Futuro sostenible vs Futuro posthumano

¿Sabemos a qué futuro nos dirigimos o estamos yendo a ciegas al futuro? Existen dos grandes futuros posibles que abarcan a todos los demás: Futuro sostenible el cual propone preservar la evolución natural y el Futuro posthumano el cual propone alguna forma de evolución artificial, pero todo indica que nos dirigimos a un futuro posthumano. La causa, nos estamos adentrando en la era de las tecnologías y no estamos preparados para manejarnos con las tecnologías que están emergiendo.

A la era de las tecnologías, le ha precedido la era socio-cultural (la era actual), la cual sustituyo la era natural, cuando aun los humanos estaban sometidos a las leyes de la naturaleza. La era tecnológica tiene una característica que la humanidad ya no solo puede crear nuevas organizaciones y estructuras sociales, sino que puede dirigir, de alguna forma, su propia evolución.

Escenario del mundo actual

 El problema ecosostenible ha sufrido un cambio de paradigma en nuestro siglo, ya no es lo mismo que en la época de Potter, hoy estamos ante una nueva posibilidad, la de reconstruir al planeta. Por eso en la época de Potter se podía ser optimista de que salvaríamos al planeta, ya que no teníamos más opción que ir hacia un futuro sostenible, hoy no podemos estar tan seguros.

Crisis actual y sus problemas

  • El fracaso del neoliberalismo y su ideal de un futuro prospero. La pérdida de la esperanza de un mundo verdaderamente justo.
  • El pobre avance hacia un futuro sostenible basado en acciones preactivas. La lentitud de las reformas ecológicas ante los peligros de la contaminación y la amenaza a las especies.
  • El incremento de los partidarios del futuro posthumano. La aceptación cada vez mayor de las ideas transhumanista.

Es importante tener en cuenta que cuando se habla del futuro de la humanidad, lo encasillamos dentro del paradigma cognitivista-mecanicista-reduccionista. O sea, se extrapolan las condiciones actuales del paradigma actual (mecanicista) a un futuro tecnologista. Hoy Estamos pasando de la era social a la era de las tecnologías en la que se produce una simbiosis entre humanos y tecnologías.

 Por lo que, el problema del paradigma tecnologista es que está enmarcado dentro de un paradigma mecanicista-cogntivo-reduccionista y lo lleva a una comprensión lineal del progreso tecnológico. Por tanto nos propone un futuro donde las tecnologías son el centro del progreso humano, sin tener en cuenta las interacciones entre todas las partes.

 El futuro sostenible, niega la simbiosis humanos-tecnologías y con ello el advenimiento de una nueva era basada en el progreso tecnológico, en general,   se mantiene dentro del paradigma cognitivo-mecanicista, solo la cosmovisión de la ecología profunda asume elementos de la complejidad.

Paradigma reduccionista-mecanicista y sus cosmovisiones

Paradigma cosmológico (edad antigua): cosmovisión cosmocentrista (ha servido de inspiración a la cosmovisión ecocentrista)

Paradigma teologista (edad media): cosmovisión teologista

Paradigma positivista (edad moderna): cosmovisión antropocentrista (ha dado lugar a las comovisiones mercocentrista y tecnocentrista

Veamos las propuestas de cada futuro ante los problemas actuales

Problema ecosostenible

Futuro sostenible – Sinergia exogena (ectosimbiosis)

  1. Sostenibilidad muy fuerte: Conservar a la naturaleza y prohibición de las tecnologías peligrosas. Esta implícito un retorno a la evolución natura. Naturaleza trascendente (toma un carácter espiritual)
  2. Sostenibilidad fuerte: Preservar la naturaleza y control de las tecnologías (precaución). Conservar la evolución socio-cultural actual. Naturaleza irreproducible, dado su carácter biológico.
  3. Sostenibilidad flexible: Seguir evolucionando en la era de las tecnologías. Evolución trascendente El problema no es que la naturaleza sea reproducible artificialmente sino que responda a un propósito general (metasistema) en su dimensión tecno-bio-sico-social sin que pierda sus características esenciales.

Futuro posthumano – Sinergia endógena (ectosimbiosis)

  1. Sostenibilidad muy débil: Sustitución del sistema biológico (entorno natural) por un sistema tecnológico (entorno artificial). Evolución artificial. Naturaleza insostenible, lo natural puede ser sustituido, totalmente, por lo artificial.
  1. Sostenibilidad débil: Naturaleza es reproducible por medios artificiales / Transhumanismo: Fusión entre humanos y tecnologías. Evolución semi-artificial
  2. Sostenibilidad débil/fuerte: La naturaleza puede ser sustituida parcialmente sin arriesgar la supervivencia humana / Transhumanismo: Mejoramiento de la condición humana. Evolución semi-natural

Problema psicoreligioso

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Conciencia mística
  2. Conciencia irreproducible
  3. Conciencia holística

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  1. Conciencia trivial
  2. Conciencia reproducible
  3. Conciencia semi-reproducible

Problema socioeconómico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Sociedad ecologista (ecocentrista)
  2. Sociedad sostenible (eco-social)
  3. Sociedad transdisciplinar/compleja (eco-tecno-autoorganización)

