¿Está cerca el fin de la especie humana?

La singularidad tecnológica o el fin de la especie humana

Antes de llegar a una singularidad tecnológica hay que ver si antes no se extingue la humanidad. La pregunta es: ¿Quién está más cerca la singularidad tecnológica o el fin de la especie humana? No sé ustedes, pero tengo la ligera impresión, que nos estamos acercando al fin de la especie humana.

Los riesgos existenciales

Hoy se ha puesto de moda el término: riesgos existenciales los cuales se refieren al surgimiento de una situación amenazante de carácter terminal y alcance global que pone en peligro la existencia humana y su característica más peligrosa es que la humanidad no cuenta con mecanismos efectivos para su control. Según el filósofo sueco Nick Bostrom, lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad

Los riesgos existenciales son las amenazas que están surgiendo desde el presente y que en el futuro podrían llevar a la extinción de la especie humana. Para muchos vamos a ciegas al futuro guiados por la ley del mercado y no por intereses verdaderamente humanos. Si el mayor peligro para el fin de la humanidad a mediados y finales del siglo XXI, era el de una guerra nuclear, hoy a comienzos del siglo XXI, aparecen otros problemas que se presentan como más posibles y catastróficos.

Afirmación que parece confirmar el equipo de científicos que trabajan en el Instituto del Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, quienes están investigando cuál es el mayor peligro para la supervivencia del Hombre como especie. Los mismos han llegado a la conclusión que la supervivencia de la humanidad está en riesgo, por la amenaza de una pandemia, un bombardeo nuclear, meteorito u otro tipo de catástrofe; pero el mayor riesgo proviene de nosotros mismo. El director del instituto, el Nick Bostrom, en el documento Riesgo existencial como prioridad global, argumenta que los dirigentes internacionales tienen que prestarle mucha atención a una serie de amenazas y advierte: “lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad”. A lo que insiste Son amenazas sobre las que no tenemos historial de supervivencia”.

Vamos a ver los algunos de los riesgos existenciales debido al mal uso que el ser humano le ha dado a la ciencia y la tecnología lo cual puede llevar a la destrucción de la vida producto de la negligencia o del ansia de poder.

El mal uso de la tecnología, con fines hegemónicos, el consumismo y el militarismo entre otros factores, ha traído como consecuencia, la contaminación, la degradación de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos. En el mal uso de las tecnologías, también se consideran los errores humanos y los escenarios que tienen que ver con la acción humana, por eso no se tienen en cuenta otros como los supervolcanes, tsunami, choque con un meteorito, etc. En el caso de las pandemias estas pueden ser productos de la propagación de un nuevo virus, de la mala manipulación humana de los virus y de experimentos no seguros.

Riesgos existenciales

  • Guerras nucleares: La carrera armamentista con armas cada vez más destructivas y autónomas. El peligro de una guerra mundial
  • Control del estado: Un estado que lo controla y lo sabe todo
  • Pandemias: La propagación de un nuevo virus, la mala manipulación humana de los virus y escape de un virus del laboratorio
  • La venta ilegal de armas cada vez con más poder destructivo y el incremento del terrorismo
  • Inteligencia artificial mal programada
  • Mal uso de la nanotecnología.
  • Mala utilización de la biotecnología.
  • Tecnologías autónomas que se escapan de las manos (maquinas que se auto construyen a sí mismas)

El problema radica, en ¿cómo van a incorporarse las tecnologías al progreso humano? ¿Sabemos hacia dónde vamos? Podemos creer ciegamente en un futuro luminoso, si ni siquiera tenemos el control de nuestras vidas. Hoy sabemos que nuestra actitud hacia el planeta era errónea, que vivimos en un planeta finito que se deteriora rápidamente por la acción humana, que vivimos en red y que las crisis se propagan cada vez con más rapidez y que el mundo cada vez se hace más amenazado e inseguro, y lo peor que la amenaza proviene del propio ser humano. Amenazas tan reales que ya se están sintiendo sus efectos en todas partes del mundo y si no se toman medidas sus efectos sobre el planeta, las especies y la propia raza humana podrían ser irreversibles y destruir todo lo vivo.

Los peligros de la extinción humana pueden provenir por fuerzas externas, por accidentes humanos o por autoextinción

1.- Extinción por fuerzas externas. Ej., choque con un meteorito, explosiones solares. Son los acontecimientos no creados por el ser humano.

2.- Extinción por accidentes humanos o por la acción indirecta de los humanos. Ej., mal uso de las tecnologías, guerra nuclear, contaminación del planeta, pandemias

3.-Autoextinción. Destrucción consciente de la especie humana, producto de la naturaleza destructiva del ser humano o con fines de crear una especie “superior”. La autoextinción es casi imposible de detener si no se cambia la mentalidad del ser humano.

