Riesgos del futuro

El tema de los riesgos existenciales desarrollado por el filósofo y transhumanista Nick Bostrom, es el punto de partida para señalar los peligros de la inteligencia artificial, me llama la atención que cada vez se separan más los ideólogos del transhumanismo de los defensores de una singularidad tecnológica y es que mientras a los primeros les preocupa más las tecnologías para el mejoramiento de las facultades humanas a los segundos le fascina la idea de una super inteligencia artificial (Super IA) y la explosión de inteligencia que se producirá. Y precisamente es de la posibilidad de que surja una superinteligencia y el impacto que tendrá sobre la humanidad (Nick Bostrom: la amenaza de una superinteligencia artificial).

No hace mucho el sitio Edge lanzó la siguiente pregunta a un grupo de científicos, filósofos y escritores: ¿Qué piensas sobre máquinas que piensan? Y me gustaría ir comentando algunas de las publicaciones. Empezamos por Max Tegmark, físico e investigador en el MIT, escritor del libro “Vida 3.0”. El cual plantea tres interrogantes:

– ¿Qué le pasará a los humanos si las máquinas gradualmente lo van reemplazando en el mercado de trabajo?
– Si las máquinas llegaran a competir con los seres humanos en todas las actividades intelectuales
– ¿Qué pasará luego de que una explosión de inteligencia de las máquinas deje muy atrás a la inteligencia humana y en ese caso, cuál será el papel de los seres humanos?

El primer caso, es un problema que se remonta al ludismo y su rechazo a las tecnologías, y es que cualquier tecnología va a sustituir a los humanos, primero la mano de obra, después las tareas intelectuales y por último las investigaciones, la buena noticia es que, a su vez crean nuevos puestos de trabajo, por ejemplo, las tecnologías de la información son un ejemplo: programadores de aplicaciones informáticas, operadores de máquinas, instaladores de sistemas, la lista en bastante larga. El problema es adaptarse al cambio.

Para el segundo caso no basta con adaptarse una vez que se produzca el cambio, ya hay que estar preparado para el cambio, y mejor aun, ser actores sociales del cambio. Pienso que la estructura social actual, basada en la competencia no favorece una relación humano-tecnología colaborativa y más bien nos conducirá a un enfrentamiento, si desde hoy no se va creando una estructura social basada en la colaboración entre humanos que permita que las IAs se integren de forma natural a ese contexto colaborativo.

Otro paso importante es la definición del espacio vital de cada cual, en especial en que línea las máquinas serán mejores que los humanos y en cuales los humanos serán mejores, y cómo será la complementación entre ambos.

El dilema de la superinteligencia consiste en si se debe desarrollar una inteligencia superior a los humanos o no. Y si decide desarrollarla, estaremos ante otro dilema: se debe controlar o no. Las posiciones son encontradas; los que están a favor de prohibir las ven como un peligro, sería otra inteligencia que al final terminaría por desplazar a los humanos. Los que piensan que se debería construir, pero bajo ciertas normas o controles y los que creen que la super IA es lo mejor que nos puede pasar y lo ideal es que suceda cuanto antes.

Max Termark está consciente del problema que enfrentamos cuando dice: “Creo que nuestro futuro puede ser muy interesante si ganamos la carrera entre el poder creciente de la tecnología y la sabiduría con la que se gestiona esa tecnología (dilema planteado por el bioeticista norteamericano Van R. Potter). Para conseguirlo, tenemos que cambiar estrategias. Nuestra estrategia habitual consistía en aprender de nuestros errores. Inventamos el fuego, la fastidiamos unas cuantas veces y después inventamos el extintor; inventamos el coche, la volvimos a fastidiar varias veces e inventamos el cinturón de seguridad y el airbag. Pero con una tecnología tan potente como las armas atómicas o la inteligencia artificial sobrehumana no vamos a poder aprender de nuestros errores. Tenemos que ser proactivos”

Otro cuestionamiento consiste en si las tecnologías son un proceso inevitable de crecimiento (aceleración tecnológica) que no se puede detener, este es un problema atañe a toda la sociedad e implica riesgos sociales y económicos y puede desencadenar una lucha por construir una superinteligencia privada que permita el monopolio de la información.

A lo que Termark afirma: “En diez años, si no hacemos nada, vamos a ver más desigualdad económica. Y, por último, hay mucha polémica sobre el tiempo necesario para crear una inteligencia artificial general, pero más de la mitad de los investigadores en IA creen que sucederá en décadas. En 40 años nos arriesgamos a perder completamente el control del planeta a manos de un pequeño grupo de gente que desarrolle la IA. Ese es el escenario catastrófico. Para evitarlo necesitamos que la gente se una a la conversación”.

Ahora en bien, caso de desarrollarse una IA superior a los humanos esta debe estar bajo el control humano o debe ser autónoma (auto programarse a si misma).

En caso que sea autónoma deberá
– Integrarse al contexto social (sistema neoliberal)
– Tener su propio espacio vital
– Tener conciencia (máquinas espirituales)
– Programadas para que respondan a los intereses humanos (tener en cuenta todos los casos)

Con respecto a programar una IA que responda a los intereses humanos, (Riesgos y beneficios de una inteligencia artificial avanzada desde un enfoque sistémico-cibernético)  tendríamos que construir una super inteligencia a prueba de humanos, capaz de diferencias las bromas de lo que es en serio, de comprender las pasiones humanas, de tener sentido común, de tolerar las idioteces humanas y de diferenciar las buenas de las malas intenciones. No estaríamos cometiendo el mismo error de los años 8Os de aspirar a construir una IA capaz de resolver los problemas más complejos sin tener vivencias, y aunque la IA era capaz de resolver problemas matemáticos de alto nivel pero era incapaz de encontrar soluciones triviales que un niño podía resolver al momento. Entonces se llegó a la conclusión que la máquina era muy buena para los problemas que requerían de análisis lógico (ya esto se sabía, y se decía que todas las funciones mentales se podrían convertir en algoritmos) pero era ineficaz ante los problemas que requerían de sentido común, y esto si era nuevo. Y es un freno con el que se ha topado la IA desde entonces.