Futuro posthumano – Sinergia endógena

  1. Sociedad tecnologista (tecnocentrista)
  2. Sociedad capitalista (tecno-liberal)
  3. Sociedad democrática (tecno-democracia)

Problema biomédico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  • Bioludismo (Humano ecológico)
  • Bioconservador (Humano social)
  • Bioeticismo (Humano pleno)

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  • Transhumanismo (Transhumano)
  • Humanismo+ (Humano mejorado)
  • Singularismo (Posthumano)

Problema tecnocientífico

Futuro sostenible – Sinergia exógena (ectosimbiosis)

  1. Tecnologías riesgosas en sí mismas (tecnologías vistas como maligna: parasito, virus, etc.)
  2. Tecnologías riesgosa pero se pueden tener bajo control (tecnologías como herramientas)
  3. Tecnologías beneficiosas pero dependen del propio ser Van surgiendo de forma colaborativa desde un enfoque sistémico, tecnologías como colaborador.

Futuro posthumano – Sinergia endógena (endosimbiosis)

  1. Tecnologías son beneficiosas en sí mismas, imperativo tecnológico. Las tecnologías siempre son beneficiosas y su propia función es mejorar al planeta, a la sociedad y al ser humano. El ser humano será superado por las tecnologías.
  2. Tecnologías beneficiosas siempre que dependan de la ley del mercado. Tecnologías como productos o servicios en función de la economía
  3. Tecnologías riesgosas pero se pueden regular para que este en función de los intereses humanos. Sujetas a programas de investigación.

Nos acercamos inevitablemente al paradigma tecnologico y sus cosmovisiones: tecnologistas, tecno-liberales y tecno-democrática y no creo que ninguna de las cosmovisiones ecologistas puedan oponérsele, de eso he hablado en otros artículos, y estoy convencido que de no surgir un cambio de vía (siguiendo a Morin) vamos directamente al abismo, solo las propuestas del paradigma de la complejidad (paradigma sistémico-conexionista) podría oponerse al paradigma tecnologista y ofrecer, en la era de las tecnologías, alternativas viables para un verdadero progreso humano.

 

Imagen: Tendencia21

 

Paradigma de la complejidad. Análisis de Carlos Delgado

Carlos Delgado, rector de Multiversidad Mundo Real

En el articulo Los caminos del paradigma de la complejidad, habíamos realizado un análisis de los caminos, de forma resumida se dijo lo siguiente:

Los caminos del el paradigma de la complejidad: filosófico, científico y cosmovisivo. Donde cada uno representa los diferentes caminos para la transformación del pensamiento humano.

  • Pensamiento complejo: El camino de la sabiduría (las ideas que rigen el mundo). La filosofía de la complejidad nos ensena a pensar a comprender la complejidad del mundo, a superar el pensamiento reduccionista, lineal, cognitivo (el método)
  • Ciencia de la complejidad: El camino del conocimiento (las leyes que rigen el mundo). La demostración de los fenómenos complejos y su generalización. La ciencia de la complejidad nos ensena a razonar a comprender las leyes de la complejidad, busca superar las formas de comprender las leyes del conocimiento  y descubrir nuevas leyes y forma de superar las ciencias vigentes (paradigma de la ciencia).
  • Cosmovisión de la complejidad: El camino de la acción (las interacciones que rigen el mundo). La actuación ante los problemas cada vez más complejos y cómo enfocarnos ante cada tipo de problemas. La cosmovisión de la complejidad nos ensena a actuar a comprender las relaciones y las   posibles alternativas al paradigma tecnologista  y confrontar las cosmovisiones modernas, busca superar los problemas actuales desde una cosmovisión que le encuentre solución a los problemas contemporáneos y supere el pensamiento individualista y competitivo actual (se concentra en el sujeto, en su lucha por cambiarse a sí mismo y al mundo)

Las 3 de alguna forma nos enseñan a superar las formas de pensamiento actual y a construir una nueva forma de comprender, analizar y actuar en el mundo, que garantice una transformación (metamorfosisI) de la humanidad

En dicho artículo se hacia un análisis del paradigma de la complejidad partiendo de las ideas de Maldonado y y Luengo, pero me faltaron las ideas de Carlos Delgado.

En su libro “Hacia un nuevo saber”, Premio Iberamericano de Etica, Elena Gil (2005) y más recientemente en el diplomado que imparte en Multiversidad, “Pensadores del Sur”. Veamos como Delgado, trata el tema del paradigma de la complejidad.

