La singularidad tecnológica de Raymond Kurzweil

No todas las personas saben lo que quieren hacer con su vida, y más difícil aun saber lo que debe hacer toda la humanidad y cuál es su destino. Ray Kurzweil es uno de esos raros casos que tiene muy clara su idea de cuál es el mejor futuro para la humanidad. Sus ideas podrán gustarnos o no, pero su esfuerzo por conocer el futuro de la humanidad, es uno de los más originales y abarcadores. Y aunque sus ideas parten de la archiconocida ley de Moore, basada en el Hard y en el aumento de la velocidad de procesamiento de la información, enfocado dentro de una inteligencia artificial fuerte, donde cerebro y computadora son sistemas procesadores de información y en la conclusión de que la velocidad de procesamiento de las computadoras superará a la velocidad del cerebro por lo que, inevitablemente, llegaremos a una inteligencia artificial (IA) superior a la humana. Así de fácil.

Kurzweil define a la singularidad como la creación de una inteligencia no biológica que va a igualar el alcance y la sutileza de la inteligencia humana y luego la va a sobrepasar, debido a la aceleración continua de las tecnologías de la información y a que tendrá acceso a su propio diseño y será capaz de mejorarse a sí misma en un ciclo de rediseño cada vez más rápido por lo que llegaremos a un punto donde el progreso tecnológico será tan rápido que la inteligencia humana “no mejorada” será incapaz de seguirlo lo cual marcará el advenimiento de la singularidad.

La idea de una singularidad la toma de Vernor Vinge, pero a diferencia de este que mostraba preocupación por su surgimiento, Kurzweil le profesa una fe que roza el fanatismo. En cambio, Vinge, reconoce que la singularidad podría ser un peligro, cuando dice: “Quizá los gobiernos del mundo decidan que la posibilidad es tan peligrosa que la investigación que lleva a la singularidad será prohibida. Lamentablemente, el problema de la proliferación de armas nucleares ya ha demostrado la fragilidad de esta esperanza. Aunque todos los gobiernos del mundo entendieran la “amenaza” y la temieran, el avance hacia el objetivo seguiría” … “De hecho, la ventaja competitiva –económica, militar e incluso artística–  de todo avance en la automatización es tan atractiva que aprobar leyes que prohíben estas cosas básicamente garantiza que otros las conseguirán antes. Si la singularidad tecnológica puede producirse, lo hará”

Para Ray Kurzweil (al igual que el resto de los tecno-utopista) las computadoras han duplicado tanto su velocidad como su complejidad (lo que en realidad significa la cuadruplicación de su capacidad) cada veinticuatro meses desde el comienzo de los artilugios de cálculo, en los inicios de este siglo. Esta tendencia continuará y, alrededor del 2020, los ordenadores alcanzarán la capacidad de memoria y la velocidad de cálculo del cerebro humano. También es el que más resalta las posibilidades de la tecnología y repite junto a Vingen que no ve límites al desarrollo tecnológico. La tecnología supone una ruptura con la lenta evolución biológica y la entrada en un proceso más rápido. Y dice: “Muchos científicos tienen una perspectiva lineal y ven el futuro como un calco retocado del pasado. Eso es un error. Estamos en una fase de crecimiento exponencial en la que confluyen la informática, la biotecnología, la física cuántica, la nanotecnología… Este siglo será equivalente a 20.000 años de desarrollo lineal”.

Kurzweil considera que no se debe catalogar el desarrollo de las computadoras con el estado actual de la PC y afirma: “La tecnología informática la situación dista mucho de ser estática. Hoy están haciendo su aparición ordenadores con una capacidad que hace veinte o treinta años se consideraba imposible y no se puede olvidar que, en 1997, un ordenador superó a Kasparov, al menos en ajedrez. Se hicieron entonces muchos comentarios sobre que existían comportamientos humanos mucho más difíciles de imitar que el luego del ajedrez. Es verdad. En muchos campos  –por ejemplo, el de escribir un libro sobre ordenadores–, la capacidad de los ordenadores es aún ínfima. Pero como los ordenadores continúen adquiriendo capacidad a una velocidad de tasa exponencial, nos ocurrirá en esos otros campos lo mismo que a Kasparov con el ajedrez”.