Volviendo a Max Termark quien en su libro Vida 3.0, divide el desarrollo de la vida en tres fases:

  • Vida 1.0 (fase biológica): su hardware y software son fruto de la evolución. Surgió hace unos 4.000 millones de años. Es producto de la relación entre humanos-heramientas-naturaleza, se logra cierta sinergia entre humanos y animales. El ser humano se integra al entorno natural.
  • Vida 2.0 (fase cultural): su hardware es fruto de la evolución: diseña buena parte de su software. Surgió hace unos cien milenios. Relación entre humanos-maquinas-humanos. Se logra cierta sinergia entre los humanos por medio de alguna forma de organización, principalmente, con fines económicos. El humano se integra al entorno social, cultural y económico
  • Vida 3.0 (fase tecnológica): diseña tanto su hardware como su software. Aparece en el siglo XX y, sobre todo, siglo XXI. Relación entre humanos-tecnologías-máquinas inteligentes. Se logra cierta sinergia entre humanos y máquinas por medio de la interacción (o fusión) entre ambos. El humano se integra a un entorno artificial

A lo largo de su libro Termark da su definición de lo que es la Vida y su evolución desde la vida 1.0 pasando por la 2.0 hasta la 3.0. Habla de los escenarios futuros en cada escenario plantea su plausibilidad, los inconvenientes y analiza por qué puede o no puede suceder así como del impacto de una explosión de inteligencia (Los riesgos existenciales de una singularidad tecnológica 1). Al igual que Bostrom se inclina por el aprendizaje profundo, la técnica de IA más utilizada, sobre todo por las grandes transnacionales que marcan las pautas en la tecnología de información con Google a la cabeza. Sin embargo, existen otras líneas de investigación, como la que lleva a cabo Roney Brooks, investigador del MIT, quien se dio a la tarea de construir pequeños robots capaces de ir aprendiendo de su entorno, en lugar de querer desarrollar un sistema que contenga todos los conocimientos humanos. Otras líneas de investigación están ligadas con las redes neuronales, con el aprendizaje automático, con las plataformas multiagentes y con los algoritmos genéticos, entre otras (Paradigmas y tendencias en la investigación de la IA).

Termark también se preocupa por el tema de si las inteligencias artificiales generales (yo prefiero avanzadas) tendrán conciencias, para Kurzweil la consciencia es algo implícito a la inteligencia (conciencia trivial) para otros como Bostrom carece de importancia si las máquinas tienen conciencia o no. Al respecto Termark asume una posición realista cuando dice: “La importancia de si las IA son conscientes es relevante de cara a los problemas éticos y filosóficos que deben resolverse de cara a la irrupción de la IA en nuestras vidas”.

Otra dificultad es, ¿Cómo podrá la IA integrarse al contexto social actual? Se habla de una versión inicial de IA donde se tenga en cuenta cómo será su evolución posterior. Ahora que pasará cuando la IA se comience a desarrollar el contexto actual de poder, irá adquiriendo los conocimientos necesarios para luchar por la hegemonía y terminará inevitablemente controlando a los humanos y no tendrán otra elección que competir con los humanos y con el tiempo pasarán de ser propiedad de los humanos a ser propietarios de las empresas y de todos los recursos, incluyendo a los humanos, por eso para muchos la única opción es fusionarse en toda la línea tecnológica.

A Termark le preocupa como los líderes tecnológicos que están construyendo la IA son muy idealistas. Y agrega: “Quieren que esto sea algo bueno para toda la humanidad. Pero si se mira a las motivaciones de las compañías que están desarrollando la IA, la principal es ganar dinero. Siempre harás más dinero si reemplazas humanos por máquinas que puedan hacer los mismos productos más baratos. No haces más dinero diseñando una IA que es más bondadosa. Hay una gran presión económica para hacer que los humanos sean obsoletos”. Con lo que coincido plenamente

Y es que son muchos los creen que el surgimiento de una superinteligencia artificial (la idea de una singularidad tecnológica) es lo mejor que nos puede suceder, pienso que es un error que el destino de la humanidad se decida cuando surja una superiinteligencia artificial; el destino de la humanidad lo deben decidir los humanos, solo enfrentando sus propias limitaciones, no solo las biológicas como aspiran los transhumanistas, sino las propiamente humanas y se apostará por un progreso humano verdaderamente digno. No podemos evadirnos de los problemas del presente y delegarlos en la IA ya que esta lo que hará será profundizarlos.

Libro recomendado: “Vida 3.0” 

Nick Bostrom: la amenaza de una superinteligencia artificial

 

La superinteligencia artificial

A la euforia de una singularidad tecnológica de Kurzweil, se une a la predicción, algo preocupante, de Nick Bostrom sobre una superinteligencia artificial, al afirmar que la superinteligencia será quizás el último invento que la raza humana necesita hacer, ya que esta (luego) se ocupará de la civilización en todos sus aspectos.

La idea de una superinteligencia artificial nace dentro de la singularidad tecnológica, creada por Vinge, quien la define como máquinas superinteligentes y la  sustenta sobre la ley de Moore que dice que la capacidad de los microchips de un circuito integrado se duplicará cada año y medio, lo cual traerá un crecimiento exponencial de la potencia del hardware de las computadoras y de mantenerse este crecimiento acelerado conducirá inevitablemente a que las máquinas le den alcance y luego superen la capacidad del cerebro para procesar la información y según un gráfico elaborado por Hans Moravec, la paridad entre el hardware y el cerebro se alcanzará alrededor del 2020 lo cual dará lugar a las máquinas super inteligentes.

Vinge, define una máquina superinteligente como una máquina capaz de superar en mucho todas las actividades intelectuales de cualquier humano independientemente de la inteligencia de éste y está convencido de que esa inteligencia superior será la que impulsará el progreso, el cual será mucho más rápido e incluso superará a la actual evolución natural. Es así que afirma que estaremos entrando en un régimen radicalmente diferente de nuestro pasado humano, y es a este evento al que le da el nombre de singularidad tecnológica.

Por su parte Nick Bostrom define una superinteligencia de la siguiente forma: Tendrá superinteligencia cualquier intelecto que se comporte de manera vastamente superior en comparación con los mejores cerebros humanos en prácticamente todos los aspectos y en especial estos tres:

Creatividad científica
• Sabiduría en general
• Desempeño científico

Los tres son partidarios del avance de la IA producto de las prestaciones de la máquina: más velocidad de procesamiento, más memoria, mejores periféricos, de ahí que Moravec compare la velocidad de procesamiento del cerebro con la de una máquina y tres son los factores para la superinteligencia artificial: la capacidad de la máquina de procesar información cada vez más rápido y de analizar una mayor cantidad de variantes, la representación del procesamiento de la información en forma de redes neuronales similar a como funciona el cerebro y por último el pensamiento profundo que permite el aprendizaje partiendo del análisis de grandes bases de datos.