Paradigma de la complejidad

Del ideal de simplicidad al ideal de complejidad (Delgado, al igual que Luengo y Maldonado, lo clasifica en tres caminos, con lo cual coincido)

a) La complejidad como ciencia

El desarrollo de nuevos métodos, propiciados por las técnicas de cálculo computarizado, permitió trabajar estos datos y manejarlos en modelos computacionales. La complicación del comportamiento observado condujo a la búsqueda de un término adecuado, y al no encontrarse en el arsenal lingüístico de la ciencia uno conveniente, se apeló con audacia a la noción antigua del caos o desorden. En realidad, la metáfora estaba llamada a suplir la ineficacia de los conceptos establecidos, y aunque generó cierta euforia cuasi mítica en torno al desorden como propiedad de la naturaleza, tuvo el resultado conceptual más efectivo y perspectivo de introducir la idea del determinismo caótico, una forma de determinismo absolutamente «no clásico» y desconocida para el pensamiento anterior. Entre las propiedades de los sistemas deterministas de este orden, se encuentra la manifestación de una singular dependencia de estos con respecto a las condiciones iniciales, lo que ha sido expresado metafóricamente con la denominación «efecto mariposa». Pero no solo el «caos» o tendencia al desorden, sino también el «anticaos» o tendencia al orden como resultante. Junto a esto, la manifestación de una propiedad sumamente importante: la imposibilidad de predecir –con la «exactitud» propia de la causalidad lineal predominante en el ideal de simplificación– los estados futuros del sistema. No porque falte conocimiento o se carezca de instrumentos para realizar las mediciones exactas, sino porque el sistema es impredecible en tanto se está haciendo, es devenir que se realiza, y su estado futuro dependerá de las condiciones de posibilidad del pasado –representadas en las «condiciones iniciales»– y del presente –los constreñimientos con que se encuentra el sistema. Asimismo, el papel de los nexos de retroalimentación en los sistemas complejos.

La naturaleza no lineal de los sistemas, la ruptura de la simetría del tiempo, y la singular propiedad de crear y mantener estructuras ordenadas en condiciones muy alejadas del estado de equilibrio a partir del aprovechamiento de flujos energéticos vinieron a cerrar un ciclo de comprensión de estos sistemas con una idea más: la generalización y extensión de la nueva comprensión al conjunto de los sistemas naturales. Lo que aparecía al principio como propiedad de algunos sistemas singulares en estudio, comenzó a verse –cada vez con mayor frecuencia– como una propiedad de sistemas naturales ordinarios y, definitivamente, como una propiedad singular de la naturaleza en su conjunto. Son indudables las consecuencias de estas investigaciones para la comprensión y tratamiento de  onceptos filosóficos generales como el tiempo, la realidad, la estabilidad y el cambio, la determinación y la  causalidad; el descubrimiento del énfasis realizado por la ciencia en la estabilidad como propiedad de la naturaleza, lo que le impedía captar los procesos de cambio que tenía ante sí.

Se han realizado estudios concretos dotados de una efectiva capacidad explicativa,32 aunque la extensión de este conocimiento a la naturaleza en su conjunto ha resultado una hipótesis más difícil, pues implica superar las barreras disciplinarias del saber. Se ha establecido que la dinámica subyacente en numerosos procesos naturales, incluidas las actividades humanas, son similares; de modo que los discernimientos que se obtienen en sistemas relativamente simples se pueden aplicar a actividades más complejas.33 Los avances más destacados en esta dirección se relacionan con la elaboración de una nueva comprensión de la evolución y la vida en la Tierra y el Universo, la naturaleza y esencia de la vida, y su relación con la mente y la materia. Entre los nuevos elementos de conocimiento, se encuentran varios conceptos –sistemas dinámicos autorregulados, no linealidad, emergencia, autoorganización, sistemas dinámicos adaptativos– que han ejercido una notable influencia en la cosmovisión y la metodología. Además, se ha refutado una serie de presupuestos científicos propios del paradigma de simplificación.

En mi opinión el máximo representante en Latinoamerica de la ciencias de la complejidad es Maldonado

b) La complejidad como método de pensamiento

En la bibliografía contemporánea, se pueden constatar dos usos del concepto pensamiento complejo. Uno, lo hemos analizado en el epígrafe anterior. La distinción de la cibernética de primer orden (pensamiento del objeto) y la cibernética de segundo orden (pensamiento del observador) conduce al uso del término pensamiento complejo para hacer referencia a los desarrollos conceptuales relacionados con esta cibernética de segundo orden con la superación del postulado clásico de objetividad. Otro se refiere a la construcción de una metodología basada en los avances alcanzados por los estudios de la complejidad como ciencia. Este ha sido el camino emprendido por el conocido investigador Edgar Morin.

La obra de Edgar Morin se caracteriza por el uso coherente y sistemático del concepto «pensamiento complejo» y una marcada orientación hacia la superación de las dicotomías y las divisiones disciplinarias del saber. Su objetivo es la búsqueda del método de pensamiento complejo como antimétodo, ruptura con los ideales metodológicos aristotélicos, kantianos y cartesianos.

El método se distingue de las versiones aristotélica, kantiana y cartesiana, pues no se le concibe como instrumento o mediador en la relación cognoscitiva entre dos entidades separadas –sujeto y objeto– ni como garante de certeza, sino como expresión de intencionalidad que reconoce límites y posibilidades a la actividad cognoscitiva.

