Futuro sostenible vs Futuro posthumano

¿Sabemos a qué futuro nos dirigimos o estamos yendo a ciegas al futuro? Existen dos grandes futuros posibles que abarcan a todos los demás: Futuro sostenible el cual propone preservar la evolución natural y el Futuro posthumano el cual propone alguna forma de evolución artificial, pero todo indica que nos dirigimos a un futuro posthumano. La causa, nos estamos adentrando en la era de las tecnologías y no estamos preparados para manejarnos con las tecnologías que están emergiendo.

A la era de las tecnologías, le ha precedido la era socio-cultural (la era actual), la cual sustituyo la era natural, cuando aun los humanos estaban sometidos a las leyes de la naturaleza. La era tecnológica tiene una característica que la humanidad ya no solo puede crear nuevas organizaciones y estructuras sociales, sino que puede dirigir, de alguna forma, su propia evolución.

Escenario del mundo actual

 El problema ecosostenible ha sufrido un cambio de paradigma en nuestro siglo, ya no es lo mismo que en la época de Potter, hoy estamos ante una nueva posibilidad, la de reconstruir al planeta. Por eso en la época de Potter se podía ser optimista de que salvaríamos al planeta, ya que no teníamos más opción que ir hacia un futuro sostenible, hoy no podemos estar tan seguros.

Crisis actual y sus problemas

  • El fracaso del neoliberalismo y su ideal de un futuro prospero. La pérdida de la esperanza de un mundo verdaderamente justo.
  • El pobre avance hacia un futuro sostenible basado en acciones preactivas. La lentitud de las reformas ecológicas ante los peligros de la contaminación y la amenaza a las especies.
  • El incremento de los partidarios del futuro posthumano. La aceptación cada vez mayor de las ideas transhumanista.

Es importante tener en cuenta que cuando se habla del futuro de la humanidad, lo encasillamos dentro del paradigma cognitivista-mecanicista-reduccionista. O sea, se extrapolan las condiciones actuales del paradigma actual (mecanicista) a un futuro tecnologista. Hoy Estamos pasando de la era social a la era de las tecnologías en la que se produce una simbiosis entre humanos y tecnologías.

 Por lo que, el problema del paradigma tecnologista es que está enmarcado dentro de un paradigma mecanicista-cogntivo-reduccionista y lo lleva a una comprensión lineal del progreso tecnológico. Por tanto nos propone un futuro donde las tecnologías son el centro del progreso humano, sin tener en cuenta las interacciones entre todas las partes.

 El futuro sostenible, niega la simbiosis humanos-tecnologías y con ello el advenimiento de una nueva era basada en el progreso tecnológico, en general,   se mantiene dentro del paradigma cognitivo-mecanicista, solo la cosmovisión de la ecología profunda asume elementos de la complejidad.

Paradigma reduccionista-mecanicista y sus cosmovisiones

Paradigma cosmológico (edad antigua): cosmovisión cosmocentrista (ha servido de inspiración a la cosmovisión ecocentrista)

Paradigma teologista (edad media): cosmovisión teologista

Paradigma positivista (edad moderna): cosmovisión antropocentrista (ha dado lugar a las comovisiones mercocentrista y tecnocentrista

Veamos las propuestas de cada futuro ante los problemas actuales

Problema ecosostenible

Futuro sostenible – Sinergia exogena (ectosimbiosis)

  1. Sostenibilidad muy fuerte: Conservar a la naturaleza y prohibición de las tecnologías peligrosas. Esta implícito un retorno a la evolución natura. Naturaleza trascendente (toma un carácter espiritual)
  2. Sostenibilidad fuerte: Preservar la naturaleza y control de las tecnologías (precaución). Conservar la evolución socio-cultural actual. Naturaleza irreproducible, dado su carácter biológico.
  3. Sostenibilidad flexible: Seguir evolucionando en la era de las tecnologías. Evolución trascendente El problema no es que la naturaleza sea reproducible artificialmente sino que responda a un propósito general (metasistema) en su dimensión tecno-bio-sico-social sin que pierda sus características esenciales.

Futuro posthumano – Sinergia endógena (ectosimbiosis)

  1. Sostenibilidad muy débil: Sustitución del sistema biológico (entorno natural) por un sistema tecnológico (entorno artificial). Evolución artificial. Naturaleza insostenible, lo natural puede ser sustituido, totalmente, por lo artificial.
  1. Sostenibilidad débil: Naturaleza es reproducible por medios artificiales / Transhumanismo: Fusión entre humanos y tecnologías. Evolución semi-artificial
  2. Sostenibilidad débil/fuerte: La naturaleza puede ser sustituida parcialmente sin arriesgar la supervivencia humana / Transhumanismo: Mejoramiento de la condición humana. Evolución semi-natural

Problema psicoreligioso

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Conciencia mística
  2. Conciencia irreproducible
  3. Conciencia holística

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  1. Conciencia trivial
  2. Conciencia reproducible
  3. Conciencia semi-reproducible

Problema socioeconómico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Sociedad ecologista (ecocentrista)
  2. Sociedad sostenible (eco-social)
  3. Sociedad transdisciplinar/compleja (eco-tecno-autoorganización)