Al igual que Minsky está inconforme con su cerebro y considera que las neuronas, aunque son creaciones maravillosas; ellos, no las habrían construido tal como son, pues gran parte de su complejidad se dedica a mantener sus propios procesos vitales, en lugar de su capacidad para manejar información. Y considera que las neuronas son extremadamente lentas; los circuitos electrónicos son por lo menos un millón de veces más rápidos. Su sueño es reproducir las funciones del cerebro en un medio digital y toma la idea de la ingeniería inversa y la aplica a los procesos de la mente. Y dice: Un ordenador es más rápido que el cerebro humano en algunas cosas, pero lo difícil es que tenga la riqueza, sutileza y profundidad de nuestro pensamiento. Para lograrlo será clave el software de la inteligencia, basado en la ingeniería inversa, que copia el funcionamiento del cerebro humano. Nuestros circuitos cerebrales son tridimensionales y se basan en unas complejísimas conexiones. Escaneando el cerebro podremos crear una réplica, y usando circuitos artificiales tridimensionales de nanotubos (tubos microscópicos) podremos imitar su funcionamiento y crear una inteligencia artificial avanzada. Ya trabaja en un proyecto para copiar el cerebro de un ratón. Es un primer paso para lo que vendrá luego.

También se muestra inconforme con su cuerpo a lo que dice: “La inteligencia es la capacidad de resolver problemas con la ayuda de recursos limitados, incluido el tiempo. Los problemas que debemos resolver suelen estar relacionados con nuestro cuerpo: protegerlo, alimentarlo, vestirlo, satisfacer sus necesidades y deseos. Dedicamos gran parte de nuestro pensamiento a nuestro cuerpo: una inteligencia humana carente de cuerpo se deprimiría enseguida”. A lo que agrega: “Gracias a la nanotecnología, podremos colocar minúsculos robots en el cerebro para mejorar su capacidad. Construiremos entidades no biológicas con copias del cerebro humano y tendremos personas con miles de robots microscópicos en el cerebro, lo que aumentará su habilidad para pensar y para vivir en una realidad virtual. Y aspira en que el 2030 se puedan enviar al cerebro humano billones de nanobots que permitirán comunicar sin cables con decenas de millones de puntos distintos del cerebro. De este modo podremos combinar nuestra inteligencia biológica con la no biológica. Acabaremos viendo entes totalmente no biológicos, con copias de cerebros humanos derivadas de la ingeniería inversa y seres humanos biológicos cuya inteligencia habrá sido mejorada gracias a los billones de nanobots que tendrán en el cerebro y que también podrán existir en la realidad virtual. Llegados a ese punto, ya no podremos distinguir entre humanos y máquinas”.

Kurzweil que es el más tecnólogo de todos los futuristas, pone gran énfasis en la nanotecnología y a diferencia de Minsky que no la cree viable hasta dentro de 100 años, él considera en llegará en el 2020. Considera que la aplicación clave de la nanotecnología, dentro de 20 años, serán los nano-robots o nanobots. Dentro de nuestros cuerpos y cerebros, los nanobots nos permitirán alargar la vida destruyendo las células patógenas y de cáncer, reparando los errores del ADN, destruyendo toxinas y desechos, y revirtiendo el proceso de envejecimiento. Los nanobots  son robots basados en la informática lo suficientemente pequeños para viajar por nuestro sistema circulatorio. También aspira a que la nanotecnología nos lleve más allá de los límites de la biología para mejorar nuestras capacidades físicas y mentales por factores de muchos miles e incluso millones y que finalmente reemplazaremos nuestros frágiles cuerpos “versión 1.0” por una versión 2.0 tremendamente mejorada.

Entre sus numerosas importantes predicciones sobre el futuro se encuentran escanear el cerebro para luego instalarlo en otro medio no biológico, así como lograr la inmersión total virtual. Y cree que los entornos de realidad virtual integrarán todos los sentidos y a la vez serán capaces de mejorar la inteligencia; se podrá pensar más rápido, tener pensamientos más complejos y tele-cargar el conocimiento, y sueña con que estos entornos de realidad virtual entre el 2030 y el 2040 compitan con los entornos reales y, según él, los entes no biológicos podrán tener cuerpos parecidos a los humanos y además, gracias a la nanotecnología, también podrán tenerlos en la realidad.