Hoy todo el interés se centra en el aprendizaje profundo y en el desarrollo de una IA operativa (basada en datos) de ahí que Bostroom, asuma que el avance de la inteligencia artificial en los últimos años se debe al aprendizaje profundo uno de los modelos de la IA que más impacto está teniendo y afirma que la manera de procesar la información es similar en muchas maneras a como lo hace nuestra mente humana. El pensamiento profundo se usa fundamentalmente en el procesamiento de grandes bases de datos basado, estamos hablando de algoritmos “de fuerza bruta” que son capaces de calcular una mayor cantidad de posibilidades. Aunque muchos no aceptan que la mente humana pueda basar su fortaleza en el cálculo y el análisis de datos, estamos ante el modelo de la IA mas aceptado actualmente

Sin dudas, entre los modelos que utiliza la IA está la IA operativa (basada en datos) que utiliza como técnica a las redes neuronales y al pensamiento profundo, en cambio los sistemas expertos están dentro del modelo simbolista que se basa en la representación de la realidad a través de símbolos mentales. Mientras, el modelo conexionista se basa en la representación de las funciones del cerebro por medio de una red neuronal. Son dos modelos diferentes de la representación de un dominio especifico de aplicación. Para la IA simbólica se asume que es mente y se basa en los conocimientos de un experto, en cambio para la IA conexionista se asume que es el cerebro y sus conexiones (redes neuronales) que permite el procesamiento de grades bases de datos. Hasta la fecha no tiene relación un modelo con el otro, aunque es cierto que se habla de lograr un sistema que combine a ambos modelos. Sin olvidar que existen otros muchos modelos de la IA de gran repercusión.

Bostrom refiriéndose al aprendizaje profundo dice: “La expectación se crea porque parece ser una forma más «general» de estructurar la inteligencia, un tipo de algoritmo que tiene la capacidad general de aprender de los datos, aprender de la experiencia y construir representaciones a partir de un patrón presente en dichos datos que no ha sido explícitamente pre-programado por humanos” y afirma que este nuevo concepto apunta a la Inteligencia General Artificial.

Y es que desde sus inicios, la aspiración de toda inteligencia artificial ha sido convertirse en una inteligencia artificial avanzada (general) ya que la IA avanzada es una IA de propósito general, capaz de resolver cualquier tipo de tarea, las IA desarrolladas hasta el momento son IA específica, solo resuelve un tipo de tarea, incluso el aprendizaje profundo, hasta la fecha, solo resuelve un tipo de tarea, de lo cual Bostron está consciente cuando dice: En algunos casos, estos sistemas de aprendizaje profundo modernos se utilizan específicamente para reconocimiento de imágenes y de voz, pero crea cierta confusión cuando dice: pero muchos otros sistemas empleados por las empresas siguen siendo en su mayoría sistemas expertos en aplicaciones para un propósito específico. Y habla de sistema híbridos.

Actualmente se aspira a lograr una IA (sistema hibrido) que sea capaz de combinar el simbolismo (lógico o semántico), cuya aplicación fueron los sistemas expertos, con el conexionismo (redes neuronales) que utiliza las técnicas de aprendizaje profundo. Pero estos sistemas híbridos siguen resolviendo una sola tarea (IA especifica). Es la idea de combinar una IA especifica simbólica, basada en la representación de conocimientos por medio de reglas con un IA especifica conexionista, de momento específica, basada en buscar patrones comunes en grandes estructuras de datos por medio del aprendizaje profundo. Tanto la IA simbólica como la IA conexionista siguen trabajando por resolver cualquier tipo de tarea (IA general o avanzada). Otra cosa seria la superinteligencia artificial, pienso que no se puede hablar de superinteligencia artificial hasta que no se haya alcanzado una IA avanzada (general) de cualquier tipo.

Tipos de IA avanzada (de propósito general)

  • IA cognitiva, lograr una representación de la realidad tanto simbólica como conexionista para cualquier tarea
  • IA operativa, logra una representación por medio de redes neuronales aplicadas a grandes bases de datos y utilizando el aprendizaje profundo.
  • IA colectiva, se basa en la interacción de diferentes agentes que al integrarse forman una inteligencia colectiva y son capaces de actuar de forma colaborativa, donde la inteligencia está distribuida y es compartida.
  • IA enactiva, es producto de la construcción de la realidad por medio de la interacción con el entorno basado en la actuación del agente que busca la asimilación de la realidad (aprendizaje) de forma activa

En algunas de sus entrevista Bostron le quita importancia a Kurzweil, cuando se habla de una IA poshumana y contrariamente a lo que insinúa Bostrom, Kurzweil es el líder indiscutible de este enfoque de carácter tecno-religioso (el ideal de alcanzar la vida eterna) y es que todo depende del enfoque de la IA, ya que las crisis que ha sufrido la IA, sus altas y bajas, ha sido debido a los desacuerdos entre cada enfoque. Una cosa es el enfoque tecno-religioso, sobre las posibilidades de la IA en el futuro y sobre todo su influencia en la evolución de la humanidad y el surgimiento de una poshumanidad. Y otra cosa son los métodos, teorías, líneas de investigación y técnicas que se utilizan en la inteligencia artificial. Donde Kurzweil no es un investigador de primera línea, en cambio sí es referencia imprescindible sobre las máquinas del futuro, donde Bostrom es otro de sus ideólogos.

Con respecto a la inteligencia artificial, Bostrom se muestra partidario de una IA débil cuando dice: La inteligencia artificial trata principalmente de encontrar formas de hacer que las máquinas resuelvan problemas difíciles. Y luego le resta importancia al modelo conexionista basado en redes neuronales cuando dice: “que la IA se inspire en el cerebro es una decisión más bien táctica” y afirma el objetivo principal no es tratar de replicar la mente humana. Aquí no hace distinción entre cerebro y mente, una cosa es replicar las funciones del cerebro (conexionismo) y otra cosa es representar los estados de la mente (simbolismo). Replicar la mente humana era la idea fundamental en Kurzweil, quien aspira a la poshumanidad, actualmente se transa tanto en reproducir la mente como el cerebro humano y lograr la conciencia como un proceso espontaneo (conciencia trivial), Por su parte Bostrom parece negar la idea de un proyecto poshumano: el sueño de Kurzweil de que la propia IA sea capaz de reconstruir las capacidades y la conciencia humana.