Futuro posthumano – Sinergia endógena

  1. Sociedad tecnologista (tecnocentrista)
  2. Sociedad capitalista (tecno-liberal)
  3. Sociedad democrática (tecno-democracia)

Problema biomédico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  • Bioludismo (Humano ecológico)
  • Bioconservador (Humano social)
  • Bioeticismo (Humano pleno)

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  • Transhumanismo (Transhumano)
  • Humanismo+ (Humano mejorado)
  • Singularismo (Posthumano)

Problema tecnocientífico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Tecnologías riesgosas en sí mismas (tecnologías vistas como maligna: parasito, virus, etc.)
  2. Tecnologías riesgosa pero se pueden tener bajo control (tecnologías como herramientas)
  3. Tecnologías beneficiosas pero dependen del propio ser Van surgiendo de forma colaborativa desde un enfoque sistémico, tecnologías como colaborador.

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  1. Tecnologías son beneficiosas en sí mismas, imperativo tecnológico. Las tecnologías siempre son beneficiosas y su propia función es mejorar al planeta, a la sociedad y al ser humano. El ser humano será superado por las tecnologías.
  2. Tecnologías beneficiosas siempre que dependan de la ley del mercado. Tecnologías como productos o servicios en función de la economía
  3. Tecnologías riesgosas pero se pueden regular para que este en función de los intereses humanos. Sujetas a programas de investigación.

Nos acercamos inevitablemente al paradigma tecnologico y sus cosmovisiones: tecnologistas, tecno-liberales y tecno-democrática y no creo que ninguna de las cosmovisiones ecologistas puedan oponérsele, de eso he hablado en otros artículos, y estoy convencido que de no surgir un cambio de vía (siguiendo a Morin) vamos directamente al abismo, solo las propuestas del paradigma de la complejidad (paradigma sistémico-conexionista) podría oponerse al paradigma tecnologista y ofrecer, en la era de las tecnologías, alternativas viables para un verdadero progreso humano.

 

Imagen: Tendencia21

 

Los riesgos de la inteligencia artificial y la necesidad de un enfoque sistémico-cibernético

“¿Estamos tomando la inteligencia artificial suficientemente en serio?” Stephen Hawking

Hoy el temor se centra en una inteligencia artificial (IA) capaz de superar a los humanos y los peligros que esto podría conllevar, no obstante los riesgos, cada vez se propaga más en los jóvenes  la idea de una IA avanzada y parece como si no existieran más alternativas. El problema radica en que la IA se está construyendo desde un pensamiento positivista-cognitivista-reduccionista-mecanicista.

De lo anterior surgen las siguientes preguntas: ¿Es posible relacionarnos con las nuevas inteligencias no humanas desde la visión reduccionista actual? ¿Cómo el pensamiento mecanicista-reduccionista impide una verdadera comprensión de los beneficios y riesgos de las tecnologías?

Actualmente tenemos que la ley del mercado es un sistema de equilibrio para la economía desde las ganancias, pero, a su vez, responde al equilibrio como ley universal, de ahí que se coloque el sistema de equilibrio del mercado por encima de los otros sistemas, incluso, cuando en muchos casos el equilibrio del mercado perjudica el equilibrio social y el equilibrio ecológico.

Si las máquinas se usan principalmente en el equilibrio del mercado este va a aumentar los desequilibrios en los otros sistemas. Y si no aceptamos un equilibrio universal que acepte a todos los sistemas y los pone en equilibrio crearemos una desigualdad capaz de destruir el planeta y a la propia humanidad.

Todos los sistemas para lograr el equilibrio deben mantener un propósito, el propósito es parte de la condición de los sistemas y los humanos como sistema social tienen sus propósitos. Del equilibrio del sistema surge un propósito que luego mantiene ese equilibrio. El propósito, está presente en todos los sistemas: ecológico, social, biológico, sicológico aunque no sea de manera consciente, solo los humanos son conscientes de sus propósitos.

Problema tecno-científico (enfoque sistémico-cibernético)

  • Los beneficios de las tecnologías. Lograr que las tecnologías sean beneficiosas
  • La sinergia humano-tecnología.

Para los riesgos y beneficios de la IA se necesita de un enfoque sistémico-cibernético para tener en cuenta el equilibrio que se irá produciendo de las sinergia humano-tecnología y el papel de las tecnologías como elemento neguentrópico que regula ese equilibrio.

Hoy se habla de programas alineados con los intereses humanos, como los intereses humanos están regidos por el merco-centrismo y carecen de un propósito compartid. Debemos preguntarnos si la humanidad tiene claro cuál es su propósito y si tenemos en cuenta que el proceso actual es entrópico, dado el crecimiento a costa del consumo de los recursos, lo cual lleva a la destrucción del ecosistema y su entorno natural, el cual está siendo sustituido por el tecno-sistema y la construcción de un entorno artificial.

El lugar de querer programar una IA amigable, se deberían seleccionar a los desarrolladores de la IA (los que sean más amigables con la humanidad) hacerle test de altruismo, de empatía, de humildad, de pensamiento abierto y colaborativo. Pienso que el grupo de desarrolladores deberían existir bioeticista capaces de ejercer un sacerdocio humanista.