¿Cuáles son las mayores amenazas?

Según el Centro para el Estudio de Riesgo existencial de la Universidad de Cambridge las “cuatro grandes amenazas” a la especie humana son: la inteligencia artificial, el cambio climático, la guerra nuclear y la biotecnología.

La inteligencia artificial

Dentro del mal uso de la tecnologías tenemos, una inteligencia artificial (IA) que  por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control y es que la relación entre humanos y tecnologías, cada vez, se hace más compleja, ya que las tecnologías van dejando de ser un medio para convertirse un fin en sí mismas. Según nos vayamos acercando a la construcción de una superestructura social donde humanos y tecnologías comparten las decisiones.

La manera en la que la inteligencia artificial (IA) interactuará con el mundo exterior es otro de los temores. Esa “inteligencia” informática puede ser una herramienta poderosa para la industria, medicina, agricultura o el manejo de la economía. Pero también es completamente indiferente a cualquier perjuicio fortuito. Se puede producir una IA que por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que, aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control. Y en este contexto no se puede descartar que la criatura se virara contra su creador. Para evitar los posibles riesgos se trabaja en la construcción de una IA avanzada (superinteligencia) alineada con los intereses humanos. La pregunta es: ¿Cuáles son los intereses humanos? Programas actuales para el desarrollo de la IA: Satanford, 100 años para la IA, MIRI, Opend IA (Musk), Google, IBM, Microsoft, etc., todos, de alguna forma, buscan construir cuanto antes una IA que responda a sus intereses, buenos o malos, pero intereses al fin.

Daniel Dewey, quien se enfoca en superinteligencia artificial, habla de una “explosión de inteligencia” en la que el poder acelerado de las computadoras se vuelve menos predecible y controlable. “La inteligencia artificial es una de las tecnologías que pone más y más poder en paquetes más y más pequeños”, dice, quien antes trabajó en Google. “Así como con la biotecnología y la nanotecnología, se pueden hacer cosas que resultan en reacciones en cadena, y con muy pocos recursos se pueden emprender proyectos que pueden afectar a todo el mundo”.  “Ésta no es una ficción distópica: la brecha entre la velocidad del avance tecnológico y nuestro conocimiento de sus implicaciones es real”, recalca Bostrom. Ya Van R. Potter, el bioeticista norteamericano, hacía referencia a la necesidad de alcanzar los conocimientos necesarios para poder manejarnos con las tecnologías y de la necesidad de crear un puente entre las humanidades y las ciencias.

Los robots, representan otra seria amenaza; han ido adquiriendo diversas formas de semi-autonomía, además de ser capaz de encontrar fuentes de energía por su cuenta y poder elegir de forma independiente los objetivos a atacar con armas. Algunos expertos y académicos han cuestionado el uso de robots de combate militar, sobre todo cuando estos robots se les da un cierto grado de funciones autónomas.

El cambio climático

Mientras las anteriores pueden suceder, este ya está sucediendo. Los anteriores son una acumulación de conocimientos y desarrollo de aplicaciones peligrosas que pueden desencadenar en la destrucción del planeta. Aquí estamos hablando de los efectos que se están produciendo producto del uso negligente de las tecnologías.

  • Contaminación.
  • Degradación de los ecosistemas.
  • Agotamiento de los recursos.
  • Crecimiento incontrolado de la población mundial.
  • Desequilibrios insostenibles.
  • Conflictos destructivos.
  • Pérdida de diversidad biológica y cultural.
  • Acelerado cambio climático.

El calentamiento global, se refiere al calentamiento causado por la tecnología humana desde el siglo XIX y se refleja las variaciones anormales en el clima tales como: el aumento de los mares, derretimiento de glaciares, sequías, etc. Se ha sugerido que el calentamiento global fuera de control puede convertir a la Tierra en un planeta caliente como Venus. En situaciones menos extremas podría provocar que el fin de la civilización tal como la conocemos.

Con respecto a la aceleración, según datos de las Naciones Unidas, tenemos:

  • Un crecimiento muy superior al que se había producido desde el comienzo de la civilización hasta 1950.
  • Los 20 países más ricos del mundo han consumido en el último siglo más materia prima y más recursos energéticos no renovables, que toda la humanidad a lo largo de su historia y prehistoria.
  • Desde mediados del siglo XX han nacido más seres humanos que en toda la historia de la humanidad.

