Lección 5: Los caminos de la complejidad

“El paradigma de complejidad provendrá del conjunto de nuevos conceptos, de nuevas visiones, de nuevos descubrimientos y de nuevas reflexiones que van a conectarse y reunirse” (Morin, 1994).

Antes de entrar en el tema de la complejidad quisiera mencionar algunas ideas sobre la filosofía oriental de forma muy escueta.

El yoga propone que la mente humana sigue un ciclo evolutivo durante el cual se va superando a si misma pasando de una mente instintiva a un mente espiritual. Podemos decir que el camino hacia la realización en la yoga es alcanzar la mente espiritual (superar las mentalidades anteriores).

Y la clasifican en tres estadios de crecimiento

  • Mente instintiva
  • Mente intelectual
  • Mente espiritual

Para alcanzar la mente espiritual (conciencia cósmica) el aprendiz de yoga tiene varios caminos, pudiendo escoger aquel que le sea más adecuado a sus características, veamos lo que dice Ramacharaka Yoga, en su libro “Catorce lecciones de filosofía yogi”:

“Los hombres tienen distintos temperamentos, y la trayectoria que sería más apropiada para uno, no se adaptaría a los requerimientos de otro. Alguno buscará progreso y desarrollo en una dirección, el otro de una forma diferente y un tercero aun por otra vía. La Filosofía Yogi enseña que el camino que parece atraer más al temperamento y disposición generales del hombre es el que mejor se adapta a su necesidad en el momento. Ellos dividen el Sendero de la Realización en tres vías que conducen al gran camino principal; a estas tres vías las llaman (a) Raja-Yoga; (b) Gnani-Yoga y (c) Karma-Yoga; siendo cada una de esas tres formas de yoga una vía que conduce hacia el Gran Camino, y siendo recorrido cada uno por aquellos que lo prefieren —aunque todos conducen al mismo sitio. En esta lección daremos una breve descripción de cada una de las tres vías, que en conjunto se conocen entre los yogis como: El Triple Sendero”.

Y cada vía las define como:

  1. El “Raja-Yoga” está dedicado al desarrollo de los poderes latentes del hombre — alcanzar el control de las facultades mentales mediante la voluntad — alcanzar el dominio de sí mismo — el desenvolvimiento de la mente a fin de que el alma pueda ser ayudada en su desarrollo.
  2. “Gnani-Yoga” es el “yoga” de la sabiduría. Lo siguen aquellos de tipo intelectual, deseosos de razonar, probar, experimentar y clasificar el conocimiento oculto. Es la vía del erudito.
  3. “Karma-Yoga” es el “yoga” del trabajo. Es la vía seguida por aquellos que disfrutan de su trabajo — que tienen un vehemente interés por “hacer cosas”, con la mente o con las manos — aquellos que creen en el trabajo “por amor al trabajo”.

Para el yoga estas tres vías, no compiten entre sí y representan caminos hacia la liberación del sufrimiento, ya sea por la vía del método y pensamiento yoga (raja), por el conocimiento de las verdades del yoga como ciencia (ganagi) o por las acciones ante el mundo desde una cosmovisión yoga (karma). El yoga busca la armonía entre las diferentes vías.

Hacia una nueva forma de pensar: pensar, razonar y obrar

Todos sabemos que el niño tiene que aprender a pensar, aprender a hablar y aprender a caminar. Luego nos olvidamos de como aprendimos a caminar, como aprendimos a hablar y por ultimo nos olvidamos de como aprendimos a pensar y repetimos por siempre los mismos automatismos ya aprendidos.