De igual manera, Kurzweil, considera que la humanidad no es el fin de la evolución sino el principio de una nueva evolución que surgirá producto de una nueva forma de inteligencia que superará a la humana, lo cual será el acontecimiento más importante en la historia humana. Con profundas implicaciones en todos los aspectos del quehacer humano, incluso en la naturaleza del trabajo, el aprendizaje humano, el gobierno, la guerra, las artes y el concepto de nosotros mismos… Lo que constituye la próxima etapa de la evolución a través de la fusión entre la humanidad y la tecnología. Y dice: “Se ha visto la evolución como un drama de mil millones de años que condujo inexorablemente a su creación más grandiosa: la inteligencia humana. El surgimiento, a principios del siglo XXI, de una nueva forma de inteligencia en la Tierra que compita con la inteligencia humana y finalmente la supere significativamente, será un acontecimiento más importante que cualquiera de los que han dado forma a la historia humana. No será menos importante que la creación de la inteligencia que la creó, y tendrá profundas implicaciones en todos los aspectos del quehacer humano, incluso en la naturaleza del trabajo, el aprendizaje humano, el gobierno, la guerra, las artes y el concepto de nosotros mismos… Lo que estamos discutiendo constituye en mi opinión la próxima etapa de la evolución a través de la sinergia entre humanos y tecnologías”.

Kurzweil es categórico cuando afirma: los que decidan seguir siendo humanos, no tendrán ninguna posibilidad ante las nuevas entidades. Y agrega: “Una legislación eficaz protege a los Mosh, seres humanos (con neuronas de carbono), desprovistos de implantes neuronales. Dichos humanos primitivos son incapaces de participar plenamente en diálogos y procesos entre humanos implantados, humanos mejorados”. Se subestima la capacidad de los humanos y su potencial creador.

Kurzweil basa sus ideas sobre el futuro en las siguientes tres leyes:

Ley del Tiempo y el Caos: en un proceso, el intervalo de tiempo entre fenómenos se expande o contrae proporcionalmente a la cantidad de caos existente. Esto quiere decir que los eventos relevantes crecen a medida que aumenta el orden, o en al contrario, disminuyen a medida que aumenta el caos.

Ley del Incremento de Caos: mientras que el caos aumenta exponencialmente, el Tiempo se ralentiza exponencialmente. Esto es, el intervalo temporal entre fenómenos es cada vez más amplio…

Ley de los Retornos Acelerados: a medida que el orden se incrementa exponencialmente, el tiempo se acelera exponencialmente.  Es decir, el intervalo entre fenómenos se acorta a medida que el tiempo transcurre. La ley de Moore que dice que la capacidad de procesamiento de las computadoras alcanza el doble de su capacidad cada dos años sería un ejemplo más de esta tendencia.

De estas 3 leyes Kurzweil saca las siguientes conclusiones: Un proceso de evolución (la vida, o la inteligencia, supongamos) no es un sistema cerrado. Luego en un proceso evolutivo no se cumple la segunda Ley de la Termodinámica, y por tanto es capaz de crear su propio orden creciente. En un proceso evolutivo, el orden se incrementa exponencialmente. Por tanto: según la Ley del Tiempo y el Caos, el tiempo se acelera exponencialmente. Por tanto: los retornos, (productos valiosos del proceso), se aceleran. Conclusión final: la evolución cósmica (Universo: sistema cerrado) se ralentiza. La evolución tecnológica (sistema abierto): se acelera. Por lo que la evolución está sometida a velocidades exponenciales, a una aceleración progresiva que nos traerá en un futuro próximo las denominadas máquinas conscientes.

Para los tecno-utópicos, Kurzweil a la cabeza,  solo la tecnología puede salvar a la humanidad por lo que surgen las siguientes preguntas: ¿Puede la tecnología por si sola resolver todos los problemas? ¿Se puede obviar la importancia de la sociedad y sus estructuras actuales sustentadas sobre la hegemonía, la competencia y la ambición de poder que está presente en la naturaleza humana? Cuando analizamos el lenguaje que utilizan, nos damos cuenta, de cómo las consideraciones sociales están presentes en las decisiones tecnológicas y como, las mismas, son consecuencias de muchas de las decisiones futuras; a pesar de sus intentos de querer basarse únicamente en la tecnología como remedio a todos los males.

Libro recomendado: “La singularidad está cerca”

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