Por lo que es casi seguro que cuando se alcance la primera mitad del siglo XXI se haya consumido más recursos del planeta que en toda la historia anterior (incluido la segunda mitad del siglo XX, que a su vez había consumido más recursos que en toda la historia). De mantenerse esta aceleración, que parece no tener límites, debida al ansia de consumismo y al egoísmo humano. Teniendo en cuento que los recursos del planeta son limitados; el agotamiento de los recursos es solo cuestión de tiempo.

Por lo que, según estos datos, sino se hace nada, es muy posible que la aceleración de la degradación del planeta le gane la competencia a la aceleración de las tecnologías y su sueño de una poshumanidad.

La guerra nuclear

Carrera armamentista vs Desarme global

Los escenarios que se han explorado con mayor frecuencia son la guerra nuclear y los dispositivos Doomsday. Hay dificultad para predecir si esto llevará al exterminio de la humanidad, sin embargo, un invierno nuclear causaría una conmoción considerable en las civilizaciones avanzadas. ¿Es posible que las grandes potencias en su soberbia y afán de poder nos arrastren a la tercera guerra mundial?

La guerra como confrontación directa podrá no surgir, pero la carrera armamentista y los enfrentamientos, ya son un hecho y nadie duda que esto se puede ir de las manos y desencadenar en una confrontación mundial. La creación actual de bloques militares, tal como sucedió en las guerras mundiales anteriores, de por sí, son un mal síntoma. Todo indica que ya están todos los ingredientes para la tercera guerra mundial, solo falta el detonante.

La pregunta es: ¿Estamos de acuerdo con que las grandes potencias sigan competiendo en una carrera armamentista que hunde al mundo en la pobreza y que amenaza con convertirse en la tercera guerra mundial que arrastraría a la humanidad (a todos por igual) a su propia destrucción? ¿Qué papel puede jugar la sociedad civil en aras de producir cambios sociales que controlen estas acciones?

Si en la anterior nos referíamos a una extinción por accidentes humanos, en las guerras nucleares estamos hablando de una de las formas de auto extinción donde la lucha por el poder llega a límites extremos y dada la inconformidad de la especie humana con su propia condición esta de forma voluntaria puede proponerse la extinción de los seres humanos con el fin de sustituirla por otra más avanzada. Se trata de sustituir el proceso evolutivo biológico por un proceso artificial que lleve a la creación de un súper humano que por medio de la tecnología se convierta en la cima de la evolución. En nuestros tiempos debido al desarrollo tecnológico, las amenazas aún son mayores: una guerra nuclear, terrorismo biotecnológico, auto extinción voluntaria en aras de una nueva humanidad. La historia tiene varios ejemplos de culturas que han sido aniquiladas en aras de una nueva civilización.

La biotecnología

La biotecnología podría conducir a la creación de una pandemia, una guerra química podría ser llevada al extremo, la nanotecnología podría conducir a la plaga gris en la que robots auto-replicantes, fuera de control, consumen toda la materia viva en la tierra, mientras se reproducen de forma acelerada. En ambos casos, ya sea deliberadamente o por accidente.

La biología sintética, en la que la biología se encuentra con la ingeniería, promete importantes beneficios médicos. A Bostrom le inquietan las secuelas inesperadas de la manipulación de las fronteras de la biología humana. La creación de nuevos organismos, por ejemplo, puede tener efectos secundarios ecológicos desconocidos.

Seán O’Heigeartaigh, un experto en evolución molecular, desconfía de las buenas intenciones mal informadas, pues en los experimentos se hacen modificaciones genéticas, desmantelando y reconstruyendo las estructuras genéticas. “Lo más probable es que no se propongan hacer algo dañino”, apunta, pero subraya que siempre existe el peligro de que se dispare una secuencia de eventos no anticipada o de que algo se torne nocivo cuando se transfiera a otro ambiente. “Estamos desarrollando cosas que pueden resultar profundamente mal”, declara O’Heigeartaigh. Estos no son conceptos abstractos, asegura. “Con cualquier nueva poderosa tecnología –opina O’Heigeartaigh–, debemos pensar detenidamente en qué sabemos, pero quizás es más importante en este momento estar conscientes de lo que no estamos seguros de saber”.

La nanotecnología, trabaja a nivel molecular o atómico, también podría tornarse en algo altamente destructivo si se usa para la guerra, apunta Bostrom. Por ello, escribió que los gobiernos futuros enfrentarán el gran reto de controlar y restringir su mal uso.

Ideología transhumanista

Con respecto al futuro de la humanidad, que podemos esperar: ¿Se aceptará la ideología transhumanista? ¿Estarán las tecnologías de mejoramiento al alcance de todos? ¿Existirá una raza de superhumanos (si la guerra o la contaminación no acaba antes con el planeta) que someterá a los humanos? Son muchos los que piensan que es necesario tomar el control de la evolución humana y avanzar hacia una transhumanidad y ven, como lo mejor, la sustitución de una especie humana obsoleta por otra especie “superior” con poderes ilimitados y que por medio de las tecnologías emergentes (nano, bio, info y cogno) se pueda alcanzar la poshumanidad.

