¿Está cerca el fin de la especie humana?


La singularidad tecnológica o el fin de la especie humana
Antes de llegar a una singularidad tecnológica hay que ver si antes no se extingue la humanidad. La pregunta es: ¿Quién está más cerca la singularidad tecnológica o el fin de la especie humana? No sé ustedes, pero tengo la ligera impresión, que nos estamos acercando al fin de la especie humana.
Los riesgos existenciales
Hoy se ha puesto de moda el término: riesgos existenciales los cuales se refieren al surgimiento de una situación amenazante de carácter terminal y alcance global que pone en peligro la existencia humana y su característica más peligrosa es que la humanidad no cuenta con mecanismos efectivos para su control. Según el filósofo sueco Nick Bostrom, lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad.

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El futuro no nos necesita: Riesgos existenciales (1)

Nick Bostrom, filosofo y padre del transhumanismo

El fin de la especie humana
 “Las especies biológicas casi nunca sobreviven a encuentros con competidores superiores…  Parte de la respuesta yace en nuestra actitud hacia lo nuevo –en nuestra disposición a familiarizarnos rápido y a aceptar sin cuestionar. Acostumbrados a vivir con adelantos científicos que se dan casi como una rutina, todavía tenemos que hacernos la idea de que las tecnologías más seductoras del siglo XXI –robótica, ingeniería genética, y nanotecnología– plantean una amenaza distinta que la de las tecnologías que han venido antes” (Bill Joy)

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¿Hacia dónde vamos? (1)

2-640x350Seguimos esperando que las soluciones nos lleguen de fuerzas externas, de Dios, del mercado, del estado y ahora de las tecnologías. Las antiguas preguntas de ¿Quiénes somos? Y ¿A dónde vamos? Han perdido su significado y son sustituidas por ¿En qué queremos convertirnos? ¿En cuánto podremos aumentar nuestras potencialidades? Y es que la pregunta a donde voy ya parece resuelta: ¡Vamos a la poshumanidad! Y es que gracias a las tecnologías nos convertiremos en superhumanos, y ¿Por qué no? En dioses. Atrás queda el dolor, los desasosiegos, la tristeza humana pero, también, el amor a la humanidad, a nuestra propia humanidad y la esperanza de ser cada día mejores seres humanos.

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