A diferencia de Aristóteles –que presentó el método como organon, instrumento asociado a la lógica formal y la búsqueda de medios, caminos y herramientas para alcanzar un objeto separado–, Descartes – que vinculó la noción instrumental a la búsqueda de la certeza– y Kant –que lo concibió como canon, como criterio o parámetro de validez, marco en el que se establecen las relaciones entre el sujeto y el objeto–, Morin presenta un método anti separación, anti instrumentalización, anti certeza. Ubicado en el contexto de la revolución científica del siglo xx, parte de que el problema del conocimiento del mundo se ha convertido en una necesidad intelectual y vital que atañe a los habitantes del planeta, ubicados en un contexto que no es local o aislado, sino global y planetario. Su propuesta metodológica intenta producir una verdadera reforma del pensamiento, una reconstrucción del tejido conjunto; propone vincular y distinguir sin desunir, en-tender el universo como relación dialógica entre orden, desorden y organización; y al unir –contextualizar y globalizar–, recoger el reto de la incertidumbre.

Morin toma como punto de partida la crítica a la construcción moderna del saber y se apoya en los nodos conceptuales aportados por los estudios de la complejidad y las nociones epistemológicas de ruptura que hemos analizado en los epígrafes anteriores.

El antimétodo se presenta como una edificación de varios pisos. En la base se encuentran los desarrollos conceptuales provenientes de la teoría de la información, la cibernética y la teoría de los sistemas –teorías que aportan conceptos esenciales como información, retroalimentación y las lecciones sistémicas sobre la relación parte-todo. El segundo nivel está constituido por las ideas de la autoorganización –desarrolladas en las versiones de J. von Neumann, H. von Foerster, H. Atlan, I. Prigogine. Y el tercer nivel está integrado por tres principios esenciales: el principio dialógico (la solución de una contradicción no está en la eliminación de los contrarios, sino en la consideración de lo contrario, la unión de las nociones antagónicas), el principio de recursión organizativa (no solo retroacción –feedback–, sino producción y autoorganización, la red de autoproducción y compenetración de efectos sobre sí

mismos), y el principio hologramático (que implica pensar una nueva relación parte-todo, donde la parte está en el todo, y el todo está en la parte). Además de la monumentalidad, la originalidad terminológica y conceptual la obra de Morin y su propuesta metodológica se han distinguido por el tratamiento de urgencias prácticas en la investigación en el terreno de la educación y la sociología. Uno de sus textos más conocidos ha sido Los siete saberes necesarios a la educación del futuro, publicado por la UNESCO y ampliamente debatido en el año 2000 en el seno de la comunidad internacional. En él plantea una reforma de la educación y la ciencia que tiene como puntos de partida las exigencias del antimétodo y la valoración de siete vacíos de la educación contemporánea, donde presenta importantes problemas epistemológicos y éticos que afectan a la humanidad en su conjunto.

Para mi entre los máximos exponentes en latinoamerica del pensamiento complejo, se encuentra Carlos Delgado.

c) La complejidad como cosmovisión

El desarrollo de las investigaciones de la dinámica no lineal y los debates epistemológicos y metodológicos han tenido un profundo impacto cosmovisivo. Las ideas de la complejidad han traído consigo una reevaluación del holismo, al orientar la investigación hacia el estudio de la totalidad y la consideración de las propiedades emergentes que aparecen en ella. Asimismo, se ha reconsiderado críticamente el reduccionismo como metodología y como procedimiento de indagación. Viejas nociones que contraponían de manera absoluta lo simple y lo complejo han resultado desplazadas; y simultáneamente con ello, se ha reafirmado la contraposición de lo simple y lo complejo en tanto ideales. La idea de la complejidad del mundo se ha venido abriendo paso, y con ella se han cuestionado ideales modernos –como el de objetividad y dominio del hombre sobre la naturaleza– profundamente arraigados en el pensamiento occidental; en su lugar se ha propuesto la concertación de una «nueva alianza» (Prigogine), un nuevo diálogo del hombre con la naturaleza, pues el determinismo, la causalidad y la certidumbre tienen límites impuestos por la creatividad de la naturaleza.

En el tratamiento de lo complejo es importante distinguir –como ha mostrado Maldonado– los planos gnoseológico y ontológico de la complejidad. Si desde una perspectiva gnoseológica el problema de la complejidad es el del pensamiento de la realidad, en el plano ontológico tenemos ante nosotros el problema de la naturaleza de la realidad. Ambos problemas forman una unidad indisoluble, puesto que en especial algunas de las ideas más inquietantes como la autopoiesis, han replanteado el problema filosófico de la artificialidad del mundo del hombre y la identificación del ser y el conocer en un proceso único. La tesis dialéctica que afirma que no hay objeto del conocimiento sin sujeto del conocimiento se ha profundizado en dirección al sujeto y a su contexto de interacción con el objeto. «El conocimiento implica un sujeto que conoce y no tiene sentido o valor fuera de este» (Le Moigne), o como ha planteado Von Foerster, se hace necesaria «una epistemología que dé cuenta de sí misma», que sea responsable a lo interno del sujeto. El asunto de la complejidad no es solo externo –el del conocimiento de una realidad exterior, naturaleza, entorno, mundo–, es simultáneamente interno; implica un sujeto que conoce desde ciertas condiciones contextuales y carece de sentido o valor fuera de esto.