Bostron cree que la superinteligencia sería una especie de tecnología de propósito general, porque permitiría inventar otras tecnologías, y afirma: Creo que todas esas tecnologías y otras que aún no hemos imaginado podrían ser desarrolladas por máquinas con superinteligencia y probablemente en un período relativamente corto después de su llegada” Bostrom apuesta únicamente por el desarrollo tecnológico e ignora cuantas cosas se pudieran hacer si fuéramos mejores seres humanos, más bondadosas, más solidario, más responsables con nuestro entorno, etc. Sigue pensando en máquinas centradas en la tecnología y aun peor, supedita el desarrollo de las tecnologías al desarrollo de una super IA, ve a la super IA como la desencadenadora de todas las tecnologías.

Los riesgos de una superinteligencia artificial

En nuestro tiempo existe una gran preocupación por que las máquinas ocupen los puestos de trabajo de los humanos, a Bostrom como filosofo tecnológica le preocupa más que los descubrimientos sean realizados por las máquinas y considera que la super IA sería el último invento que realizará la humanidad, por tanto, las investigaciones serán desarrolladas por las super IA y es obvio que las máquinas serían capaces de realizar cualquier tarea y los humanos no tendrán nada que hacer.

Viéndolo desde otra óptica, la inteligencia artificial prestara un servicio a la humanidad, ya desde hoy está sucediendo con Google, Facebook, Amazon, Apple, etc., donde ese servicio que presta la IA será recibido por las personas como usuarios, el problema radica en si los humanos serán usuarios pasivos que esperan que las IA decidan por ellos y por las soluciones de les ofrezcan esas superinteligencias, por lo que dejaran de participar en el desarrollo y los humanos se convertirán  en meros consumidores. Podemos aceptar la idea de un humano feliz que ya no tiene que trabajar en el desarrollo tecnocientífico sino en trabajos relacionados con la cultura, el deporte, artesanía, mientras las grandes producciones las realizan las máquinas. No se puede olvidar que el capitalismo nos lleva a una relación cliente-servidor, siempre tiene que haber un consumidor para el cual producir y el propio sistema se encargara (ley del mercado) de que existan usuarios, a no ser que desaparezca el capitalismo y entonces surja un nuevo orden con la participación de los humanos o sin los humanos, de ahí la importancia de las sinergias humanos tecnologías que se están produciendo y saber cuáles favorecen un orden mundial basado en la cooperación entre humanos y máquinas o basado en la competencia o basado en la fusión entre humanos y máquinas o basado en el desarrollo exclusivo de las máquinas.

Para Bostorm, el problema está en la transición hasta la era de la inteligencia artificial a lo que dice: “tenemos que hacerlo bien a la primera porque no creo que tengamos una segunda oportunidad”, se refiere a una IA que no este alineada con nuestros propósitos, y agrega: “no somos demasiado buenos como civilización anticipando problemas difíciles que todavía no nos han causado ningún daño. Debemos movilizar nuestros esfuerzos para hacer que esto funcione desde el principio. Esta es la gran dificultad para nuestra civilización”.

Creo que el problema es que son muchos los que están desarrollando la inteligencia artificial: academias, transnacionales, militares, gobiernos, etc. Entonces, ¿podemos hacerlo bien a la primera? Por poner un ejemplo, ¿se pueden poner de acuerdo a gobiernos que están compitiendo por la hegemonía o a grandes empresas que compiten por los mercados? Estamos hablando de una IA alineada con los propósitos de quien. Es bueno recordar que aún no hemos podido desarrollar una IA avanzada de propósito general (multitarea), seguimos trabajando sobre IA específicas y todo indica que de surgir una super IA no será los los próximos años y no creo que Bostrom ni Kurzweil, por solo citar dos de los grandes pensadores sobre el futuro, lleguen a verla en vida. Aunque Bostrom ya tiene la solución al problema sobre la transición a la era de la IA, y propone que debemos acercarnos a la revolución de la IA de forma coordinada y dice: “Es el momento de trabajar en un proyecto internacional para desarrollar una superinteligencia segura en el que estén implicados todos los actores que puedan aportar algo”. Aquí me surge una duda. ¿Por qué tiene que ser un proyecto elitista, donde no todos pueden participar de forma abierta? Para algo están las redes sociales, ya es hora de romper el esquema académico de que solo unos pocos pueden aportar.

Con respecto al proyecto internacional, Bostrom considera que la solución al problema de la transición a la era de la IA, consiste fundamentalmente en destinar recursos para desarrollar métodos de control que sean escalables, y vuelve sobre la idea de alinearla con los valores humanos. Se está hablando de recursos para desarrollar métodos de control vitalicios, que sigan controlando a la IA aunque siga haciéndose más y más inteligente. Pero existe una contradicción si la IA se hace más inteligente que los humanos ¿No encontrará formas de burlar ese control? Además, estamos hablando de máquinas que serán capaces de auto programarse y de construir otras máquinas inteligentes. ¿Aceptaran las maquinas ser controladas por los humanos, para que estén alineadas con los humanos, y más aún cuando descubran que los humanos no están alineados entre sí?

Lo anterior nos lleva a como introducir los valores humanos en una máquina. Reproduzco textualmente como piensa Bostrom que se debe hacer: “Tenemos que definir los objetivos que queremos incorporar al sistema de IA para que interpreten estos valores como nos gustaría que fueran interpretados, y la manera de hacerlo es con el aprendizaje automático. No podemos especificar en un lenguaje informático lo que entendemos por justicia, placer o amor porque son conceptos muy complejos. En cambio, si programamos al sistema para que aprenda, podrá mejorar su comprensión de lo que quieren decir nuestras palabras en un sentido más profundo”.

Bostrom habla de los objetivos que queremos incorporar al sistema, se habla de aprendizaje automático para que las máquinas aprendan lo que queremos que hagan. Estamos hablando de una IA que aprenda los valore humanos en un mundo basado en las ganancias. Hoy las IA están surgiendo dentro de las transnacionales por lo que estará orientada al mercado y los humanos no pasan de ser sus usuarios y su objetivo será como venderle nuevos productos

Con respecto a los riesgos de una IA, Nick Bosrtron considera dos clases de amenazas:

  • Por problemas en la alineación de objetivos
  • Que los humanos usen esta poderosa tecnología de forma maliciosa e irresponsable

En el primer caso Bostrom dice: “se está creando algo que sería muy inteligentes y que podría ser también muy poderoso, si no sismos capaces de saber cómo controlarlo, podría surgir un sistema superinteligente que daría prioridad a alcanzar sus propios valores en detrimentos de los nuestros”. ¿Y no podrían ser los valores de una super IA mejores que el de los humanos?