Actualmente ya algunos están pagando por que se les congele (criogenizar) sus cuerpos al morir; no todos, aunque lo deseen, pueden pagarlo; otros congelan sus cabezas, para cuando la tecnología haya madurado, los revivan y puedan disfrutar de una vida poshumana. De momento es solo un negocio donde ya algunas compañías están recibiendo sus ganancias. Esto según Bostrom podría crear una sobrepoblación, para la que no se estaría preparado, de hecho, ya estamos ante un crecimiento incontrolado de la población.

Y es que la relación entre humanos y tecnologías, cada vez, se hace más compleja, y es que las tecnologías van dejando de ser un medio para convertirse un fin en sí mismas. Según nos vayamos acercando a la construcción de una superestructura social donde humanos y tecnologías comparten las decisiones. El problema radica, en ¿cómo van a incorporarse las tecnologías al progreso humano? ¿Sabemos hacia dónde vamos? Podemos creer ciegamente en un futuro luminoso, si ni siquiera tenemos el control de nuestras vidas. Hoy sabemos que nuestra actitud hacia el planeta era errónea, que vivimos en un planeta finito que se deteriora rápidamente por la acción humana, que vivimos en red y que las crisis se propagan cada vez con más rapidez y que el mundo cada vez se hace más amenazado e inseguro, y lo peor que la amenaza proviene del propio ser humano.

Los problemas actuales

Dentro de las amenazas que enfrenta la humanidad están las del presente, las que ya estamos sintiendo sus efectos y las futuras, las que producto de nuestro sistema social y económico, estructurado sobre la base del poder, podrían conducirnos a una mala utilización de las tecnologías, ya sea por errores o con fines destructivos. A las amenazas futuras. ¿Se agudizarán los problemas del presente?

En la actualidad se ignoran los verdaderos problemas: la sinergia que se está produciendo entre humanos y tecnologías y la relación que está surgiendo entre el progreso humano y el progreso tecnológico. Y, sobre todo, la falta de una cosmovisión que nos lleve a un progreso humano verdaderamente digno, donde la humanidad, sin diferencias, pueda desarrollar todo su potencial

Problemas actuales

  • Desempleo: Aumento del desempleo: ¿Se irá aumentando el desempleo según surja la IA? ¿Qué harán los luditas? ¿No surgirán enfrentamientos sociales?
  • Perdida de intimidad: ¿Quién controlará la información y los procesos en su beneficio? ¿Qué harán con ella?
  • Control de internet: ¿Surgirán super-monopolios o estados con el control absoluto de sus ciudadanos? ¿De quién será propiedad la super IA?
  • Aumento de los derechos de la sociedad civil: Le darán las tecnologías emergentes mayor participación y surgirá una sociedad civil fuerte que pueda librarse del control del estado y de las transnacionales.
  • Falta de compromiso de los gobiernos con el sistema de salud
  • IA abierta: Como hacer accesible los códigos de la IA. Un ejemplo de código abierto es el proyecto Open AI, creado por Elon Musk.
  • Sociedad basada en la colaboración: Dado los dos puntos anteriores que nos llevan a una sociedad más abierta y participativa como se podría ir transformando en una sociedad colaborativa e ir dejando atrás las competencias y las desigualdades.

Los problemas del presente son bien conocidos, y no creo que sean una sorpresa para nadie. Solo que al igual que con la IA queremos encontrarles solución a problemas más abstractos y dejar de lado los problemas más comunes.

Hoy se habla de una tecnoética, de una bioética global, de una meta-tecnología, pero todo apunta al mismo problema la necesidad de no ir a ciegas al futuro. No se puede caer en el optimismo de una singularidad tecnológica y vivir deslumbrado por un futuro donde las tecnologías superan a la inteligencia humana sin ver los grandes problemas del presente y el peligro que encierra una tecnología cada vez más potente y destructiva, a merced de un sistema consumista, cuya negligencia (para ser benignos) incita a la ganancia a toda costa sin importar los riesgos ni la destrucción a que esto podría conducirnos.