Las máquinas no podrán ser conscientes de sus actos ante los humanos ya que carecen de una conciencia humana formada de la experiencia, podrán vivir como un humano más, en familia y aprender. Pienso que primero tendrán que aprender a lidiar con los humano desde su propia conciencia como máquina, pero desde un contexto colaborativo donde cada cual aporte lo mejor de sí, por lo que la conciencia de las máquinas no tiene que ser igual a la humana, y el hecho de carecer de intencionalidad y de las ambiciones humanas, les permitirá tener un juicio imparcial y su mentalidad estará más cerca del budismo y su desapego a las cosas materiales.

Las tecnologías deben ser vistas como un medio que permite el mejoramiento de la humanidad tanto intelectual como espiritual y que la misma puede crecer indefinidamente integrándose al contexto humano. Se busca la cooperación entre humanos y tecnologías en lugar de la competencia entre ambas

Esto lleva a profundos cambios y en una nueva educación que prioriza la necesidad de aprender a manejarse con las tecnologías que están emergiendo y la sabiduría que debemos alcanzar, ya que el problema no es construir una IA amigable  sino enseñar a la IA a que se amigable, pero primero tenemos nosotros que aprender a ser amigables y a perseguir intereses altruistas y solidarios. Se necesita de un nuevo enfoque que mas que construir una inteligencia artificial persiga amplificar la inteligencia humana.

En sus inicios debe construirse como un sistema de computación que sea capaz de integrarse (desde su contexto como máquina) a la forma del pensamiento humano y en primera instancia representar los procesos del pensamiento humano como un sistema abierto en interacción con el entorno humano.

Es que las máquinas tendrán que asimilar la cultura humana y aprender, no solo de la ciencia sino también del arte y de la filosofía, y adquirir su propia experiencia. Las maquinas autónomas nunca podrán desarrollarse sino es dentro del contexto socio-cultural de los humanos, de la cual surgirá una sinergia humanos-tecnologías.

La IA se ha convertido en el motor impulsor de la transición de las tecnologías de la información ya que esta no necesita aprobación para implementar sus sistemas cada vez más inteligentes y autónomos.

Paradigma tecnologista

 Paradigma tecnologista (tecnocentrismo)

  • Cognitivista
  • Positivista
  • Reduccionista
  • Mecanicista
  • Sistema cerrado

 El cognitivismo, llevó a la ruptura entre sentido/forma y con ello a la del sujeto/objeto, busca la estabilidad de las significaciones

Veamos la siguiente definición de Bustamante sobre cognitivismo

Cognitivismo: es la doctrina general según la cual el comportamiento humano puede explicarse exhaustivamente por referencia a estados mentales. Por extensión, la ciencia cognitiva es la forma específica del cognitivismo que desarrolla su argumento utilizando términos prestados de la informática, concibiendo la mente humana como un tipo particular de sistema de procesamiento de información. El éxito o el fracaso de la IA como proyecto global ‑y por ende de la metáfora del computador sería el refrendo a la refutación de la ciencia cognitiva.

El conexionismo, la cognición es la emergencia en la relación global del sistema y su función con el entorno, siendo independiente del programa, pero dependiente de la auto organización de sus materiales constituyentes. Donde el circuito de retroalimentación será la transformación permanente de estados generales probables.

El problema tecno-científico

 Problema tecnocientífico. Controlar el progreso tecnológico y los riesgos o acelerar a las tecnologías y sus beneficios (sin tener en cuenta los riesgos).

 Dilema de Potter: Aumento del conocimiento sin el aumento de la sabiduría para manejarse con ese conocimiento.

El paradigma tecnologista, lleva, como alternativa a un nuevo antropocentrismo y a una cosmovisión de la complejidad. Se está pasando de una filosofía de la ciencia a una filosofía de la tecnología con un fundamento profundamente religioso.

Paradigma tecno-científico abarca el paradigma mecanicista-cognitivo que ha predominado en las tecnociencias hasta nuestro tiempo y el paradigma sistémico-conexionista que ha dado a lugar a un nuevo paradigma, el paradigma de la complejidad

. Posiciones ante el desarrollo de tecnologias inteligentes

 A)Posición tecnologista

1.-Paradigma mecanicista-cognitivo (tecnologista)

Surgimiento de máquinas inteligentes desde la cosmovisión de las tecnologías

  • Super-inteligencia artificial. Singularidad tecnológica. La IA más inteligente que los humanos, la cual tendrá su visión tecnologista del mundo. Las tecnologías son la solución a todos los problemas desde un enfoque cognitivo. Singularidad tecnológica que se produce a nivel tecno-individual (tecno-centrismo). Tiene como representantes a Vernor Vinge, Hans Moravec y Ray Kurzweil (paradigma tecnologista)
  • IA alineada con los intereses humanos. Se persigue la construcción de una IA controlada para que no sea un peligro. Las tecnologías pueden ser reguladas por los científicos. La IA se desarrollo en centros de investigación. IA controlada por los científicos (tecno-democracia). Entre sus representantes se encuentra el filosofo, Nick Bostrom (paradigma tecnologista)
  • IA como fuerza productiva. Se integra a la gestión productiva de las transnacionales, como su knowhow, ya sea como un futuro servicio o para elaborar nuevos productos. Sera una IA privada en manos de las transnacionales. IA controlada por el mercado. Las tecnologías en función del mercado (tecno-liberalismo). Tiene como representante a Google, Microsoft, IBM, Apple, etc (paradigma tecnologista)