Vivimos en el paradigma mecanicista y pensamos, hablamos y nos movemos dentro de este paradigma, tenemos que empezar a pensar y hablar (comunicar los pensamientos) y caminar (avanzar hacia algún lugar) dentro de la complejidad. Nos estamos refiriendo a:

  • Un nuevo pensamiento (pensamiento complejo). El método para construir un nuevo pensamiento
  • Un nuevo lenguaje (ciencias complejas). Descubrir el razonamiento existente dentro de la nueva forma de pensar
  • Un nuevo avanzar (cosmovisión compleja). Aprender a caminar hacia nuestro destino

La complejidad se basa en el desarrollo del pensamiento y estamos aferrados al pensamiento positivista (paradigma mecanicista) por lo que seguimos siendo niños y tenemos que volver a aprender en nuestro camino hacia las transformaciones (metamorfosis) individual y social.

Por desgracia la idea del yoga no se ha comprendido y algunos ven en las vías de la complejidad una forma de competir entre sí (no escapa a la competencia) y de convertirse en la vía principal, o la única que representa a la complejidad, y con ello cada camino pierde su propio propósito: la búsqueda de una transformación del pensamiento actual.  Hoy tenemos que el paradigma social contemporáneo se soporta sobre la cosmovisión antropocentrista y dado el pensamiento competitivo imperante, ya sea en busca de ganancias materiales o de escalar posiciones, nos arrastra a una economía de mercado, donde el ser humano es otro producto más dentro de la oferta y la demanda (mercocentrismo)

Los caminos hacia la complejidad

Habíamos visto como alternativas al paradigma social imperante (la economía como eje central), habían ido surgiendo:

  • Socialismo (control de la economía por el estado)
  • Social democracia (equilibrio entre economía y estado)

Nuevos paradigmas que rompen con el paradigma vigente economicista

  • Ecologista (poner a la ecología en el centro)
  • Tecnologista (poner a la tecnología en el centro del progreso)
  • La complejidad (superar las formas de pensamiento anteriores)

 El paradigma de la complejidad  es el único que propone  como método comprender el pensamiento actual y sus errores, construir un nuevo paradigma científico desde y para la complejidad (como señala Maldonado) y busca construir una cosmovisión que en la práctica supere la forma de pensamiento dominante del paradigma vigente

La aspiración de la filosofía oriental es alcanzar la paz espiritual. Para la filosofía occidental debería ser alcanzar la paz mundial, un mundo sin guerras, sin violencia, sin explotación, de seres humanos realizados. Pero para ello se necesita superar el pensamiento actual reduccionista, lineal, imperativo, egocéntrico y competitivo. Y hasta ahora, solo el paradigma complejo propone la vía para un nuevo pensamiento.

Siguiendo a Luengo, vivimos un mundo cambiante, con un muy elevado ritmo y que adopta velocidades crecientes, un mundo alta y crecientemente complejo y por lo tanto no lineal. Es cuando descubrimos un mundo dinámico, imprevisible, con múltiples conexiones, un mundo además irreversible, como siendo simultáneamente un mundo finito, entonces, aparece la complejidad y es necesario una ciencia para explicarlo, un pensamiento para afrontarlo; pues lo que se yergue ante nosotros es un mundo polifónico, hologramático y de ubicuidades (yo agregaría y una cosmovisión para actuar en el mundo)

Como dijimos la complejidad comprende tres caminos

  • Filosofía de la complejidad / Pensamiento complejo / El método
  • Ciencia de la complejidad / Paradigma científico de la complejidad
  • Cosmovisión de la complejidad / Pensamiento sistémico

Carlos Maldonado, quien aporta la concepción de los tres caminos de la complejidad dice: En los estudios sobre la complejidad pueden distinguirse tres líneas de comprensión del asunto:

a) La complejidad como méto­do de pensamiento (la propuesta de un método de pensamiento que supere las di­cotomías de los enfoques disciplinarios del saber y que consiste básicamente en el aprendizaje del pensamiento relacional);

b) La complejidad como ciencia (el estudio de la dinámica no lineal en diversos sistemas concretos);

c) La complejidad como cosmovisión (la elaboración de una nueva mirada al mundo y al conocimiento que supere el reduc­cionismo a partir de las consideraciones holistas emergentes del pensamiento sis­témico)”.