 

El futuro no nos necesita: Riesgos existenciales (1)

Nick Bostrom, filosofo y padre del transhumanismo

El fin de la especie humana

 “Las especies biológicas casi nunca sobreviven a encuentros con competidores superiores…  Parte de la respuesta yace en nuestra actitud hacia lo nuevo –en nuestra disposición a familiarizarnos rápido y a aceptar sin cuestionar. Acostumbrados a vivir con adelantos científicos que se dan casi como una rutina, todavía tenemos que hacernos la idea de que las tecnologías más seductoras del siglo XXI –robótica, ingeniería genética, y nanotecnología– plantean una amenaza distinta que la de las tecnologías que han venido antes” (Bill Joy)

 

Hoy estamos ante el peligro de la reconstrucción del mundo natural por otro artificial. Donde existe una lucha por ver quién es  más rápido entre la degradación del planeta y la aceleración tecnología. La aceleración a toda  costa, como una medida desesperada para alcanzar la posthumanidad (vida eterna), nos va a conducir inevitablemente a una mayor degradación del planeta y con ello, al fin de la especie humana.

Las amenazas son los efectos que estamos sufriendo de las acciones humanas dado nuestro contexto actual de dominio que ha provocado el crecimiento acelerado de dos parámetros: la degradación del planeta y el desarrollo de la tecnología con fines hegemónicos (Los riesgos del futuro)

Dentro de las amenazas que enfrenta la humanidad esta las del presente, las que ya estamos sintiendo sus efectos y las futuras, las que producto de nuestro sistema social y económico, estructurado sobre la base del poder, podrían conducirnos a una mala utilización de las tecnologías, ya sea por errores o con fines destructivos. A las amenazas futuras, el filósofo y tecnofuturista norteamericano Nick Bostrom, las llama riesgos existenciales.

Vamos a ver los algunos de los riesgos existenciales que menciona Nick Bostron (aquellos que tienen que ver con la acción humana,

  1. Mal uso de las tecnologías.
    2. Guerras nucleares.
    3. Pandemias.
    4. Aristocracia poshumana.
    5. Mala programación de una superinteligencia.
    6. Superintenligencia autónoma que asume los valores de poder.
    7. Criogenización y superpoblación.
    8. Control del estado, de instituciones, ONG, movimientos religiosos, etc. Que no permitan ciertas aplicaciones para el mejoramiento humano (transhumanidad).
    9. Dificultades tecnológicas. Que la transhumanidad no se pueda llevar a la práctica
    10. Agotamiento de los recursos naturales antes de que puedan ser creados artificialmente.

Uno de los riesgos que más se menciona es el del surgimiento de una inteligencia artificial (IA) que  por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control. Y en este contexto no se puede descartar que la criatura se virara contra su creador.

Los riesgos de una IA superior a los humanos.

“Una de dos cosas puede ocurrir. Se le podría permitir a las máquinas tomar todas las decisiones por sí mismas sin supervisión humana, o bien se mantendría el control humano sobre las máquinas” (Bill Joy)

La era de las tecnologías

 Estamos en la era de la tecnología y son muchos los que los que abrazan posiciones tecnofuturistas y creen que la solución a todos los problemas humanos están en la Ciencia y la Tecnología y afirman que la solución, esta exclusivamente, en el desarrollo acelerado de la tecnología. Lo que quiere decir que debemos concentrar todos nuestros esfuerzos en desarrollar instrumentos, aparatos y máquinas cada vez más potente. La idea consiste en acelerar la tecnología para alcanzar una superinteligencia y luego fundirse con ella.

Ideología de los tecnofurusitas

  1. Se sustenta en una ideología que sustituye a la fe religiosa al prometer, curar a las enfermedades, eliminar a la vejez, alcanzar la vida eterna… Alcanzar el paraíso en la tierra. (Manuscrito transhumanista).
  2. Convencimiento de que el fin de la humanidad es inevitable y hay que intervenir y crear una nueva evolución artificial basada en la tecnológica. (La singularidad tecnológica).
  3. Convencimiento de que la tecnología por si sola es capaz de resolver todos los problemas actuales de contaminación, pobreza, desigualdades, guerras. (Informes sobre las tecnologías convergentes).

Para comprender el impacto de las tecnologías hay que estar claro en las posiciones que se asumen desde el presente, y las propuestas de cada una de ellas. Y aunque las tecnoutopías, los presupuestos tecnológicos transhumastas, parecen irrealizables en muchos casos, es una ley aceptada por todos que las tecnologías están en constante crecimiento y que no se vislumbra un límite para su desarrollo, y que cada vez somos más dependientes de las mismas. Ell problema está; en si las tecnologías entrarán en competencia con los seres humanos o si colaborarán con ellos. Y si aceptamos el surgimiento de algunas de las formas de superinteligencias antes mencionadas

Tendencias de la tecnología (degradación vs aceleración)