2.-Paradigma sistémico-conexionista (tecnologista)

Surgimiento de máquinas inteligentes desde la cosmovisión de la complejidad

  • Cerebro global. Se produce un superoganismo global, debido a que cada vez existen más conexiones entre humanos y maquinas (retroalimentación positiva). Las tecnologías como solución a todos los problemas desde un enfoque conexionista. Singularidad tecnológica que se produce a nivel tecno-social (tecno-centrismo). Conexión en red humanos-máquinas que alcanzan un metasistema y donde se produce una sinergia con las tecnologías en la que se pierde el sujeto (individuo) y da lugar a una supraconciencia en red. Su máximo exponente es Heilyghen (paradigma tecnologista)
  • Inteligencia colectiva. Aspira a que la inteligencia se puede compartir para encontrar soluciones colaborativas a los problemas. En la práctica, se busca explorar nuevas aplicaciones que saquen provecho de la inteligencia colectiva. Las tecnologías como investigación para que sean beneficiosas. Ciencia de la complejidad (eco-tecno-social). Su representante principal es Thomas Malone del MIT (paradigma de la complejidad)
  • Inteligencia ampliada como metasistema colaborativo producto de las relaciones entre humanos y máquinas dadas las complejas interrelaciones que están surgiendo. Se produce una fusión de los dos puntos anteriores pero teniendo como desarrolladores a la sociedad civil (comunidad de destino), en lugar de los centros de investigaciones o las transnacionales (como en el enfoque mecanicista-cognitivo). La inteligencia artificial va creciendo y desarrollándose junto a los humanos y ambos se hacen más inteligentes y sabios. Cosmovisión de la complejidad (eco-tecno-complejidad). Tendrá una visión compartida con los humanos (superorganismo colaborativo). Aun no se ha definido totalmente, pero debe tener como motor impulsor a la comunidad de software libre que se irá transformando en una comunidad de destino abierta de software inteligente (paradigma de la complejidad)

B)Posicion tecno-conservadora

1.-Paradigma mecanicista-cognitivo (ecologista)

Control o prohibición de las maquinas inteligentes desde la cosmovisión ecologista

  • Los riesgos de la IA son demasiado grande. Prohibir la IA – eco-centrismo
  • IA siempre será una herramienta aplicada a proteger al planeta y a la sociedad y siempre estará bajo el control humano IA controlada por los gobiernos– eco-social (paradigma ecologista)

2.-Paradigma sistémico-conexionista (ecologista)

Las maquinas inteligentes en función de la supervivencia humana

  • Las tecnologías deben potenciar los cambios hacia una metamorfosis que permita encontrar la vía para la supervivencia humana (salir de las crisis). Se acepta la eugenesia negativa. El pensamiento complejo – eco-complejo (paradigma de la complejidad)

C)Posicion transhumanista

 1.-Paradigma mecanicista-cognitivo (transhumanista).

Fusión entre humanos y maquinas inteligentes desde una cosmovisión tecnologista

  • Reproducir la mente humana en un entorno digital. El posthumanismo – tecno-centrismo (paradigma tecnologista)
  • Fusión entre humanos y tecnologías. El transhumanismo liberal – tecno-liberalismo (paradigma tecnologista).
  • Mejoramiento del ser humano. Organismos mejorados. Transhumanismo democratico – tecno-democracia (paradigma tecnologista)

D)Posicion bioconservora

 1.-Paradigma mecanicista-cognitivo (ecologista)

Control o prohibición de la fusión entre humanos y maquinas inteligentes desde el ecologismo

  • Prohibir las tecnologías de mejora – eco-centrismo (paradigma ecologista)
  • Control de las tecnologías de mejora. Se acepta la eugenesia negativa – eco-social (paradigma ecologista)

2.-Paradigma sistémico-conexionista (tecnologista)

Colaboración entre humanos y máquinas inteligentes desde la complejidad

  • Las tecnologías deben potenciar las capacidades humanas desde la propia condición del ser humano. Se acepta la eugenesia negativa.– eco-complejo (paradigma de la complejidad)

La posición transhumanista nos lleva a la simbiosis humanos-tecnologias

La pregunta es ¿Podemos dirigir la simbiosis? El mismo Nick Bostrom plantea que las tecnologías son juguetes muy peligrosos en manos de niños traviesos (los humanos). Hay que trabajar en ampliación de la inteligencia y la sabiduría humana, se necesita una IA altruista que se vaya construyendo por medio de la colaboración con los humanos para que se vaya produciendo una sinergia mutual entre ambos donde prime el progreso humano en lugar del progreso tecnológico como se propone en la cosmovisión tecno-centrista.