En el segundo, le preocupa que sea utilizada no solo para ayudarnos a ser más productivos sino también, para librar guerras u oprimirnos unos a otros. Y es que Históricamente una parte de la humanidad se ha beneficiado en detrimento de la otra parte, mientras una parte se hace rica y poderosa otra se hace pobre y a nadie le importa la miseria en que viven. Lo lógico dado nuestro sistema es que si las máquinas son más inteligentes que los humanos terminaran haciéndose poderosas y gobernaran a los humanos. Lo que nos conduce a que no solo hay que construir una IA que sea beneficiosa y que este alineada a los objetivos humanos sino también formar humanos responsables que respondan a objetivos superiores como la solidaridad, el altruismo, el amor, etc.)

En realidad, el problema consiste en ¿Quién controla a los humanos? Seguimos ignorando que los problemas son creados por los humanos y mantenemos la misma actitud que cuando fueron creados y asumimos que con las tecnologías se pueden resolver. Por lo que la futura superinteligencia artificial solo tendrá dos opciones: o combate a los efectos y de acuerdo a su interpretación, tratarán de disminuirlos (o de aumentarlos), o combate la causa y destruye a la humanidad. Y ese es el verdadero problema ¿Qué pasará cuando las máquinas superinteligentes, descubran que el problema es la propia humanidad? Una solución es reprogramar a los humanos a imagen y semejanza de las supermáquinas, otra sacar del juego a los humanos y convertirlo en mascotas o en reliquias y la última (la más fácil)  eliminar a la raza humana.

Libro recomendado:

“Superinteligencia artificial, caminos, peligros, estrategias” .

Disponible en Amazon

Estamos ante el surgimiento de una inteligencia artificial avanzada capaz de igualar o superar a la humana

Nick Bostrom, autor del libro Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias

What is the problem? It seems plausible that some time this century, people will develop algorithmic systems capable of efficiently performing many or even all of the cognitive tasks that humans perform. These advances could lead to extreme positive developments, but could also potentially pose risks from intentional misuse or catastrophic accidents ( Give Well )

¿Cuál es el problema? Parece plausible que en algún momento de este siglo, las personas desarrollarán sistemas algorítmicos capaces de realizar eficientemente muchas o incluso todas las tareas cognitivas que realizan los humanos. Estos avances podrían conducir a desarrollos extremadamente positivos, pero también podrían generar riesgos por uso indebido intencional o accidentes catastróficos ( Give Well )

La superinteligencia artificial será quizás el último invento que la raza humana necesita hacer, ya que esta (luego) se ocupará de la civilización en todos sus aspectos.
Nick Bostrom

El desarrollo de la inteligencia artificial puede ser el mayor logro de la humanidad… Pero también el último.
Stephen Hawking,

¿Podrá la máquina superar la inteligencia humana?

El problema del siglo XXI: El surgimiento de una inteligencia artificial igual o superior a la humana. De ahí que Stephen Hawking se preguntara. ¿Si estamos tomando la inteligencia artificial suficientemente en serio?

La idea está ligada al desarrollo de la Inteligencia Artificial y su sueño de reproducir la mente humana en una computadora. Puede parecer absurdo, pero si partimos de la metáfora, aceptada por todos los investigadores de la IA, que tanto el cerebro, que contiene la mente, como el hardware, que contiene los programas; se basan en el procesamiento de la información. Por lo que la mente no es otra cosa que algoritmos altamente complejos que pueden ser codificados en forma de programas (Las máquinas superando a los humanos)

De todo lo anterior se desprende que era totalmente posible reproducir la mente en una computadora, bastaba con encontrar la descripción algorítmica de los estados mentales. Y por muy compleja que pareciera el funcionamiento de la mente, en el fondo no era otra cosa que complejos algoritmos, y la tarea de los investigadores de la IA consistía en descifrar esos procesos y su conversión en algoritmos para luego introducirlos en una computadora e ir conformando una nueva inteligencia no humana.

Ahora, una vez que la máquina tenga todos los algoritmos que conforman la mente, y este es uno de los problemas de la IA convencional, ya que, hay que ir descubriendo los mecanismos de la mente, traducirlos en algoritmos para incluirlos en la computadora, así sucesivamente hasta que se halla reproducido totalmente la mente humana, y pueda funcionar en una computadora. Muchos investigadores, en esa época de los 50, dieron esto por hecho y afirmaron que en los anos 80s ya existirían máquinas con inteligencia humana, en ese entonces no se hablaba de superar la inteligencia humana, ni de singularidad tecnológica, etc.

Ahora la pregunta es: ¿Serán consciente las máquinas?

  1. La consciencia no se puede atribuir a procesos puramente físicos y, por lo tanto, es inaccesible incluso a un abordaje científico arbitrariamente avanzado (metafísico)
    2. La consciencia surge de procesos puramente físicos del cerebro pero sostiene que estos son tan complejos o tan alejados de la comprensión científica, que prácticamente no hay esperanza de que podamos duplicarlos (físico/irreproducible).
    3. Es posible que podamos comprender y duplicar los procesos que dan lugar a la consciencia, aunque esto quizás resulte una labor extremadamente difícil (físico/reproducible).
    4. La consciencia no es algo tan especial y que una máquina a la que se haya provisto de suficiente inteligencia, con el tiempo adquirirá consciencia de manera más o menos automática (trivial).

Por otra parte como ya hemos dicho, la IA fuerte, asume que la mente humana se puede reproducir en una computadora, mientras la IA débil, se dedica a desarrollar programas que sean capaces de resolver actividades consideradas inteligentes, y no les preocupa que la máquina, como tal, pueda considerarse inteligente; a la IA comercial solo le interesa aplicar las técnicas de la IA en elaborar sistemas que puedan ser comercializados y no le importa si estos simulan o no la inteligencia.

Singularidad tecnologica

La singularidad tecnológica se está convirtiendo en una de las más poderosos visión del futuro en la actualidad, con una clara orientación a la ideología transhumanista, cuyas expectativas alcanzan matices religiosos y soportado por el desarrollo acelerado de las tecnologías y la cada vez más evidente convergencia entre la nanotecnología, la biotecnología, las tecnologías de la información y la ciencia cognitiva. Hace que la singularidad sea la perspectiva más sugerente del futuro.

La singularidad se sustenta sobre la idea que las máquinas son cada vez más veloces y que esta velocidad crece de forma exponencial y parten que esa velocidad de cálculo superará a la del cerebro (La singularidad 1)

Un primer postulado es que se puede lograr una inteligencia artificial por fuerza bruta, o sea que dada la velocidad de la maquina pueda analizar exhaustivamente todas las posibles soluciones. Este es el caso del ajedrez, la inteligencia de la maquina se basa en su velocidad para calcular las variantes, lo cual le permite prever los que puede suceder en el tablero.