1) Ignorar la tecnología: Subestimar el impacto de la tecnología. Concentrarse solamente en la degradación del planeta sin tener en cuenta la aceleración tecnológica. Subestimar el desarrollo tecnológico seguir pensando que es sólo una herramienta y creer que la tecnología siempre estará bajo nuestro control, sin tener en cuenta los intereses mercantiles y hegemónicos que se mueven detrás de la tecnología así como ignorar la ideología transhumanista y su poderosa visión de futuro, el no tener en cuenta la campaña de promoción y posicionamiento en la mente humana, que se está llevando a cabo sobre la singularidad tecnológica y sobre todo ignorar el impacto social, económico, político y militar que tendrán las tecnologías convergentes (NBIC) sobre el futuro de la humanidad. Tal negligencia y falta de visión de futuro, llevara a una degradación cada vez mayor del planeta y a la extinción indirecta de la humanidad

2) Acelerar la tecnología: Aceptar a la tecnología como la salvadora del planeta y apostar todo a la aceleración tecnológica (singularidad) Lo cual nos llevara al transhumanismo, Pero dentro del contexto actual de poder, lo único que hará es que unos sean mas poderosos que otros, aumentando la desigualdad, ahora entre transhumanos y humanos. Dado su carácter ideológico los pobres también serán convertidos a obsoletas versiones de transhumanos. Priorizar la aceleración tecnológica por encima de la degradación del planeta lo cual conducirá a que la evolución natural sea sustituida por una evolución artificial que terminará en la autoextinción de la humanidad.

3) Cooperar con la tecnología: Buscar la integración armónica (no invasiva) de la tecnología en el contexto humano, basado en la cooperación (en lugar de la fusión) entre humanos y tecnologías. Se busca poner la aceleración tecnológica en función del desarrollo intelectual y espiritual de los humanos. Que vaya a las causas de la degradación y potencie la integración armónica de la tecnología a la naturaleza, la sociedad y el mejoramiento humano. Buscar alternativas que permitan lograr una sostenibilidad tecnológica (en lugar de una singularidad) basada en principios éticos universales que permitan formar generaciones cada vez mejores basadas en la manifestación plena del SER.

Yo defiendo la idea de una superinteligencia colectiva que se irá desarrollando producto de la cooperación entre humanos y máquinas y la idea que tenemos que aprender, desde el presente,  a manejarnos con las tecnologías del futuro, donde los transhumanistas ya nos llevan la delantera y parto de la idea de una actitud bioconservadora de corte progresista. Porque en realidad, el futuro mejor que proponen los transhumanstas, lo que hará será: aumentar las diferencias sociales, el deterioro del planeta, la competencia tecnológica y la falta de fe en sí mismo; lo que pondrá en peligro la supervivencia de la especie humana tal como la conocemos hoy.

El director del instituto, el filósofo sueco Nick Bostrom, en el documento Riesgo existencial como prioridad global, argumenta que los dirigentes internacionales tienen que prestarle mucha atención a una serie de amenazas y advierte: “lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad”. A lo que insiste “Son amenazas sobre las que no tenemos historial de supervivencia”. (conincide con Bill Joy)

El transhumanismo.

“Me parece a mí mucho más probable que una existencia robótica no fuera como una humana, de ninguna manera en que la entendemos, que los robots no serían de ninguna manera nuestros hijos, que por este camino nuestra humanidad seguramente se perdería” (Bill Joy).

 Presupuestos transhumanistas (transhumanismo democratico)

“Un segundo sueño de la robótica es que gradualmente nos reemplacemos a nosotros mismos con nuestra tecnología robótica, consiguiendo una casi inmortalidad mediante la descarga de nuestras conciencias. ¿Pero si nos descargamos en nuestra tecnología, qué posibilidades hay de que después del proceso sigamos siendo nosotros, o incluso humanos?”(Bill Joy)

El transhumanismo, Nick Bostrom (uno de sus artífices) lo define como “un movimiento cultural, intelectual y científico, que afirma el deber moral de mejorar la capacidad física y cognitiva de la especie humana y de aplicar las nuevas tecnologías al hombre, de manera que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento e incluso, el ser mortales”. El Transhumanismo se convierte así en un movimiento, una ideología, que tiene como credo filosófico “la superación de las limitaciones humanas a través de la razón, la ciencia y la tecnología” (Transhumanismo y fin de la humanidad)

Presupuestos tecnológicos.

Los presupuestos tecnológicos por medio de los cuales los transhumanistas aspiran a lograr sus propósitos, para ello cogen como referencia al proyecto norteamericano conocido como NBIC (convergencia de la Nanotecnología, la Biotecnología, la Infotecnología y la Cognotecnología) la cual esperan que produzca un impacto social sin precedentes en la historia de la humanidad. Se analizan por separado a tres de estas tecnologías.