Estamos ante la necesidad de una colaboración transdiciplinar de aceptar la simbiosis humano tecnología (dimensión tecno-bio-psico-social) desde un enfoque sistémico-cibernético que incluya un cambio de mentalidad hacia nuestra fuerza interior; transformación de la estructura social competitiva hacia una colaborativa, la protección del planeta y el surgimiento de una superestructura tecnológica sostenible. Donde se defienda la conservación de la condición humana desde la idea de un humano pleno y al surgimiento de una superinteligencia colectiva.

Imagen: Muy interesante

 

Paradigma de la complejidad. Análisis de Carlos Delgado

Carlos Delgado, rector de Multiversidad Mundo Real

En el articulo Los caminos del paradigma de la complejidad, habíamos realizado un análisis de los caminos, de forma resumida se dijo lo siguiente:

Los caminos del el paradigma de la complejidad: filosófico, científico y cosmovisivo. Donde cada uno representa los diferentes caminos para la transformación del pensamiento humano.

  • Pensamiento complejo: El camino de la sabiduría (las ideas que rigen el mundo). La filosofía de la complejidad nos ensena a pensar a comprender la complejidad del mundo, a superar el pensamiento reduccionista, lineal, cognitivo (el método)
  • Ciencia de la complejidad: El camino del conocimiento (las leyes que rigen el mundo). La demostración de los fenómenos complejos y su generalización. La ciencia de la complejidad nos ensena a razonar a comprender las leyes de la complejidad, busca superar las formas de comprender las leyes del conocimiento  y descubrir nuevas leyes y forma de superar las ciencias vigentes (paradigma de la ciencia).
  • Cosmovisión de la complejidad: El camino de la acción (las interacciones que rigen el mundo). La actuación ante los problemas cada vez más complejos y cómo enfocarnos ante cada tipo de problemas. La cosmovisión de la complejidad nos ensena a actuar a comprender las relaciones y las   posibles alternativas al paradigma tecnologista  y confrontar las cosmovisiones modernas, busca superar los problemas actuales desde una cosmovisión que le encuentre solución a los problemas contemporáneos y supere el pensamiento individualista y competitivo actual (se concentra en el sujeto, en su lucha por cambiarse a sí mismo y al mundo)

Las 3 de alguna forma nos enseñan a superar las formas de pensamiento actual y a construir una nueva forma de comprender, analizar y actuar en el mundo, que garantice una transformación (metamorfosisI) de la humanidad

En dicho artículo se hacia un análisis del paradigma de la complejidad partiendo de las ideas de Maldonado y y Luengo, pero me faltaron las ideas de Carlos Delgado.

En su libro “Hacia un nuevo saber”, Premio Iberamericano de Etica, Elena Gil (2005) y más recientemente en el diplomado que imparte en Multiversidad, “Pensadores del Sur”. Veamos como Delgado, trata el tema del paradigma de la complejidad.

Paradigma de la complejidad

Del ideal de simplicidad al ideal de complejidad (Delgado, al igual que Luengo y Maldonado, lo clasifica en tres caminos, con lo cual coincido)

a) La complejidad como ciencia

El desarrollo de nuevos métodos, propiciados por las técnicas de cálculo computarizado, permitió trabajar estos datos y manejarlos en modelos computacionales. La complicación del comportamiento observado condujo a la búsqueda de un término adecuado, y al no encontrarse en el arsenal lingüístico de la ciencia uno conveniente, se apeló con audacia a la noción antigua del caos o desorden. En realidad, la metáfora estaba llamada a suplir la ineficacia de los conceptos establecidos, y aunque generó cierta euforia cuasi mítica en torno al desorden como propiedad de la naturaleza, tuvo el resultado conceptual más efectivo y perspectivo de introducir la idea del determinismo caótico, una forma de determinismo absolutamente «no clásico» y desconocida para el pensamiento anterior. Entre las propiedades de los sistemas deterministas de este orden, se encuentra la manifestación de una singular dependencia de estos con respecto a las condiciones iniciales, lo que ha sido expresado metafóricamente con la denominación «efecto mariposa». Pero no solo el «caos» o tendencia al desorden, sino también el «anticaos» o tendencia al orden como resultante. Junto a esto, la manifestación de una propiedad sumamente importante: la imposibilidad de predecir –con la «exactitud» propia de la causalidad lineal predominante en el ideal de simplificación– los estados futuros del sistema. No porque falte conocimiento o se carezca de instrumentos para realizar las mediciones exactas, sino porque el sistema es impredecible en tanto se está haciendo, es devenir que se realiza, y su estado futuro dependerá de las condiciones de posibilidad del pasado –representadas en las «condiciones iniciales»– y del presente –los constreñimientos con que se encuentra el sistema. Asimismo, el papel de los nexos de retroalimentación en los sistemas complejos.