Y agrega: “La complejidad como método es conocido como pensamiento complejo, y se condensa en la obra de E. Morin, la complejidad como cosmovisión comprende a la Escuela de Palo Alto (E.E.U.U.), con G. Bateson como su más claro representante; la complejidad como ciencia es la rama más amplia e importante y está representada por I. Prigogine, H. Maturana, F. Varela, S. Kauffman, P. Bak, CH. Langton y muchos otros. Estos tres caminos de la complejidad articulan manifiestamente la lógica de la complejidad en maneras y en grados bastantes diferentes”

Por su parte Luengo define el paradigma emergente de la complejidad.

 “Desde hace algunos pocos decenios, ha ido surgiendo y ampliando su presencia lo que se ha denominado el paradigma de la complejidad. Es decir, ha venido emergiendo un grupo de diversos enfoques, modelos de ciencias y disciplinas, de procedimientos y herramientas, de visiones integrales de la realidad o percepciones que buscan articular e integrar diversos tipos de conocimientos”.

Y amplia: “El estudio de la complejidad ha sido un tema para las ciencias contemporáneas, pero también para la reflexión filosófica, ética y política. Es más, pudiéramos añadir que también ha sido una aportación para comprender desde otras miradas, en el espacio entre las fronteras del conocimiento científico y no científico, temas como la salud, la psique humana y diversos tipos de cosmovisiones para estar y actuar en el mundo. El paradigma de la complejidad está constituido por una diversidad de teorías que asumen la complejidad de la realidad y de la cognición de la misma. Se habla de teorías de la complejidad, en plural, porque por el momento no existe una visión unificada ni una síntesis de este paradigma en construcción. Además, la noción de complejidad es un concepto con historia y tiene connotaciones distintas en algunas disciplinas y en el lenguaje común, por lo que no existe actualmente una definición consensada ni un acuerdo unánime de cómo medirla u observarla”.

A lo que concluye: Por tanto, el paradigma de la complejidad, la complejidad en general o, simplemente, la complejidad – términos que utilizaremos como sinónimo en este escrito –, en su estado actual de desarrollo, es identificado más como un marco de referencia que como una teoría unificada (Byrne y Callaghan, 2014: 79).

Ahora veremos cómo importantes pensadores latinoamericanos definen los caminos hacia la complejidad

Maldonado, en su artículo “La complejidad es un problema, no una cosmovisión”, plantea (como ya vimos) que existen básicamente tres grandes comprensiones acerca de la complejidad del mundo y de la naturaleza…. Estas son:

a) La complejidad como método. La expresión hace referencia, notablemente, de la obra de Edgar Morin y de sus discípulos y seguidores. La manera más amplia como es conocida es en términos del pensamiento complejo. De acuerdo con esta interpretación, la complejidad consiste en un método de aproximación al mundo, a los fenómenos y al ser humano. Esta es, con seguridad, la versión más popular y extendida entre el gran público –en el sentido más amplio de la palabra- en el mundo hispanohablante. Existen numerosos vínculos entre el pensamiento complejo y otros campos histórica y conceptualmente afines, tales como la cibernética –de primer y de segundo orden-, la teoría de la sinergia, desarrollada por Haken, y el pensamiento sistémico. Para esta primera línea de interpretación, “complejo” se asimila como un rasgo positivo o favorable de los fenómenos, frente a lo cual conceptos como “simple”, “reduccionista”, “determinista” o “lineal” adquieren una significación negativa, peyorativa o criticable.

b) La complejidad como ciencia. Incluye los trabajos de los teóricos e investigadores del Instituto Santa Fe, en Nuevo México (E.U.), los trabajos de I. Prigogine, y en general de la Universidad Libre de Bruselas (U.L.B.), en Bélgica, y de varios otros centros e institutos de investigación en el mundo, así como la obra más reciente de I. Wallerstein. Es en esta tercera comprensión que se inscribe este texto aquí, y es también, debido a dificultades principalmente lingüísticas, computacionales y matemáticas, la menos conocida por el gran público. No obstante, es preciso señalar que esta comprensión es, igualmente, aquella que ha realizado las mayores contribuciones en dominios interdisciplinarios.

