy pocos recursos se pueden emprender proyectos que pueden afectar a todo el mundo”.  “Ésta no es una ficción distópica: la brecha entre la velocidad del avance tecnológico y nuestro conocimiento de sus implicaciones es real”, recalca Bostrom. Ya Van R. Potter, el bioeticista norteamericano, hacía referencia a la necesidad de alcanzar los conocimientos necesarios para poder manejarnos con las tecnologías y de la necesidad de crear un puente entre las humanidades y las ciencias.

Los robots, representan otra seria amenaza; han ido adquiriendo diversas formas de semi-autonomía, además de ser capaz de encontrar fuentes de energía por su cuenta y poder elegir de forma independiente los objetivos a atacar con armas. Algunos expertos y académicos han cuestionado el uso de robots de combate militar, sobre todo cuando estos robots se les da un cierto grado de funciones autónomas.

El cambio climático

Mientras las anteriores pueden suceder, este ya está sucediendo. Los anteriores son una acumulación de conocimientos y desarrollo de aplicaciones peligrosas que pueden desencadenar en la destrucción del planeta. Aquí estamos hablando de los efectos que se están produciendo producto del uso negligente de las tecnologías.

  • Contaminación.
  • Degradación de los ecosistemas.
  • Agotamiento de los recursos.
  • Crecimiento incontrolado de la población mundial.
  • Desequilibrios insostenibles.
  • Conflictos destructivos.
  • Pérdida de diversidad biológica y cultural.
  • Acelerado cambio climático.

El calentamiento global, se refiere al calentamiento causado por la tecnología humana desde el siglo XIX y se refleja las variaciones anormales en el clima tales como: el aumento de los mares, derretimiento de glaciares, sequías, etc. Se ha sugerido que el calentamiento global fuera de control puede convertir a la Tierra en un planeta caliente como Venus. En situaciones menos extremas podría provocar que el fin de la civilización tal como la conocemos.

Con respecto a la aceleración, según datos de las Naciones Unidas, tenemos:

  • Un crecimiento muy superior al que se había producido desde el comienzo de la civilización hasta 1950.
  • Los 20 países más ricos del mundo han consumido en el último siglo más materia prima y más recursos energéticos no renovables, que toda la humanidad a lo largo de su historia y prehistoria.
  • Desde mediados del siglo XX han nacido más seres humanos que en toda la historia de la humanidad.

Por lo que es casi seguro que cuando se alcance la primera mitad del siglo XXI se haya consumido más recursos del planeta que en toda la historia anterior (incluido la segunda mitad del siglo XX, que a su vez había consumido más recursos que en toda la historia). De mantenerse esta aceleración, que parece no tener límites, debida al ansia de consumismo y al egoísmo humano. Teniendo en cuento que los recursos del planeta son limitados; el agotamiento de los recursos es solo cuestión de tiempo.

Por lo que, según estos datos, sino se hace nada, es muy posible que la aceleración de la degradación del planeta le gane la competencia a la aceleración de las tecnologías y su sueño de una poshumanidad.

La guerra nuclear

Carrera armamentista vs Desarme global

Los escenarios que se han explorado con mayor frecuencia son la guerra nuclear y los dispositivos Doomsday. Hay dificultad para predecir si esto llevará al exterminio de la humanidad, sin embargo, un invierno nuclear causaría una conmoción considerable en las civilizaciones avanzadas. ¿Es posible que las grandes potencias en su soberbia y afán de poder nos arrastren a la tercera guerra mundial?

La guerra como confrontación directa podrá no surgir, pero la carrera armamentista y los enfrentamientos, ya son un hecho y nadie duda que esto se puede ir de las manos y desencadenar en una confrontación mundial. La creación actual de bloques militares, tal como sucedió en las guerras mundiales anteriores, de por sí, son un mal síntoma. Todo indica que ya están todos los ingredientes para la tercera guerra mundial, solo falta el detonante.

La pregunta es: ¿Estamos de acuerdo con que las grandes potencias sigan competiendo en una carrera armamentista que hunde al mundo en la pobreza y que amenaza con convertirse en la tercera guerra mundial que arrastraría a la humanidad (a todos por igual) a su propia destrucción? ¿Qué papel puede jugar la sociedad civil en aras de producir cambios sociales que controlen estas acciones?

Si en la anterior nos referíamos a una extinción por accidentes humanos, en las guerras nucleares estamos hablando de una de las formas de auto extinción donde la lucha por el poder llega a límites extremos y dada la inconformidad de la especie humana con su propia condición esta de forma voluntaria puede proponerse la extinción de los seres humanos con el fin de sustituirla por otra más avanzada. Se trata de sustituir el proceso evolutivo biológico por un proceso artificial que lleve a la creación de un súper humano que por medio de la tecnología se convierta en la cima de la evolución. En nuestros tiempos debido al desarrollo tecnológico, las amenazas aún son mayores: una guerra nuclear, terrorismo biotecnológico, auto extinción voluntaria en aras de una nueva humanidad. La historia tiene varios ejemplos de culturas que han sido aniquiladas en aras de una nueva civilización.

La biotecnología

La biotecnología podría conducir a la creación de una pandemia, una guerra química podría ser llevada al extremo, la nanotecnología podría conducir a la plaga gris en la que robots auto-replicantes, fuera de control, consumen toda la materia viva en la tierra, mientras se reproducen de forma acelerada. En ambos casos, ya sea deliberadamente o por accidente.

La biología sintética, en la que la biología se encuentra con la ingeniería, promete importantes beneficios médicos. A Bostrom le inquietan las secuelas inesperadas de la manipulación de las fronteras de la biología humana. La creación de nuevos organismos, por ejemplo, puede tener efectos secundarios ecológicos desconocidos.