Este es un planteo radical del problema de la relación entre conocimiento y valor que debemos considerar. El conocimiento es conocimiento en la medida en que el sujeto le atribuye algún valor. Entonces, la realidad es una realidad en actividad donde el sujeto construye su experiencia de la realidad a través de representaciones simbólicas. Dicho en términos bachelardianos: «Nada está dado, todo es construido.»37

El ideal de racionalidad clásico pensó el sujeto como entidad absoluta y trascendental separada del objeto. Los desarrollos de la dialéctica y el enfoque sociocultural de la ciencia y el conocimiento lo pensaron como sujeto relativo y concreto, histórico y social. El paradigma de complejidad emergente lo ha comenzado a pensar como ente reflexivo que da cuenta de sí. Desde esta perspectiva, no existe una barrera infranqueable entre estas posiciones que han venido desarrollándose paulatinamente como sucesivas rupturas con los ideales clásicos, en especial con aquel que separaba dicotómicamente conocimiento y valor. El conocimiento no solo es un valor en sí mismo, sino que adquiere sentido como conocimiento en tanto valor. La propuesta no consiste en sustituir la barrera que separaba infranqueablemente lo objetivo de lo subjetivo por un puente de subjetivismo absoluto. De lo que se trata es de comprender la naturaleza artificial, construida, de los productos de la actividad humana, en este caso ese producto supremo que es el conocimiento, y la responsabilidad implícita en la creación cognoscitiva, sus límites humanos.

Nuestro conocimiento del mundo es una construcción valorativa que nos permite crear un modelo o representación del mundo, pero no es el mundo. Es un producto humano que tiene fuentes y límites en la subjetividad humana y en la interrelación sujeto-objeto que no pueden pasarse por alto. El pensamiento moderno excluyó la subjetividad y construyó una objetividad basada en la exclusión del sujeto.

Ello dotó al conocimiento de un extraordinario atributo de poder y obligación. Durante demasiado tiempo consideramos que el mundo era como nuestro conocimiento –histórica y culturalmente limitado– afirmaba que era. De lo que se trata entonces es de considerar el lado de la subjetividad presente en todo conocimiento. Pero esto tiene una consecuencia filosófica sumamente importante: si el mundo humano es un mundo artificial, construido a partir del conocimiento, y si ese conocimiento es una resultante de la integración del sujeto y el objeto en los actos cognitivos, que cobran significación para el sujeto a partir de los valores involucrados, entonces no es posible afirmar una relación cognitiva objetivante que excluya al sujeto y lo trascienda.

Dicho de otra manera, el sujeto del cual estamos hablando no está obligado a postular (o a excluir) la existencia o la no existencia de una realidad que le era extranjera. Desde esta perspectiva, lo desconocido no es más que un conocible en instancia de actualización. Aunque también podríamos decir en «instancia de ser». ¿Por qué de ser? Por cuanto, si nos apoyamos en el término autopoiesis –acuñado por Maturana, Varela y Uribe–, podremos darnos cuenta, como lo afirma Von Foerster, que este señala un hecho fundamental que ocurre en todos los organismos vivos. En efecto, los componentes de estos están organizados de modo tal que los resultados de sus interacciones reproducen a esos mismos componentes, de allí la «autogeneración», la autopoiesis. Por esto concluye Von Foerster, que conocer sea «ser». En resumen, que el sujeto construye un «conocimiento de la realidad» que no es otro que el de su propia «experiencia de la realidad».

Sin pretender agotar el asunto, es importante que intentemos una respuesta a la interrogante ¿cuál es el alcance cosmovisivo de las nuevas teorías, del nuevo pensamiento emergente? Lo resumiré en cinco aspectos:

1 Se abre un espacio mayor para la comprensión dialéctica de la cognición humana como interrelación, donde se funden sujeto y objeto del conocimiento. Como han planteado algunos autores, la polémica del ser y el devenir, de Parménides y Heráclito, favorece a este último.

2 La complejidad no es una. Existen complejidades múltiples.

3 La emergencia de la nueva racionalidad científica ha planteado de modo radical y nuevo el problema de la artificialidad del mundo del hombre y el conocimiento. El valor del conocimiento, su estatuto propio y la correlación entre el sujeto, la subjetividad y el conocimiento objetivo. Ellas tienen especial importancia para la reelaboración de nuestra idea del mundo, en particular aquella que lo reducía a un conjunto más o menos concreto de entidades simples y discretas.

4 La apertura de una correlación nueva entre ciencia, valor y responsabilidad. La responsabilidad como un atributo inherente a la objetividad, orientado hacia la sociedad desde el interior de la ciencia, y no hacia la sociedad como algo externo a la ciencia.

La interpenetración y enriquecimiento mutuo de la filosofía y la ciencia, la comprensión del conocimiento como valor, junto a la necesidad de elaborar un saber científico transdisciplinar, han hecho posible el reconocimiento de la unidad de las ciencias naturales y sociales. El absurdo de esa división que atraviesa todo el siglo xx radica en que, como ha planteado T. Fung (2002), todas las ciencias son sociales, culturales e históricas. No hay ninguna que no lo sea.

El reconocimiento del carácter social de la cognición científica en todas sus dimensiones disciplinarias, y el avance hacia un saber transdisciplinar implica no solo la superación de la dicotomía clásica, positivista-poperiana y neokantiana de las ciencias naturales y las ciencias sociales, las ciencias duras y las ciencias blandas.