El tema de base constitutivo de las ciencias de la complejidad es el de establecer por qué razón (o razones) un fenómeno, sistema o comportamiento se hace o se vuelve complejo. Por “complejidad” hay que entender por tanto inmediatamente, “impredecible” e “incontrolable”. Desde luego que esto no implica, en absoluto, que haya que controlar los fenómenos, sistemas o comportamientos. Es justamente todo lo contrario, algo que tendré la ocasión de precisar oportunamente más adelante.

c) La complejidad como cosmovisión. Aquí se reúnen varios autores provenientes, todos, del enfoque sistémico. Incluye nombres como F. Capra, von Bertalanffy, von Foester, H. Maturana, G. Bateson y en general toda la escuela de Paloalto, en California. Hay que decir que la mayoría de los textos recientes en el mundo sobre “complejidad” combinan numerosos elementos sistémicos y se inscriben, en realidad, dentro de este modo de comprensión. Propiamente hablando, aquello que caracteriza al pensamiento sistémico en general es que si bien ve relaciones, dinámicas, sinergia, finalmente busca que, por así decirlo, todas las piezas del rompecabezas cuadren perfectamente en un todo coherente. Desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia, es adecuado comprender al pensamiento sistémico y en general a la complejidad como cosmovisión, como un pensamiento (o lógica) coherentista – exactamente en la línea defendida por Ramsey o N. Rescher. De acuerdo con la comprensión amplia divulgada desde este punto de vista, la complejidad es una cosmovisión que le adscribe un papel determinante al sujeto, denominado genéricamente como “observador”. De acuerdo con esta línea de interpretación, la complejidad del mundo es relativa al punto de vista del observador.

También, Luengo en su artículo “Las vertientes de la complejidad”, dice lo siguiente:

En una concepción amplia e inclusiva, que privilegia las confluencias de distintas vertientes que pueden incluirse en el paradigma de la complejidad, podemos identificar: el pensamiento o enfoques sistémicos, el pensamiento complejo y las ciencias de la complejidad.

Todas estas vertientes mencionadas hacen referencia a la complejidad y se autoconciben
como propuestas complejas. Describimos a continuación, de manera sucinta cada una de
ellas:

a) El pensamiento complejo.- Esta vertiente de corte más epistemológica o de un método general ofrece ciertos principios generativos del conocimiento, es decir, criterios básicos que posibilitan la generación del conocimiento complejo y de sus operaciones cognitivas. Así mismo, elabora grandes teorías abarcativas sobre la complejidad de la realidad. Edgar Morin es considerado como uno de los pilares o padres del pensamiento complejo.

b) Las ciencias de la complejidad.- Estas ciencias se conciben como ciencias de la síntesis. Para este propósito privilegian como herramientas de trabajo un conjunto de modelos de simulación, algoritmos y formalismos, a través de recursos computacionales o informáticos que permiten la aplicación de sus resultados a problemas concretos. Ejemplos de estas ciencias son: la termodinámica del no equilibrio, la teoría del caos, los fractales o geometría fractal, la vida artificial y las ciencias de redes.

c) El pensamiento o enfoques sistémicos (cosmovisión de la complejidad).- Es una de las primeras vertientes de la complejidad que piensa en términos de conectividad, relaciones y contexto. Entiende los sistemas como totalidades integradas cuyas propiedades no pueden reducirse a sus partes y que, por el contario, en conjunto producen propiedades emergentes. El pensamiento sistémico pone atención a las redes de relaciones imbricadas dentro de redes mayores, las cuales se interrelacionan, a su vez, con un contexto, entorno o medio ambiente.