Un segundo postulado, es la emergencia, que llegará un momento en que dada su velocidad podrá manipular una gran cantidad de información y que dada su complejidad podría, también, despertar como una inteligencia.

Un tercer postulado es que las maquinas al alcanzar cierta inteligencia serán capaces de construirse a si misma cada vez mejores hasta llegar a una superinteligencia.

En fin estamos hablando de una inteligencia artificial que con la anuencia del hombre, será cada vez más inteligente hasta superar a su creador.

En general los teóricos del la singularidad definen la superinteligencia: como cualquier forma de inteligencia artificial basada en la capacidad del sistema de autoaprendizaje. Estas redes neuronales artificiales serían capaces de superar a los mejores cerebros humanos en prácticamente cualquier disciplina, incluyendo creatividad científica; sentido común, y habilidades sociales. Muchos científicos han presentado el argumento de que tanto el hardware necesario como el software requerido para la superinteligencia serán desarrollados en las primeras décadas del siglo XXI.

Es importante tener en cuenta que cuando se habla del futuro de la humanidad, lo encasillamos dentro del paradigma cognitivista-mecanicista-reduccionista. O sea, se extrapolan las condiciones actuales del paradigma economicista a un futuro tecnologista (era de las tecnologías). Hoy estamos pasando de la era social a la era de las tecnologías donde se producirá una simbiosis entre humanos y tecnologías.

Caminos hacia la singularidad

Ya a mediado de los 80s el científico y escritor de ciencia ficción Vernor Vinge, vaticinó que la creación de entidades con inteligencia mayor que la humana será una realidad en un futuro cercano, antes del 2030 y se podrá lograr por cuatro caminos diferentes en dependencia del  tipo de superinteligencia que se alcance

  1. El desarrollo de un computador que alcance el nivel de inteligencia humana y posteriormente lo supere (vía tecnologista-racionalista)
  2. El desarrollo de redes de computadoras con sus usuarios asociados que se comporten como super-neuronas de un cerebro distribuido que “despierten” como entes inteligentes (vía transdisciplinar-conexionista)
  3. El desarrollo de elementos de interconexiones entre humanos y computadoras pueden llevar a un nivel tal de profundidad que permitan a un humano comportarse como un ser superinteligente (vía tecnologista-transhumanista)
  4. Manipulaciones biológicas que permitan mejorar en los seres humanos el nivel de inteligencia.

A diferencia de los investigadores de la Inteligencia Artificial, que pensaban que la mente podía ser representada por medio de algoritmos y que esta podía ser programada totalmente en una computadora. Creen que las máquinas dado el progreso acelerado de la potencia de su hardware despertarán en algún momento como una inteligencia, esto nos lleva al concepto de emergencia basado en que las máquinas serán cada vez más veloces, tendrán más memoria y que esto emergerá en una nueva inteligencia. El mismo concepto aplica para Internet, donde las conexiones entre humanos y máquinas que se comportaran como neuronas dentro de una gran red, por lo que en cualquier momento de ellas emergerá una inteligencia (cerebro global).

Líneas de investigación principales

  • Inteligencia artificial avanzada (iguala o supera la inteligencia humana)
  • Ampliación de la inteligencia humana

 Ampliación de la inteligencia

La ampliación de la inteligencia humana nos lleva a tres líneas de desarrollo

1.-Ampliación de la inteligencia por medio de dispositivos cibernéticos. Se produce una conexión física entre los órganos biológicos con los artefactos cibernéticos. Superinteligencia hibrida (transhumanismo)

2.-Ampliación de la inteligencia por medio de la interacción (colaboración) entre humanos y medios cibernético. Aquí se produce una conexión lógica entre los humanos y las máquinas. Superinteligencia colectiva (humano pleno). Incluir el cerebro global

3.-Ampliación de la inteligencia por medio de la ingeniería genética. Se producen mejoras al organismo por medio de la aplicación de la biotecnología. Superinteligencia biológica (humano mejorado genéticamente)

Superestructura tecnológica

Una superestructura tecnológica es un estado tal en el que las tecnologías participan de las decisiones del planeta como una inteligencia más, independientemente de si las personas se conectan físicamente a la tecnología o no. El concepto de superestructura abarca tanto los fenómenos jurídico-políticos e ideológicos relacionados con la tecnología como las instituciones que los representan.

Las discrepancias surgen a partir de la consideración que se tenga sobre el impacto de la tecnología en la sociedad. La disyuntiva parece estar entre creer que las tecnologías siempre serán una infraestructura controlada por el ser humano o aceptar que, dado su crecimiento acelerado, su autonomía cada vez mayor y su inteligencia creciente (a los cuales no se les ven límites), se convertirán en una superestructura capaz de compartir las decisiones con las personas.

Explosión de inteligencia o explosión de aprendizaje

Las tecnologías deben ser vistas como un medio que permite el mejoramiento de la humanidad tanto intelectual como espiritual y que la misma puede crecer indefinidamente integrándose al contexto humano. Se busca la cooperación entre humanos y tecnologías en lugar de la competencia entre ambas

Esto lleva a profundos cambios y en una nueva educación que prioriza la necesidad de aprender a manejarse con las tecnologías que están emergiendo y la sabiduría que debemos alcanzar, ya que el problema no es construir una IA amigable  sino enseñar a la IA a que se amigable, pero primero tenemos nosotros que aprender a ser amigables y a perseguir intereses altruistas y solidarios. Se necesita de un nuevo enfoque que mas que construir una inteligencia artificial persiga amplificar la inteligencia humana y no solo la inteligencia sino también nuestros propios valores, aquellos de los que todos vivimos orgullosos.

En sus inicios debe construirse como un sistema de computación que sea capaz de integrarse (desde su contexto como máquina) a la forma del pensamiento humano y en primera instancia representar los procesos del pensamiento humano como un sistema abierto en interacción con el entorno humano.

Es que las máquinas tendrán que asimilar la cultura humana y aprender, no solo de la ciencia sino también del arte y de la filosofía, y adquirir su propia experiencia. Las maquinas autónomas nunca podrán desarrollarse sino es dentro del contexto socio-cultural de los humanos, de la cual surgirá una sinergia humanos-tecnologías.