Dentro de los presupuestos tecnológicos, la inteligencia artificial es la que más incidencia tiene y en la que más esperanzas se han cifrado, al dotar a los investigadores de una de las metáforas más poderosas e influyente para la comprensión del ser humano, al reducirlo a un ser material que puede considerado como un mecanismo (biomáquina) y que los estados mentales son complejos algoritmos que pueden ser reproducidos en una computadora. Siendo esta una de las tesis favorita de los transhumanistas.

Otro presupuesto tecnológico, se basa en el impacto de la  biotecnología. Se considera a  la eugenesia negativa: eliminación de los niños defectuosos y la eugenesia positiva y el sueño de construir el mejor hijo posible, así como la esperanza de alargar la vida, de eliminar las enfermedades, detener el envejecimiento y de crear una evolución artificial pro medio de la clonación.

En estas tecnologías cifran los transhumanistas sus esperanzas para mejorar la condición humana y son el tema de debate entre transhumanistas y bioconservadores.

¿Debemos aplicar todo el avance tecnológico? ¿Qué posición asumir?

Hoy las tecnologías se están convirtiendo en juguetes demasiado peligrosos en manos de los intereses humanos, dada la negligencia, el egoísmo y la ambición humana. ¿Qué sentido tiene construir una IA que nos supere? ¿Qué debemos hacer? El futuro de la humanidad depende de cómo enfrentemos estas preguntas. Y es que estamos ante la decadencia del modelo mundial actual, producto de nuestra actitud  egoísta y hegemónica (mente intelectual) que nos llevará al fin de la especie humana ya sea por la destrucción del planeta o por la confrontación, debemos pasar  un nuevo modelo basado en la sabiduría y la colaboración (mentalidad espiritual) como forma de lograr un verdadero progreso humano.

Seán O’Heigeartaigh, un genetista del instituto y experto en evolución molecular, desconfía de las buenas intenciones mal informadas, pues en los experimentos se hacen modificaciones genéticas, desmantelando y reconstruyendo las estructuras genéticas. Siempre existe el peligro de que se dispare una secuencia de eventos no anticipada o de que algo se torne nocivo cuando se transfiera a otro ambiente. “Estamos desarrollando cosas que pueden resultar profundamente mal”, declara O’Heigeartaigh. Estos no son conceptos abstractos, asegura. “Con cualquier nueva poderosa tecnología –opina O’Heigeartaigh–, debemos pensar detenidamente en qué sabemos, pero quizás es más importante en este momento estar conscientes de lo que no estamos seguros de saber”.

“Ésta no es una ficción distópica: la brecha entre la velocidad del avance tecnológico y nuestro conocimiento de sus implicaciones es real”, recalca Bostrom, quien no parece estar muy seguro de la tecno-utopía de una singularidad tecnológica, donde basta con acelerar a las tecnologías a toda costa y dice: “el avance en la tecnología ha rebasado nuestra capacidad de controlar las posibles consecuencias. Y agrega: “Estamos al nivel de los niños en términos de responsabilidad moral, pero con la capacidad tecnológica de adultos”. Ya Van R. Potter, el bioeticista norteamericano, hacía referencia a la necesidad de alcanzar los conocimientos necesarios para poder manejarnos con las tecnologías y de la necesidad de crear un puente entre las humanidades y las ciencias.

Daniel Dewey, quien se enfoca en superinteligencia artificial, habla de una “explosión de inteligencia” en la que el poder acelerado de las computadoras se vuelve menos predecible y controlable. “La inteligencia artificial es una de las tecnologías que pone más y más poder en paquetes más y más pequeños”, dice, quien antes trabajó en Google. “Así como con la biotecnología y la nanotecnología, se pueden hacer cosas que resultan en reacciones en cadena, y con muy pocos recursos se pueden emprender proyectos que pueden afectar a todo el mundo”.

Aceptando que surgirá una IA que llegará a superar a los humanos, estaremos ante el mayor impacto tecnológico que ha tenido la humanidad, tal vez, en toda su historia y no lo digo yo, Stephen Hawking, una de las mentes más privilegiadas, junto a otros expertos del tema, han dicho: “El éxito en la creación de IA sería el evento más grande en la historia humana. Por desgracia, también podría ser la última, a menos que aprendamos cómo evitar los riesgos”.

 

 

¿Hacia dónde vamos? (1)

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Seguimos esperando que las soluciones nos lleguen de fuerzas externas, de Dios, del mercado, del estado y ahora de las tecnologías. Las antiguas preguntas de ¿Quiénes somos? Y ¿A dónde vamos? Han perdido su significado y son sustituidas por ¿En qué queremos convertirnos? ¿En cuánto podremos aumentar nuestras potencialidades? Y es que la pregunta a donde voy ya parece resuelta: ¡Vamos a la poshumanidad! Y es que gracias a las tecnologías nos convertiremos en superhumanos, y ¿Por qué no? En dioses. Atrás queda el dolor, los desasosiegos, la tristeza humana pero, también, el amor a la humanidad, a nuestra propia humanidad y la esperanza de ser cada día mejores seres humanos.