La naturaleza no lineal de los sistemas, la ruptura de la simetría del tiempo, y la singular propiedad de crear y mantener estructuras ordenadas en condiciones muy alejadas del estado de equilibrio a partir del aprovechamiento de flujos energéticos vinieron a cerrar un ciclo de comprensión de estos sistemas con una idea más: la generalización y extensión de la nueva comprensión al conjunto de los sistemas naturales. Lo que aparecía al principio como propiedad de algunos sistemas singulares en estudio, comenzó a verse –cada vez con mayor frecuencia– como una propiedad de sistemas naturales ordinarios y, definitivamente, como una propiedad singular de la naturaleza en su conjunto. Son indudables las consecuencias de estas investigaciones para la comprensión y tratamiento de  onceptos filosóficos generales como el tiempo, la realidad, la estabilidad y el cambio, la determinación y la  causalidad; el descubrimiento del énfasis realizado por la ciencia en la estabilidad como propiedad de la naturaleza, lo que le impedía captar los procesos de cambio que tenía ante sí.

Se han realizado estudios concretos dotados de una efectiva capacidad explicativa,32 aunque la extensión de este conocimiento a la naturaleza en su conjunto ha resultado una hipótesis más difícil, pues implica superar las barreras disciplinarias del saber. Se ha establecido que la dinámica subyacente en numerosos procesos naturales, incluidas las actividades humanas, son similares; de modo que los discernimientos que se obtienen en sistemas relativamente simples se pueden aplicar a actividades más complejas.33 Los avances más destacados en esta dirección se relacionan con la elaboración de una nueva comprensión de la evolución y la vida en la Tierra y el Universo, la naturaleza y esencia de la vida, y su relación con la mente y la materia. Entre los nuevos elementos de conocimiento, se encuentran varios conceptos –sistemas dinámicos autorregulados, no linealidad, emergencia, autoorganización, sistemas dinámicos adaptativos– que han ejercido una notable influencia en la cosmovisión y la metodología. Además, se ha refutado una serie de presupuestos científicos propios del paradigma de simplificación.

En mi opinión el máximo representante en Latinoamerica de la ciencias de la complejidad es Maldonado

b) La complejidad como método de pensamiento

En la bibliografía contemporánea, se pueden constatar dos usos del concepto pensamiento complejo. Uno, lo hemos analizado en el epígrafe anterior. La distinción de la cibernética de primer orden (pensamiento del objeto) y la cibernética de segundo orden (pensamiento del observador) conduce al uso del término pensamiento complejo para hacer referencia a los desarrollos conceptuales relacionados con esta cibernética de segundo orden con la superación del postulado clásico de objetividad. Otro se refiere a la construcción de una metodología basada en los avances alcanzados por los estudios de la complejidad como ciencia. Este ha sido el camino emprendido por el conocido investigador Edgar Morin.

La obra de Edgar Morin se caracteriza por el uso coherente y sistemático del concepto «pensamiento complejo» y una marcada orientación hacia la superación de las dicotomías y las divisiones disciplinarias del saber. Su objetivo es la búsqueda del método de pensamiento complejo como antimétodo, ruptura con los ideales metodológicos aristotélicos, kantianos y cartesianos.

El método se distingue de las versiones aristotélica, kantiana y cartesiana, pues no se le concibe como instrumento o mediador en la relación cognoscitiva entre dos entidades separadas –sujeto y objeto– ni como garante de certeza, sino como expresión de intencionalidad que reconoce límites y posibilidades a la actividad cognoscitiva.

A diferencia de Aristóteles –que presentó el método como organon, instrumento asociado a la lógica formal y la búsqueda de medios, caminos y herramientas para alcanzar un objeto separado–, Descartes – que vinculó la noción instrumental a la búsqueda de la certeza– y Kant –que lo concibió como canon, como criterio o parámetro de validez, marco en el que se establecen las relaciones entre el sujeto y el objeto–, Morin presenta un método anti separación, anti instrumentalización, anti certeza. Ubicado en el contexto de la revolución científica del siglo xx, parte de que el problema del conocimiento del mundo se ha convertido en una necesidad intelectual y vital que atañe a los habitantes del planeta, ubicados en un contexto que no es local o aislado, sino global y planetario. Su propuesta metodológica intenta producir una verdadera reforma del pensamiento, una reconstrucción del tejido conjunto; propone vincular y distinguir sin desunir, en-tender el universo como relación dialógica entre orden, desorden y organización; y al unir –contextualizar y globalizar–, recoger el reto de la incertidumbre.

Morin toma como punto de partida la crítica a la construcción moderna del saber y se apoya en los nodos conceptuales aportados por los estudios de la complejidad y las nociones epistemológicas de ruptura que hemos analizado en los epígrafes anteriores.

El antimétodo se presenta como una edificación de varios pisos. En la base se encuentran los desarrollos conceptuales provenientes de la teoría de la información, la cibernética y la teoría de los sistemas –teorías que aportan conceptos esenciales como información, retroalimentación y las lecciones sistémicas sobre la relación parte-todo. El segundo nivel está constituido por las ideas de la autoorganización –desarrolladas en las versiones de J. von Neumann, H. von Foerster, H. Atlan, I. Prigogine. Y el tercer nivel está integrado por tres principios esenciales: el principio dialógico (la solución de una contradicción no está en la eliminación de los contrarios, sino en la consideración de lo contrario, la unión de las nociones antagónicas), el principio de recursión organizativa (no solo retroacción –feedback–, sino producción y autoorganización, la red de autoproducción y compenetración de efectos sobre sí

mismos), y el principio hologramático (que implica pensar una nueva relación parte-todo, donde la parte está en el todo, y el todo está en la parte). Además de la monumentalidad, la originalidad terminológica y conceptual la obra de Morin y su propuesta metodológica se han distinguido por el tratamiento de urgencias prácticas en la investigación en el terreno de la educación y la sociología. Uno de sus textos más conocidos ha sido Los siete saberes necesarios a la educación del futuro, publicado por la UNESCO y ampliamente debatido en el año 2000 en el seno de la comunidad internacional. En él plantea una reforma de la educación y la ciencia que tiene como puntos de partida las exigencias del antimétodo y la valoración de siete vacíos de la educación contemporánea, donde presenta importantes problemas epistemológicos y éticos que afectan a la humanidad en su conjunto.