En la unificación del saber, un papel importante le corresponde a la reflexión teórica sobre la moralidad humana. Los avances que han tenido lugar en esta dirección se expresan de un modo más nítido en el desarrollo de la bioética como una nueva disciplina integradora.

5 El mundo no es de suma cero.40 El mundo no es una entidad completa, donde todo está hecho de antemano para que un sujeto cognoscente lo descubra y asimile en su proceso cognitivo. La naturaleza es creativa, y la emergencia de lo nuevo en ella es un asunto esencial que cualifica el nuevo paradigma.

La consideración de la creatividad de la naturaleza ha sido uno de los momentos de ruptura más importantes en la elaboración de nuevos ideales de conocimiento, y se ha expresado de manera efectiva en uno de los problemas cruciales de nuestro tiempo que cualifica el nuevo saber emergente: el problema ambiental.

Creo, que sin proponérselo, Luengo es uno de los, latinoamericanos,  que más le ha aportado a la cosmovisión de la complejidad, del que he recibido una gran influencia.

En el artículo Cosmovisión de la complejidad, sus enfoques, concluíamos diciendo:

La cosmovisión de la complejidad es la única cosmovisión que tiene una visión transdisciplinar en la que cada enfoque es independiente y ha sido desarrollado por especialistas de diferentes ramas, pero desde una misma cosmovisión (la complejidad). Su fuerza radica en la interrelación entre sus diferentes enfoques, en su diversidad y su profunda comprensión de los problemas contemporáneos y de la solución específica a los problemas desde una cosmovisión integral (sistémica) que mantiene en constante interacción entre los diferentes enfoques.

 

Imagen: Linkedin

 

 

 

 

 

Inteligencia artificial y cibernética, hacia un enfoque sistémico-cibernético

En  el artículo Pioneros del enfoque sistémico-cibernético y el pensamiento complejo. La cibernética (2), decíamos:

A Norbert Wiener, padre de la cibernética, siempre le preocupó como sería la relación entre humanos y tecnologías y cuál sería el destino de los seres humanos. Él siempre entendió a la cibernética como una nueva forma de pensar y de un nuevo paradigma que rompe con el paradigma mecanicista y determinista. En cambio la IA desde sus orígenes nació desligada de las consecuencias éticas,  de sus trabajos solo importaba la investigación, mientras la cibernética no concibe una maquina inteligente separada de su contexto social, siempre se pensó en una máquina en interacción con su entorno y que respondiera a los propósitos del sistema.

La cibernética, como investigación en sus inicios se basó en la construcción de máquinas autónomas que permitieran la comprensión estructural y funcional de los sistemas vivientes, buscando analogías entre los sistemas vivos y los sistemas artificiales.

La inteligencia artificial,  criticó el enfoque cibernético de la búsqueda de analogías y quiso crear una ciencia en si misma basada en la construcción de programas de computación que emularan la inteligencia humana, lo cual llevo a reducir los procesos del pensamiento en complejos algoritmos que podían ser computarizados (metáfora del computador)

Wiener se imaginaba a las máquinas interactuando con el entorno, las máquinas abiertas al entorno y en interacción con los humanos y que podrían ir evolucionando desde máquinas más simples a máquinas más complejas, en lugar del hombre introducirse en las máquinas y hacerse cada vez más digital (artificial). Para la cibernética sería introducir a las máquinas en el entorno humano y convertirla cada vez en más humana.

IA, reduce el proceso del pensamiento al procesamiento de la información que se lleva a cabo de forma aislada en el interior de una computadora. Por otra parte la IA nace dentro del pensamiento positivista, mecanicista y reduccionista desde este enfoque solo cabe pensar en una IA que será cada vez más inteligente dado su crecimiento lineal (retroalimentación positiva): más memoria, más capacidad de procesamiento, más velocidad de cálculo, etc) de ahí el temor de muchos pensadores que ven como solución que la programación de la IA alineada a los intereses humanos. Una vez construida ¿Qué sucederá? ¿Estará alineada a los intereses de sus creadores, como son las grandes transnacionales: Google, Microsoft, IBM, Facebook, Aple, etc? Por otra parte, en muchos casos, se sigue aspirando a una IA a imagen y semejanza de los humanos y se ignoran los descubrimientos de los nuevos cibernéticos: Bateson, Maturana y Valera, entre otros.

En cambio el enfoque sistémico-cibernético, busca lograr, que la sinergia humanos-tecnologías, se integre como un sistema que tienda al mismo propósito (sistema auto-organizado). Donde humanos y máquinas, en su interacción, vayan conformando un sistema que se auto-organiza (metasistema).

Comparación entre inteligencia artificial y cibernética

La cibernética, es la construcción de máquinas autónomas y busca una comprensión estructural y funcional de los sistemas vivientes, buscando analogías entre los sistemas vivos y los sistemas artificiales.

Para la cibernética, la complejidad es vista como la evolución, de los cambios que se producen en los sistemas artificiales (máquinas autónomas) y su interacción (simbiosis) con los sistemas vivos. Por eso cuando en la cibernética se habla de máquinas se refiere a máquinas autónomas a diferencia de la inteligencia artificial que cuando habla de máquinas se refiere a máquinas inteligentes. Mientras la preocupación de la cibernética son las máquinas que se auto-regulan y se auto-organizan, para la inteligencia artificial su tema de estudio es como construir una máquina inteligente que iguale o supere la inteligencia humana.