La pregunta es ¿Podemos dirigir la simbiosis? El mismo Nick Bostrom plantea que las tecnologías son juguetes muy peligrosos en manos de niños traviesos (los humanos). Hay que trabajar en ampliación de la inteligencia y la sabiduría humana, se necesita una IA altruista que se vaya construyendo por medio de la colaboración con los humanos para que se vaya produciendo una sinergia mutual entre ambos donde prime el progreso humano en lugar del progreso tecnológico como se propone en la cosmovisión tecno-centrista.

Estamos ante la necesidad de una colaboración transdiciplinar de aceptar la simbiosis humano tecnología (dimensión tecno-bio-psico-social) desde un enfoque sistémico-cibernético que incluya un cambio de mentalidad hacia nuestra fuerza interior; transformación de la estructura social competitiva hacia una colaborativa, la protección del planeta y el surgimiento de una superestructura tecnológica sostenible. Donde se defienda la conservación de la condición humana desde la idea de un humano pleno y al surgimiento de una superinteligencia colectiva (Las crisis: la tecnología)

Imagen: Wikipedia

¿Provocarán las tecnologías el fin de la humanidad? (2)

La relación entre humanos y tecnologías, cada vez, se hace más compleja, y es que las tecnologías van dejando de ser un medio para convertirse un fin en sí mismas. Según nos vayamos acercando a la construcción de una superestructura social donde humanos y tecnologías comparten las decisiones.

El problema radica, en ¿cómo van a incorporarse las tecnologías al progreso humano? ¿Sabemos hacia dónde vamos? Podemos creer ciegamente en un futuro luminoso, si ni siquiera tenemos el control de nuestras vidas. Hoy sabemos que nuestra actitud hacia el planeta era errónea, que vivimos en un planeta finito que se deteriora rápidamente por la acción humana, que vivimos en red y que las crisis se propagan cada vez con más rapidez y que el mundo cada vez se hace más amenazado e inseguro, y lo peor que la amenaza proviene del propio ser humano.

Hoy se ha puesto de moda el término: riesgos existenciales los cuales se refieren al surgimiento de una situación amenazante de carácter terminal y alcance global que pone en peligro la existencia humana y su característica más peligrosa es que la humanidad no cuenta con mecanismos efectivos para su control. Según el filósofo sueco Nick Bostrom, lo que está en juego no puede ser más importante: si nos equivocamos, éste puede ser el último siglo de la humanidad.

¿Cuáles son los mayores peligros?

Según el Centro para el Estudio de Riesgo existencial de la Universidad de Cambridge las “cuatro grandes amenazas” a la especie humana son: la inteligencia artificial, el cambio climático, la guerra nuclear y la biotecnología.

1. La biotecnología
La biotecnología podría conducir a la creación de una pandemia, una guerra química podría ser llevada al extremo, la nanotecnología podría conducir a la plaga gris en la que robots auto-replicantes, fuera de control, consumen toda la materia viva en la tierra, mientras se reproducen de forma acelerada. En ambos casos, ya sea deliberadamente o por accidente.

La biología sintética, en la que la biología se encuentra con la ingeniería, promete importantes beneficios médicos. Seán O’Heigeartaigh, un experto en evolución molecular, desconfía de las buenas intenciones mal informadas, pues en los experimentos se hacen modificaciones genéticas, desmantelando y reconstruyendo las estructuras genéticas. “Lo más probable es que no se propongan hacer algo dañino”, apunta, pero subraya que siempre existe el peligro de que se dispare una secuencia de eventos no anticipada o de que algo se torne nocivo cuando se transfiera a otro ambiente.

La nanotecnología, trabajar a nivel molecular o atómico, también podría tornarse en algo altamente destructivo si se usa para la guerra, apunta Bostrom. Por ello, escribió que los gobiernos futuros enfrentarán el gran reto de controlar y restringir su mal uso.

2. La inteligencia artificial
La manera en la que la inteligencia artificial interactuará con el mundo exterior es otro de los temores. Esa “inteligencia” informática puede ser una herramienta poderosa para la industria, medicina, agricultura o el manejo de la economía. Pero también es completamente indiferente a cualquier perjuicio fortuito. Daniel Dewey, quien se enfoca en superinteligencia artificial, habla de una “explosión de inteligencia” en la que el poder acelerado de las computadoras se vuelve menos predecible y controlable. “La inteligencia artificial es una de las tecnologías que pone más y más poder en paquetes más y más pequeños”.

Los robots, representan otra seria amenaza; han ido adquiriendo diversas formas de semi-autonomía, además de ser capaz de encontrar fuentes de energía por su cuenta y poder elegir de forma independiente los objetivos a atacar con armas. Algunos expertos y académicos han cuestionado el uso de robots de combate militar, sobre todo cuando estos robots se les da un cierto grado de funciones autónomas.

Nick Bostrom sugirió que en la búsqueda de la humanidad el conocimiento podría inadvertidamente crear un dispositivo que podría destruir la Tierra y nuestro sistema solar.

3. La guerra nuclear
Los escenarios que se han explorado con mayor frecuencia son la guerra nuclear y los dispositivos Doomsday. Hay dificultad para predecir si esa sería exterminar a la humanidad, sin embargo, un invierno nuclear causaría conmoción considerable en las civilizaciones avanzadas.

4. El cambio climático
Mientras las anteriores pueden suceder, este ya está sucediendo. Los anteriores son una acumulación de conocimientos y desarrollo de aplicaciones peligrosas que pueden desencadenar en la destrucción del planeta. Aquí estamos hablando de los efectos que se están produciendo producto del uso negligente de las tecnologías.

Según las Naciones Unidas, los desastres climáticos van en aumento y alrededor del 70 por ciento son de parición reciente. Estos desastres se hacen cada vez más difíciles de controlar y tienen cada vez un precio más alto.
• En la última década 2,4 millones de personas se vieron afectadas por desastres relacionados con el clima.
• El coste de la respuesta a los desastres se ha multiplicado por diez entre 1992 y 2008.
• Destructivas fuertes lluvias repentinas, intensas tormentas tropicales, inundaciones y sequias repetidas están aumentando.
• El aumento del nivel del mar.

El calentamiento global, se refiere al calentamiento causado por la tecnología humana desde el siglo XIX y se refleja las variaciones anormales en el clima tale como: el aumento de los mares, derretimiento de glaciares, sequías, etc. Se ha sugerido que el calentamiento global fuera de control puede convertir a la Tierra en un planeta caliente como Venus. En situaciones menos extremas podría provocar que el fin de la civilización tal como la conocemos.

Estamos pasando de una estructura social competitiva a una superestructura social, también competitiva, donde las tecnologías se integraran a nuestro contexto, caracterizado por la competencia y a la lucha por el poder, donde el libre mercado es el motor impulsor del progreso, un progreso que no contempla a todos por igual.