Para mi entre los máximos exponentes en latinoamerica del pensamiento complejo, se encuentra Carlos Delgado.

c) La complejidad como cosmovisión

El desarrollo de las investigaciones de la dinámica no lineal y los debates epistemológicos y metodológicos han tenido un profundo impacto cosmovisivo. Las ideas de la complejidad han traído consigo una reevaluación del holismo, al orientar la investigación hacia el estudio de la totalidad y la consideración de las propiedades emergentes que aparecen en ella. Asimismo, se ha reconsiderado críticamente el reduccionismo como metodología y como procedimiento de indagación. Viejas nociones que contraponían de manera absoluta lo simple y lo complejo han resultado desplazadas; y simultáneamente con ello, se ha reafirmado la contraposición de lo simple y lo complejo en tanto ideales. La idea de la complejidad del mundo se ha venido abriendo paso, y con ella se han cuestionado ideales modernos –como el de objetividad y dominio del hombre sobre la naturaleza– profundamente arraigados en el pensamiento occidental; en su lugar se ha propuesto la concertación de una «nueva alianza» (Prigogine), un nuevo diálogo del hombre con la naturaleza, pues el determinismo, la causalidad y la certidumbre tienen límites impuestos por la creatividad de la naturaleza.

En el tratamiento de lo complejo es importante distinguir –como ha mostrado Maldonado– los planos gnoseológico y ontológico de la complejidad. Si desde una perspectiva gnoseológica el problema de la complejidad es el del pensamiento de la realidad, en el plano ontológico tenemos ante nosotros el problema de la naturaleza de la realidad. Ambos problemas forman una unidad indisoluble, puesto que en especial algunas de las ideas más inquietantes como la autopoiesis, han replanteado el problema filosófico de la artificialidad del mundo del hombre y la identificación del ser y el conocer en un proceso único. La tesis dialéctica que afirma que no hay objeto del conocimiento sin sujeto del conocimiento se ha profundizado en dirección al sujeto y a su contexto de interacción con el objeto. «El conocimiento implica un sujeto que conoce y no tiene sentido o valor fuera de este» (Le Moigne), o como ha planteado Von Foerster, se hace necesaria «una epistemología que dé cuenta de sí misma», que sea responsable a lo interno del sujeto. El asunto de la complejidad no es solo externo –el del conocimiento de una realidad exterior, naturaleza, entorno, mundo–, es simultáneamente interno; implica un sujeto que conoce desde ciertas condiciones contextuales y carece de sentido o valor fuera de esto.

Este es un planteo radical del problema de la relación entre conocimiento y valor que debemos considerar. El conocimiento es conocimiento en la medida en que el sujeto le atribuye algún valor. Entonces, la realidad es una realidad en actividad donde el sujeto construye su experiencia de la realidad a través de representaciones simbólicas. Dicho en términos bachelardianos: «Nada está dado, todo es construido.»37

El ideal de racionalidad clásico pensó el sujeto como entidad absoluta y trascendental separada del objeto. Los desarrollos de la dialéctica y el enfoque sociocultural de la ciencia y el conocimiento lo pensaron como sujeto relativo y concreto, histórico y social. El paradigma de complejidad emergente lo ha comenzado a pensar como ente reflexivo que da cuenta de sí. Desde esta perspectiva, no existe una barrera infranqueable entre estas posiciones que han venido desarrollándose paulatinamente como sucesivas rupturas con los ideales clásicos, en especial con aquel que separaba dicotómicamente conocimiento y valor. El conocimiento no solo es un valor en sí mismo, sino que adquiere sentido como conocimiento en tanto valor. La propuesta no consiste en sustituir la barrera que separaba infranqueablemente lo objetivo de lo subjetivo por un puente de subjetivismo absoluto. De lo que se trata es de comprender la naturaleza artificial, construida, de los productos de la actividad humana, en este caso ese producto supremo que es el conocimiento, y la responsabilidad implícita en la creación cognoscitiva, sus límites humanos.

Nuestro conocimiento del mundo es una construcción valorativa que nos permite crear un modelo o representación del mundo, pero no es el mundo. Es un producto humano que tiene fuentes y límites en la subjetividad humana y en la interrelación sujeto-objeto que no pueden pasarse por alto. El pensamiento moderno excluyó la subjetividad y construyó una objetividad basada en la exclusión del sujeto.