Otro de los grandes pensadores Latinoamericanos Carlos Delgado también utiliza la clasificación de Maldonado de la complejidad y sus tres vías. En su libro “Hacia un nuevo saber “ desarrolla las siguientes ideas:

a) La complejidad como método de pensamiento

En la bibliografía contemporánea, se pueden constatar dos usos del concepto pensamiento complejo. Uno, lo hemos analizado en el epígrafe anterior. La distinción de la cibernética de primer orden (pensamiento del objeto) y la cibernética de segundo orden (pensamiento del observador) conduce al uso del término pensamiento complejo para hacer referencia a los desarrollos conceptuales relacionados con esta cibernética de segundo orden con la superación del postulado clásico de objetividad. Otro se refiere a la construcción de una metodología basada en los avances alcanzados por los estudios de la complejidad como ciencia. Este ha sido el camino emprendido por el conocido investigador Edgar Morin.

La obra de Edgar Morin se caracteriza por el uso coherente y sistemático del concepto «pensamiento complejo» y una marcada orientación hacia la superación de las dicotomías y las divisiones disciplinarias del saber. Su objetivo es la búsqueda del método de pensamiento complejo como antimétodo, ruptura con los ideales metodológicos aristotélicos, kantianos y cartesianos.

El método se distingue de las versiones aristotélica, kantiana y cartesiana, pues no se le concibe como instrumento o mediador en la relación cognoscitiva entre dos entidades separadas –sujeto y objeto– ni como garante de certeza, sino como expresión de intencionalidad que reconoce límites y posibilidades a la actividad cognoscitiva.

Además de la monumentalidad, la originalidad terminológica y conceptual la obra de Morin y su propuesta metodológica se han distinguido por el tratamiento de urgencias prácticas en la investigación en el terreno de la educación y la sociología. Uno de sus textos más conocidos ha sido Los siete saberes necesarios a la educación del futuro, publicado por la UNESCO y ampliamente debatido en el año 2000 en el seno de la comunidad internacional. En él plantea una reforma de la educación y la ciencia que tiene como puntos de partida las exigencias del antimétodo y la valoración de siete vacíos de la educación contemporánea,35 donde presenta importantes problemas epistemológicos y éticos que afectan a la humanidad en su conjunto.

b) La complejidad como ciencia

Una rigurosa y sistemática reflexión científica, llevada a cabo desde diferentes ópticas disciplinarias, ha conducido a la formulación de nociones nuevas sobre el desenvolvimiento de algunos sistemas. Lo complejo ha emergido incluso allí, donde todo parecía transcurrir de modo simple. Sistemas donde correlaciones simples, que se expresan perfectamente en ecuaciones lineales conocidas, al desenvolverse conducen a la aparición de comportamientos sumamente complicados e impredecibles. Esta particularidad de algunos sistemas pasó durante años inadvertida para la comunidad científica, que la tuvo ante sí y que consideró los datos obtenidos como «ruido», «linealizándolos» o desestimándolos.

El desarrollo de nuevos métodos, propiciados por las técnicas de cálculo computarizado, permitió trabajar estos datos y manejarlos en modelos computacionales. La complicación del comportamiento observado condujo a la búsqueda de un término adecuado, y al no encontrarse en el arsenal lingüístico de la ciencia uno conveniente, se apeló con audacia a la noción antigua del caos o desorden. En realidad, la metáfora estaba llamada a suplir la ineficacia de los conceptos establecidos, y aunque generó cierta euforia cuasi mítica en torno al desorden como propiedad de la naturaleza, tuvo el resultado conceptual más efectivo y perspectivo de introducir la idea del determinismo caótico, una forma de determinismo absolutamente «no clásico» y desconocida para el pensamiento anterior…

Entre los nuevos elementos de conocimiento, se encuentran varios conceptos –sistemas dinámicos autorregulados, no linealidad, emergencia, autoorganización, sistemas dinámicos adaptativos– que han ejercido una notable influencia en la cosmovisión y la metodología. Además, se ha refutado una serie de presupuestos científicos propios del paradigma de simplificación.