En el futuro nuestra realización dependerá de tener cada vez más dispositivos cibernéticos que sustituirán nuestras propias facultades. ¿Qué estaremos perdiendo por cada dispositivo que se implante en nuestro cuerpo? ¿Esteremos echando por tierra nuestra evolución humana conformada durante siglos? ¿Al final no estaremos ante un aborto prematuro de la especie humana. Porque en realidad, nos rendiremos ante el poder de las tecnologías y nos abandonaremos a una evolución artificial.

Siempre he pensado que vamos a ciegas al futuro arrastrados por una economía de mercado que está arrasando con el planeta y con todas las formas de vida. Pero luego de mucho pensar sobre el tema, he cambiado de opinión, y es que el futuro ya está decidido, vamos a un futuro poshumano debido a que la ideología imperante: el neoliberalismo está siendo sustituido por el tecnoliberalismo donde la tecnología va sustituyendo los recursos naturales por recursos artificiales y ya no importa que el planeta se agote si por medio de las tecnologías podemos reconstruirlo.

Hoy una nueva mentalidad se está imponiendo: la mentalidad tecnologista que viene a sustituir a la religión y que nos da una visión optimista del futuro, ya que gracias a las tecnologías se resolverán todos los problemas que hemos estado arrastrando durante siglos. Por otra parte, a esta mentalidad tecnologista, se opone una mentalidad ecologista que propone la conservación del planeta y de la vida.

Mientras la mentalidad tecnologista es de corte optimista, la mentalidad ecologista es, más bien  pesimista y tiene como fundamento salvaguardar la vida y el planeta, por lo que busca la sostenibilidad del planeta y alerta sobre el deterioro del planeta y las consecuencias que tendrá para la humanidad de seguir por el camino que vamos.

Solo para que tengan una idea vamos una breve comparación entere la mentalidad tecnologista (optimista) y la mentalidad ecologista (pesimista)

 Tecnologista – Ecologista

  • No tendremos que trabajar. Las tecnologías lo harán todo – Nos quedaremos sin trabajo. Las tecnologías nos sustituirán
  • Por medio de las tecnologías construiremos un planeta nuevo (totalmente artificial) en el que viviremos para siempre  –  Destruiremos al planeta y con el a la humanidad –
  • Ampliaremos nuestras facultades mas allá de nuestras limitaciones biológicas (seremos inmortales) – Perderemos nuestra condición humana y nos convertiremos en objetos de la tecnología

El problema radica en que para los ecologista la causa principal es la destrucción del planeta para los tecnologistas el deterioro del planeta no es un problema ya que este puede ser reconstruido por medio de las tecnologías. En realidad la verdadera causa que desencadena todo lo demás, es el tipo de mentalidad y es la que define el orden y la importancia de las acciones humanas. Es esa mentalidad (actualmente la mentalidad neoliberal) la que nos lleva al estilo de vida consumista y a ver al planeta como una fuente de recursos que debe ser dominado y explotado. Esta forma de vida nos está llevando a un punto crítico donde debemos decidir qué soluciones debemos temor con respecto al planeta, a la sociedad y nosotros mismos.

De seguir como hasta ahora (capitalismo depredador) no pararemos hasta la destrucción del planeta. A no ser que se tomen alguna acciones

Acciones posibles

  • Seguir La aceleración de las tecnologías (singularidad tecnológica) como solución a los problemas (sustitución de lo natural por lo artificial)
  • Transformaciones socioeconómicas que lleven a la protección de la vida y al control de las tecnologías

 Estas acciones no son de todo y nada entre una y otra existe diferentes matices. De las que hablaremos el próximo articulo. Aquí les va un delante de las posiciones que se irán conformando

Tecnologismo como solución

  • Tecnologismo puro (tecnoutopía)
  • Tecnologismo económico (solución tecnologista por excelencia)
  • Tecnologismo democrático (solución de integración entre ecologismo y tecnologismo dentro del esquema neoliberal)

Transformacion de la sociedad como solucion

  • Ecologismo puro (retorno a la naturaleza)
  • Ecologimos social (desarrollo sostenible)
  • Ecologismo transdisciplinar (solución de integración entre ecologismo y tecnologismo pero transformando el esquema neoliberal)

 

Libro recomendado: El gran desafío de la humanidad den la era de las tecnologías

Imagen: caraotadigital.net