Ello dotó al conocimiento de un extraordinario atributo de poder y obligación. Durante demasiado tiempo consideramos que el mundo era como nuestro conocimiento –histórica y culturalmente limitado– afirmaba que era. De lo que se trata entonces es de considerar el lado de la subjetividad presente en todo conocimiento. Pero esto tiene una consecuencia filosófica sumamente importante: si el mundo humano es un mundo artificial, construido a partir del conocimiento, y si ese conocimiento es una resultante de la integración del sujeto y el objeto en los actos cognitivos, que cobran significación para el sujeto a partir de los valores involucrados, entonces no es posible afirmar una relación cognitiva objetivante que excluya al sujeto y lo trascienda.

Dicho de otra manera, el sujeto del cual estamos hablando no está obligado a postular (o a excluir) la existencia o la no existencia de una realidad que le era extranjera. Desde esta perspectiva, lo desconocido no es más que un conocible en instancia de actualización. Aunque también podríamos decir en «instancia de ser». ¿Por qué de ser? Por cuanto, si nos apoyamos en el término autopoiesis –acuñado por Maturana, Varela y Uribe–, podremos darnos cuenta, como lo afirma Von Foerster, que este señala un hecho fundamental que ocurre en todos los organismos vivos. En efecto, los componentes de estos están organizados de modo tal que los resultados de sus interacciones reproducen a esos mismos componentes, de allí la «autogeneración», la autopoiesis. Por esto concluye Von Foerster, que conocer sea «ser». En resumen, que el sujeto construye un «conocimiento de la realidad» que no es otro que el de su propia «experiencia de la realidad».

Sin pretender agotar el asunto, es importante que intentemos una respuesta a la interrogante ¿cuál es el alcance cosmovisivo de las nuevas teorías, del nuevo pensamiento emergente? Lo resumiré en cinco aspectos:

1 Se abre un espacio mayor para la comprensión dialéctica de la cognición humana como interrelación, donde se funden sujeto y objeto del conocimiento. Como han planteado algunos autores, la polémica del ser y el devenir, de Parménides y Heráclito, favorece a este último.

2 La complejidad no es una. Existen complejidades múltiples.

3 La emergencia de la nueva racionalidad científica ha planteado de modo radical y nuevo el problema de la artificialidad del mundo del hombre y el conocimiento. El valor del conocimiento, su estatuto propio y la correlación entre el sujeto, la subjetividad y el conocimiento objetivo. Ellas tienen especial importancia para la reelaboración de nuestra idea del mundo, en particular aquella que lo reducía a un conjunto más o menos concreto de entidades simples y discretas.

4 La apertura de una correlación nueva entre ciencia, valor y responsabilidad. La responsabilidad como un atributo inherente a la objetividad, orientado hacia la sociedad desde el interior de la ciencia, y no hacia la sociedad como algo externo a la ciencia.

La interpenetración y enriquecimiento mutuo de la filosofía y la ciencia, la comprensión del conocimiento como valor, junto a la necesidad de elaborar un saber científico transdisciplinar, han hecho posible el reconocimiento de la unidad de las ciencias naturales y sociales. El absurdo de esa división que atraviesa todo el siglo xx radica en que, como ha planteado T. Fung (2002), todas las ciencias son sociales, culturales e históricas. No hay ninguna que no lo sea.

El reconocimiento del carácter social de la cognición científica en todas sus dimensiones disciplinarias, y el avance hacia un saber transdisciplinar implica no solo la superación de la dicotomía clásica, positivista-poperiana y neokantiana de las ciencias naturales y las ciencias sociales, las ciencias duras y las ciencias blandas.

En la unificación del saber, un papel importante le corresponde a la reflexión teórica sobre la moralidad humana. Los avances que han tenido lugar en esta dirección se expresan de un modo más nítido en el desarrollo de la bioética como una nueva disciplina integradora.

5 El mundo no es de suma cero.40 El mundo no es una entidad completa, donde todo está hecho de antemano para que un sujeto cognoscente lo descubra y asimile en su proceso cognitivo. La naturaleza es creativa, y la emergencia de lo nuevo en ella es un asunto esencial que cualifica el nuevo paradigma.

La consideración de la creatividad de la naturaleza ha sido uno de los momentos de ruptura más importantes en la elaboración de nuevos ideales de conocimiento, y se ha expresado de manera efectiva en uno de los problemas cruciales de nuestro tiempo que cualifica el nuevo saber emergente: el problema ambiental.

Creo, que sin proponérselo, Luengo es uno de los, latinoamericanos,  que más le ha aportado a la cosmovisión de la complejidad, del que he recibido una gran influencia.

En el artículo Cosmovisión de la complejidad, sus enfoques, concluíamos diciendo:

La cosmovisión de la complejidad es la única cosmovisión que tiene una visión transdisciplinar en la que cada enfoque es independiente y ha sido desarrollado por especialistas de diferentes ramas, pero desde una misma cosmovisión (la complejidad). Su fuerza radica en la interrelación entre sus diferentes enfoques, en su diversidad y su profunda comprensión de los problemas contemporáneos y de la solución específica a los problemas desde una cosmovisión integral (sistémica) que mantiene en constante interacción entre los diferentes enfoques.

 

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