c) La complejidad como cosmovisión

El desarrollo de las investigaciones de la dinámica no lineal y los debates epistemológicos metodológicos han tenido un profundo impacto cosmovisivo. Las ideas de la complejidad han traído consigo una reevaluación del holismo, al orientar la investigación hacia el estudio de la totalidad y la consideración de las propiedades emergentes que aparecen en ella. Asimismo, se ha reconsiderado críticamente el reduccionismo como metodología y como procedimiento de indagación. Viejas nociones que contraponían de manera absoluta lo simple y lo complejo han resultado desplazadas; y simultáneamente con ello, se ha reafirmado la contraposición de lo simple y lo complejo en tanto ideales.36 La idea de la complejidad del mundo se ha venido abriendo paso, y con ella se han cuestionado ideales modernos –como el de objetividad y dominio del hombre sobre la naturaleza– profundamente arraigados en el pensamiento occidental; en su lugar se ha propuesto la concertación de una «nueva alianza» (Prigogine), un nuevo diálogo del hombre con la naturaleza, pues el determinismo, la causalidad y la certidumbre tienen límites impuestos por la creatividad de la naturaleza.

En el tratamiento de lo complejo es importante distinguir –como ha mostrado Maldonado– los planos gnoseológico y ontológico de la complejidad. Si desde una perspectiva gnoseológica el problema de la complejidad es el del pensamiento de la realidad, en el plano ontológico tenemos ante nosotros el problema de la naturaleza de la realidad. Ambos problemas forman una unidad indisoluble, puesto que sujeto y objeto del conocimiento son categorías gnoseológicas funcionales. El pensamiento complejo, en especial algunas de las ideas más inquietantes como la autopoiesis, han replanteado el problema filosófico de la artificialidad del mundo del hombre y la identificación del ser y el conocer en un proceso único. La tesis dialéctica que afirma que no hay objeto del conocimiento sin sujeto del conocimiento se ha profundizado en dirección al sujeto y a su contexto de interacción con el objeto. «El conocimiento implica un sujeto que conoce y no tiene sentido o valor fuera de este» (Le Moigne), o como ha planteado Von Foerster, se hace necesaria «una epistemología que dé cuenta de sí misma», que sea responsable a lo interno del sujeto. El asunto de la complejidad no es solo externo –el del conocimiento de una realidad exterior, naturaleza, entorno, mundo–, es simultáneamente interno; implica un sujeto que conoce desde ciertas condiciones contextuales y carece de sentido o valor fuera de esto.

Conclusiones

Hemos visto como la complejidad en su desarrollo filosófico, científico y cosmovisivo propone tres caminos para la transformación del pensamiento humano.

  1. La filosofía de la complejidad (pensamiento complejo), superar el pensamiento reduccionista, lineal, cognitivo (se concentra más en el pensamiento filosófico, social y político). Nos enseña a pensar y a comprender la complejidad del mundo.
  2. La ciencia de la complejidad, busca superar las formas de comprender las leyes del pensamiento complejo y descubrir nuevas leyes y formas de superar las ciencias vigentes (se concentra en las leyes de la ciencia). Nos enseña a comprender las leyes que rigen el paradigma de las ciencias de la complejidad.
  3. La cosmovisión de la complejidad, desde la praxis y el confrontar las cosmovisiones modernas desde una cosmovisión que le busque solución a los problemas contemporáneos y supere el pensamiento individualista y competitivo actual, nos enseña a actuar, a comprender las interacciones y las confrontaciones en el mundo. La actuación ante los problemas cada vez más complejos y cómo enfocarnos ante cada tipo de problemas.

Los tres caminos de alguna manera nos enseñan a superar las formas de pensamiento anteriores y a construir un nuevo método para comprender, analizar y actuar en el mundo, que garantice un verdadero progreso humano, tal como ha sido siempre, el sueño de grandes humanista.

Bibliografía

Ver archivos del grupo Enfoque sistémico-cibernético. Cosmovisión para el futuro de la humanidad

 

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