Hoy se habla de una Tecnoética, de una bioética global, de una meta-tecnología, pero todo apunta al mismo problema la necesidad de no ir a ciegas al futuro. No se puede caer en el optimismo de una singularidad tecnológica, tan deslumbrado por un futuro donde las tecnologías superan a la inteligencia humana, que no ve los grandes problemas del presente y el peligro que encierra una tecnología cada vez más potente y destructiva, a merced de un sistema consumista, cuya negligencia (para ser benignos) incita a la ganancia a toda costa sin importar los riesgos ni la destrucción, a que esto, podría conducirnos.

Los riesgos del futuro

Las amenazas son los efectos que estamos sufriendo de las acciones humanas dado nuestro contexto actual de dominio que ha provocado el crecimiento acelerado de dos parámetros: la degradación del planeta y el desarrollo de la tecnología con fines hegemónicos.

Dentro de las amenazas que enfrenta la humanidad esta las del presente, las que ya estamos sintiendo sus efectos y las futuras, las que producto de nuestro sistema social y económico, estructurado sobre la base del poder, podrían conducirnos a una mala utilización de las tecnologías, ya sea por errores o con fines destructivos. A las amenazas futuras, el filósofo y tecnofuturista norteamericano Nick Bostrom, las llama riesgos existenciales.

Vamos a ver los algunos de los riesgos existenciales que menciona Nick Bostron (aquellos que tienen que ver con la acción humana,

1. Mal uso de las tecnologías.
2. Guerras nucleares.
3. Pandemias.
4. Aristocracia posthumana.
5. Mala programación de una superinteligencia.
6. Superintenligencia autónoma que asume los valores de poder.
7. Criogenización y superpoblación.
8. Control del estado, de instituciones, ONG, movimientos religiosos, etc. Que no permitan ciertas aplicaciones para el mejoramiento humano (transhumanidad).
9. Dificultades tecnológicas. Que la transhumanidad no se pueda llevar a la practica
10. Agotamiento de los recursos naturales antes de que puedan ser creados artificialmente.

El mal uso de la tecnología, con fines hegemónicos, el consumismo y el militarismo entre otros factores, ha traído como consecuencia, la contaminación, la degradación de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos. En el mal uso de las tecnologías, también se considera los errores humanos, ej.,que un virus se escape de un laboratorio.

Si en la anterior nos referíamos a una extinción por accidentes humanos, en las guerras nucleares estamos hablando de una de las formas de auto extinción donde la lucha por el poder llega a límites extremos.

Aquí estamos considerando los escenarios que tienen que ver con la acción humana, por eso no se tienen en cuenta otros como los supervolcanes, tsumani, choque con un meteorito, etc. En el caso de las pandemias estas pueden ser productos de la mala manipulación humana de los virus y de experimentos no seguros.

Dentro de los riesgos de Bostron está que solo un grupo pueda alcanzar la posthumanidad, lo cual seria lo natural, dada los desequilibrios insostenibles y las desigualdades existentes, que siguen creciendo y si hoy hablamos de brecha digital, mañana hablaremos de una brecha tecnológica que dará lugar a una tecnocracia que se asuma el papel de una raza superior y tome el control del mundo

Una inteligencia artificial (IA) que por errores en la programación pueda asumir objetivos diferentes a los esperados, errores que aunque no sean intencionales, no podemos olvidar que los programadores están inmersos en un contexto de poder y que muchos de estos programas son financiados por instituciones militares, por lo que no sería extraño que la IA respondiera a fines hegemónicos y fuera una herramienta en manos de políticos cuyo interés se base en el dominio y el control. Y en este contexto no se puede descartar que la criatura se virara contra su creador.

Ya hay algunos que están pagando por que se les congele sus cuerpos al morir; no todos, aunque lo deseen, pueden pagarlo; otros congelan sus cabezas, para cuando la tecnología haya madurado, los revivan y puedan disfrutar de una vida posthumana. De momento es solo un negocio donde ya algunas compañías están recibiendo sus ganancias. Esto según Bostrom podría crear una sobrepoblación, para la que no se estaría preparado, de hecho ya estamos ante un crecimiento incontrolado de la población.

Una de las mayores preocupaciones de Bostrom creador del transhumanismo, del transhumanismo hablaremos después es que no se llegue a alcanzar la posthumanidad, de ahí su preocupación a que surjan leyes que prohíban ciertas investigaciones o aplicaciones que limiten o frenen el camino hacia una transhumnidad, para él, la única solución viable para la humanidad. También le preocupa que existan problemas tecnológicos, que no permitan llevarla a la práctica y aquí surge una de las hipótesis más importantes: la acelerada degradación del planeta, calentamiento global, contaminación, consumo de recursos no llevará a corto plazo a la muerte del planeta y convirtiéndolo en un lugar inhóspito sin dar tiempo a que la tecnología se desarrolle lo suficiente y no se pueda alcanzar la meta de una posthumanidad. De ahí la tesis de los tecnofuturistas de apostar por la aceleración de la tecnología a toda costa, con el fin de tener alternativas artificiales que sustituyan la vida actual.

Bostrom, al final de sus hipótesis sobre los riesgos reconoce, por fin, que muchas estrategias a largo plazo se deben delegar (al igual que un jefe delega a un subordinado) a las generaciones futuras ya que no hay nada que podamos hacer

Con respecto a la aceleración, según datos de las Naciones Unidas, tenemos:

• Un crecimiento muy superior al que se había producido desde el comienzo de la civilización hasta 1950.

• Los 20 países más ricos del mundo han consumido en el último siglo más materia prima y más recursos energéticos no renovables, que toda la humanidad a lo largo de su historia y prehistoria.

• Desde mediados del siglo XX han nacido más seres humanos que en toda la historia de la humanidad.

Por lo que es casi seguro que cuando se alcance la primera mitad del siglo XXI se haya consumido más recursos del planeta que en toda la historia anterior (incluido la segunda mitad del siglo XX, que a su vez había consumido más recursos que en toda la historia). De mantenerse esta aceleración, que parece no tener límites, debida al ansia de consumismo y al egoísmo humano. Teniendo en cuento que los recursos del planeta son limitados; el agotamiento de los recursos es solo cuestión de tiempo.

Por lo que según estos datos, sino se hace nada, es muy posible que la aceleración de la degradación del planeta le gane la competencia a la aceleración de las tecnologías y su sueño de una posthumanidad.