La inteligencia artificial nace dentro del pensamiento positivista, mecanicista y reduccionista desde este enfoque solo cabe pensar en una IA alineada a los intereses humanos

La IA se basa en máquinas inteligentes basadas en el procesamiento de información, programas que se ejecutan y manipulan bases de conocimientos, introducidos por el programador, por lo que son sistemas cerrados y no interactúan con el entorno. Es significativo el hecho de que la IA ve la evolución como máquinas inteligentes que logran igualar y superar la inteligencia de los humanos y que serán capaces a su vez de auto-programarse y construir máquinas más inteligentes. Por lo que estamos ante una retroalimentación positiva: máquinas inteligentes que a su vez construyen máquinas más inteligentes y así infinitamente. Esta es la idea central de la singularidad tecnológica.

En cambio la cibernética, tiene como fundamento para la evolución, la retroalimentación negativa, o sea la regulación del sistema para lograr su adaptación al entorno, no crece infinitamente sino que se va ajustando por medio de la interacción no solo con el entorno sino también con los sistemas vivos y con otras máquinas (sistemas artificiales)

Una idea interesante es que para la cibernética los sistemas por una parte son abiertos informacionalmente están en interacción (interacciones recurrentes) con el entorno (sufren cambios estructurales continuos)  y por otra  parte son sistemas cerrados organizacionalmente (preservan su patrón de organización en red), lo cual le permite conservar su orden interno y funcionar como un sistema en equilibrio. Cuando se rompe el orden interno, el sistema se desorganiza y deja de funcionar como tal (las máquinas autónomas son a la vez dependientes e independientes del entorno). O sea, su gestión organizativa se realiza hacia dentro (cerrada) para evitar el caos y el desorden mientras su gestión de la información es abierta, procesa la información del exterior y se reajusta al entorno por medio de la retroalimentación. Por naturaleza los sistemas tienden hacía el equilibrio del sistema y a controlar los desórdenes de manera neguentrópica, con el fin de mantener la organización. En este proceso se dan la adaptación y cambio del sistema, pero siempre hacia el equilibrio como respuesta a las amenazas tanto internas como externas.

Maturana y Varela. La teoría de Santiago

En la trama de la vida, Frijot Capra, explica las interacciones de un organismo con su entorno partiendo de las ideas de Maturana y Varela, la llamada teoría de Santiago.

Puesto que la cognición se define tradicionalmente como el proceso del conocimiento, debemos ser capaces de describirla en términos de las interacciones de un organismo con su entorno.

Esto es efectivamente lo que hace la teoría de Santiago. El fenómeno específico que subyace en el proceso de cognición, es el acoplamiento estructural. Como hemos visto, un sistema autopoiésíco sufre cambios estructurales continuos, preservando al mismo tiempo su patrón de organización en red. En otras palabras, se acopla a su entorno estructuralmente mediante interacciones recurrentes, cada una de las cuales desencadena cambios estructurales en el sistema. No obstante, el sistema permanece autónomo; el medio sólo desencadena los cambios estructurales, no los especifica ni dirige.

A medida que aumenta el grado de complejidad de su sistema vivo, se incrementa su territorio cognitivo. El cerebro y el sistema nervioso en particular representan una expansión significativa del territorio cognitivo de un organismo, ya que incrementan mucho el campo y diferenciación de sus acoplamientos estructurales.

A un cierto nivel de complejidad, un organismo vivo se acopla estructuralmente no sólo a su entorno, sino consigo mismo, alumbrando así tanto un mundo exterior como otro interior. En los seres humanos, el alumbramiento de dicho mundo interior está íntimamente vinculado con el lenguaje, el pensamiento y la consciencia.

La complejidad del sistema social

Podemos sacar la conclusión que las máquinas cibernéticas son sistemas autónomos que están en interacción, no solo con el ambiente sino también con los sistemas vivos, lo cual ira produciendo una sinergia entre las máquinas autónomas y los humanos y con ello una transformación de la cual emergen nuevas organizaciones acorde con el propósito del sistema (metasistema) como un todo.

Con relación de complejidad de un sistema con su entorno, podemos decir  que en el mundo actual la complejidad del sistema social es muy superior a la complejidad del sistema ecológico por lo cual el sistema socio-económico está produciendo enormes cambios en el ecosistema en muchos casos de carácter destructivo, de ahí que Morin hable de una auto-eco-organización, ya que no es solo la auto organización del sistema social, se necesita de una auto-organización global entre los sistemas social, biológico, sicológico y ecológico.

IA vs Cibernética

Inteligencia artificial (IA): máquinas (inteligentes) que como sistema artificial serán capaces de hacerse cada vez más inteligentes por sí mismas (retroalimentación positiva, proceso lineal y exponencial) hasta superar a los humanos. Deberán, inicialmente, ser programadas para que estén alineadas con los intereses humanos (sistema cerrado al que se le suministra conocimientos). En general la maquina es vista como un mecanismo separado de los humanos y que se desarrolla dentro de un entorno digital.