Seán O’Heigeartaigh, un experto en evolución molecular, desconfía de las buenas intenciones mal informadas, pues en los experimentos se hacen modificaciones genéticas, desmantelando y reconstruyendo las estructuras genéticas. “Lo más probable es que no se propongan hacer algo dañino”, apunta, pero subraya que siempre existe el peligro de que se dispare una secuencia de eventos no anticipada o de que algo se torne nocivo cuando se transfiera a otro ambiente. “Estamos desarrollando cosas que pueden resultar profundamente mal”, declara O’Heigeartaigh. Estos no son conceptos abstractos, asegura. “Con cualquier nueva poderosa tecnología –opina O’Heigeartaigh–, debemos pensar detenidamente en qué sabemos, pero quizás es más importante en este momento estar conscientes de lo que no estamos seguros de saber”.

La nanotecnología, trabaja a nivel molecular o atómico, también podría tornarse en algo altamente destructivo si se usa para la guerra, apunta Bostrom. Por ello, escribió que los gobiernos futuros enfrentarán el gran reto de controlar y restringir su mal uso.

Ideología transhumanista

Con respecto al futuro de la humanidad, que podemos esperar: ¿Se aceptará la ideología transhumanista? ¿Estarán las tecnologías de mejoramiento al alcance de todos? ¿Existirá una raza de superhumanos (si la guerra o la contaminación no acaba antes con el planeta) que someterá a los humanos? Son muchos los que piensan que es necesario tomar el control de la evolución humana y avanzar hacia una transhumanidad y ven, como lo mejor, la sustitución de una especie humana obsoleta por otra especie “superior” con poderes ilimitados y que por medio de las tecnologías emergentes (nano, bio, info y cogno) se pueda alcanzar la poshumanidad.

Actualmente ya algunos están pagando por que se les congele (criogenizar) sus cuerpos al morir; no todos, aunque lo deseen, pueden pagarlo; otros congelan sus cabezas, para cuando la tecnología haya madurado, los revivan y puedan disfrutar de una vida poshumana. De momento es solo un negocio donde ya algunas compañías están recibiendo sus ganancias. Esto según Bostrom podría crear una sobrepoblación, para la que no se estaría preparado, de hecho, ya estamos ante un crecimiento incontrolado de la población.

Y es que la relación entre humanos y tecnologías, cada vez, se hace más compleja, y es que las tecnologías van dejando de ser un medio para convertirse un fin en sí mismas. Según nos vayamos acercando a la construcción de una superestructura social donde humanos y tecnologías comparten las decisiones. El problema radica, en ¿cómo van a incorporarse las tecnologías al progreso humano? ¿Sabemos hacia dónde vamos? Podemos creer ciegamente en un futuro luminoso, si ni siquiera tenemos el control de nuestras vidas. Hoy sabemos que nuestra actitud hacia el planeta era errónea, que vivimos en un planeta finito que se deteriora rápidamente por la acción humana, que vivimos en red y que las crisis se propagan cada vez con más rapidez y que el mundo cada vez se hace más amenazado e inseguro, y lo peor que la amenaza proviene del propio ser humano.

Los problemas actuales

Dentro de las amenazas que enfrenta la humanidad están las del presente, las que ya estamos sintiendo sus efectos y las futuras, las que producto de nuestro sistema social y económico, estructurado sobre la base del poder, podrían conducirnos a una mala utilización de las tecnologías, ya sea por errores o con fines destructivos. A las amenazas futuras. ¿Se agudizarán los problemas del presente?

En la actualidad se ignoran los verdaderos problemas: la sinergia que se está produciendo entre humanos y tecnologías y la relación que está surgiendo entre el progreso humano y el progreso tecnológico. Y, sobre todo, la falta de una cosmovisión que nos lleve a un progreso humano verdaderamente digno, donde la humanidad, sin diferencias, pueda desarrollar todo su potencial

Problemas actuales

  • Desempleo: Aumento del desempleo: ¿Se irá aumentando el desempleo según surja la IA? ¿Qué harán los luditas? ¿No surgirán enfrentamientos sociales?
  • Perdida de intimidad: ¿Quién controlará la información y los procesos en su beneficio? ¿Qué harán con ella?
  • Control de internet: ¿Surgirán super-monopolios o estados con el control absoluto de sus ciudadanos? ¿De quién será propiedad la super IA?
  • Aumento de los derechos de la sociedad civil: Le darán las tecnologías emergentes mayor participación y surgirá una sociedad civil fuerte que pueda librarse del control del estado y de las transnacionales.
  • Falta de compromiso de los gobiernos con el sistema de salud
  • IA abierta: Como hacer accesible los códigos de la IA. Un ejemplo de código abierto es el proyecto Open AI, creado por Elon Musk.
  • Sociedad basada en la colaboración: Dado los dos puntos anteriores que nos llevan a una sociedad más abierta y participativa como se podría ir transformando en una sociedad colaborativa e ir dejando atrás las competencias y las desigualdades.

Los problemas del presente son bien conocidos, y no creo que sean una sorpresa para nadie. Solo que al igual que con la IA queremos encontrarles solución a problemas más abstractos y dejar de lado los problemas más comunes.

Hoy se habla de una tecnoética, de una bioética global, de una meta-tecnología, pero todo apunta al mismo problema la necesidad de no ir a ciegas al futuro. No se puede caer en el optimismo de una singularidad tecnológica y vivir deslumbrado por un futuro donde las tecnologías superan a la inteligencia humana sin ver los grandes problemas del presente y el peligro que encierra una tecnología cada vez más potente y destructiva, a merced de un sistema consumista, cuya negligencia (para ser benignos) incita a la ganancia a toda costa sin importar los riesgos ni la destrucción a que esto podría conducirnos.

 

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