Cibernética: máquinas (autónomas) que como sistemas artificiales se desarrollan en interacción (colaboración) y en equilibrio con los humanos (enfoque sistémico-cibernético) y tendrán como finalidad un mismo propósito general. Se produce una sinergia en la que sujeto no pierde su condición humana (ectosimbiosis mutual). Las máquinas como un mecanismo en interacción con los humanos y con el entorno natural (abiertas al entorno). Ectosimbiosis mutual que busca el equilibrio del sistema como un todo y sigue el principio de recursividad (retroalimentación negativa). Enfoque sistémico-cibernético (desde la complejidad), nueva mentalidad donde el humano por medio del conocimiento que se va obteniendo en su sinergia con las tecnologías inteligentes, alcanza la sabiduría.

Sinergia humanos-tecnologías

Las tecnologías están presentes en el individuo, la sociedad y el entorno y se está produciendo una sinergia humanos-tecnologias. Sinergia tecno-bio-sico-social

1.-Individual: tecno-individuo (ciborg). La tecnologización va del individuo hacia fuera

  • Fusión tecnológica entre el individuo y la tecnología

2.-Social: Tecno-sociedad

  • Superorganismo global (cerebro global): tecno individuo-sociedad. Se produce una fusión tecnológica entre el individuo y la sociedad de alcance global
  • Superorganismo colaborativo (sistema colectivo): la sinergia tecnológica entre una nueva mentalidad y la sociedad sin que se pierda la esencia de la relación individuo-entorno.

3.-Tecnológica: transformar el entorno natural (sustitución por la tecnología) y van a absorber a la sociedad y al individuo (singularidad tecnológica).

  • Sustituye al entorno natural
  • Sustituye al contexto social
  • Sustituye al individuo (sujeto biológico) y lo convierte en objeto tecnológico

La singularidad tecnológica plantea una evolución artificial donde los humanos como mentes digitales viven en un entorno artificial (tecno-centrismo) donde el individuo se está haciendo cada vez más independiente de la naturaleza y más dependiente de las tecnologías

Vamos a una sinergia humano-tecnología, la cual puede ser exógena o endógena o ambas a la vez

  • La exógena puede llevar a una subordinación de los humanos (dominio de las tecnologías)
  • La endógena puede llevar a la desaparición de la condición humana.

La colaboración con las tecnologías y la ampliación exógena de lo natural

  • Dependencia total de las tecnologías. Las tecnologías controlan a los humanos (tiranía de las máquinas), para evitar este escenario se propone como solución la prohibición de las tecnologías, lo cual lleva a una ectosimbiosis parasitaria donde las tecnologías se ven como enemigas: virus y parásitos tecnológicos.
  • Tecnología como herramienta. Escenario ingenuo que asumen que las tecnologías siempre estarán bajo control y que solo harán lo se les programe. Conservar la era actual (ectosimbiosis comensal)
  • Colaboración humano-tecnología y la ampliación exógena de los natural (ectosimbiosis mutual)

Sinergia exógena (ecologismo)

  • Mutualismo: proteger la relación interactiva con el entorno natural como un metasistema. Se produce una ampliación, producto de la interacción, con el entorno natural.
  • Comensalismo: conservar el entorno natural, las tecnologías se utilizan bajo regulación, los posibles entornos artificiales siempre estarán subordinados (supeditados) al natural. El entorno artificial se desarrolla para satisfacer las necesidades del ser humano y implementa bajo fuerte control.
  • Parasitismo: regreso al entorno natural, las tecnologías deben ser prohibidas ante los posibles riesgos. Se produce un retroceso al entorno natural y se prohíbe el entorno artificial y todo vestigio con las tecnologías disruptivas.

La cosmovisión de la complejidad y las nuevas tecnologías

La  relación de una cosmovisión de la complejidad desde un enfoque sistémico-cibernético (estamos hablando de las tecnociencias)

  1. Surgimiento de una singularidad tecnológica, endosimbiosos parasitaria dada la dependencia absoluta que tendrán los seres humanos de las máquinas, aquí se hablará de las ideas de Vinge, Moravec y Kurzweil (enfoque computacional – metáfora del computador –conciencia trivial)
  2. Surgimiento del transhumanismo, donde cada individuo tiene la posibilidad de mejorarse por medio de las tecnologías y con ello ampliar sus facultades, en sus dos variantes liberal (endosimbiosis mutual) o democrática (endosimbiosis comensal) (enfoque hibrido – conciencia físico reproducible)
  3. Surgimiento de un superorganismo que se construye de forma colectiva por la interacción entre humanos y máquinas. Tendremos dos variantes el cerebro global y el superorganismo colaborativo (ectosimbiosis mutual), este último desde la visión de la complejidad (enfoque cibernético – conciencia holística

Teniendo en cuenta el factor tecnológico como elemento transformador de la realidad y como la ideología más influyente sobre el futuro de la humanidad. Se necesita de una cosmovisión que acepte el impacto de las tecnologías y las transformaciones que vendrán, para lo cual se busca una alternativa que nos guíe hacia un futuro sostenible sin perder nuestra condición humana y, en mi opinión, solo el pensamiento complejo, nos puede ayudar a encontrar esa vía.